09/10/2008

La Cadencia del Asunto: Primer encuentro /5

Por

Ciclo “La Cadencia del Asunto”
Participan: Tomás Abraham y Jorge Asís
Modera: Patricio Zunini
Quinta y última parte de la desgrabación [leer la cuarta], por P. Z..


Tomás Abraham y Jorge Asís
Foto: Lucio Ramírez

P.Z.: Abraham, usted también es muy crítico con el socialismo argentino.

Tomás Abraham: ¿Con el socialismo? ¿Cuál socialismo?

P.Z.: En el último libro trabaja mucho sobre el socialismo y las actitudes que tiene en la Argentina sobre la defensa de los derechos humanos, si no recuerdo mal habla sobre la entrega de la ESMA, también habla de unos congresos socialistas…

Tomás Abraham: No es con el socialismo. Considero que durante el gobierno de Kirchner los derechos humanos fueron pirateados. No tienen que ver con el socialismo, tiene que ver con un uso de una legitimidad que hacía falta, no teníamos dónde buscar. Evidentemente uso y abuso de lo que fue la década del ’70. Eso critiqué desde el mismo momento en que fue el acto de la ESMA y lo seguí haciendo hasta el día de hoy. Pero no es la idea del socialismo, hasta tal punto que yo colaboro hoy con Binner. Nunca estuve en la política, y mi primer paso en la política lo estoy dando ahora, como colaborador intelectual.

Así que la palabra socialismo para mí es una palabra respetada y respetable. No tengo… al contrario, creo que es como un legado de la sindicación, la idea socialista que no pertenece a un partido, si no a un cambio que hubo en occidente, al menos, respecto de la vida de las poblaciones.

Me interesan los políticos progresistas que arriesgan hacerse cargo de la responsabilidad gubernamental. Los socialistas tienen una buena tradición municipal, en estos momentos están en una provincia. Me interesa Lagos, me interesa Lula, Felipe González, etc. Ese tipo de socialismo me interesa porque es un socialismo que afronta los riesgos del poder. Y que afronta la sinuosidad de la realidad, como también me interesan ciertos aspectos de socialismos de Estados revolucionarios, como el de Cuba o el de Venezuela. Ciertas cosas políticas que hacen respecto de dos temas tremendamente sensibles que son la salud y la educación. Y yo creo que la palabra inclusión social de los progresismos no da exactamente cuenta de las necesidades, de la importancia que tienen esos aspectos cuando hay grandes grados de pobreza. Por eso no desestimo totalmente las políticas que, en otro sentido, en otros países estoy totalmente en desacuerdo.

Así que la palabra socialismo desde que era adolescente; en Francia, Mendes-France me parecía un hombre muy… Pierre Mendes-Frances era un hombre que me atrajo porque me interesa el pensamiento en la política. Cuando encuentro a políticos que hacen este esfuerzo de salir de la farándula, de la politiquería y que piensan –no que son estadistas, que es una palabra grandilocuente–. Pero que tratan de pensar el país y que se enfrentan contra las complejidades y que pierden con las discusiones; en toda decisión se pierde. A mí me interesa esa política, por eso…

Jorge Asis: ¿Carrió te gusta?

Tomás Abraham: No. No tanto como a vos. [Risas]

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08/10/2008

La Cadencia del Asunto: Primer encuentro /4

Por

Ciclo “La Cadencia del Asunto”
Participan: Tomás Abraham y Jorge Asís
Modera: Patricio Zunini
Cuarta parte de la desgrabación [leer la tercera], por P. Z..


Jorge Asís frente al público
Fotos: Margarita Fractman

Jorge Asís: No es que sea más diplomático, tengo una mirada distinta. Yo no los descalificaría tan en bloque. Yo estoy en las antípodas de ese pensamiento, sobre todo porque conozco… tengo una procedencia de izquierda, más o menos conozco sus mecanismos de análisis, de interpretación de los hechos. Ellos tienen en la última Carta Abierta algo, que no por paranoico, parece que responden a cosas que uno dice. Sobre todo con el tema de los derechos humanos que es de lo fundamental y cuando todo esto pase, la temática de los derechos humanos va a padecer un gravísimo retroceso. ¡Cómo se ha banalizado toda esta cuestión!Y mucha otra información que, por cuestiones de respeto, algunos no publican. Organizaciones humanitarias que se han convertido en constructoras de algunos negocios que pasan por ahí que son casi similares a los que se puede endilgar a Lázaro Báez o cualquiera de esos personajes que hoy proliferan.

Pero hay todo un intento de redescubrir y de ver cómo salvan algo de lo que ellos creen. No es que yo tenga una mirada piadosa sobre todos ellos. Yo no creo, por muchos de ellos que están ahí, que sean personajes nefastos. Hay algunos tipos que yo respeto mucho intelectualmente. Están en ese lugar, somos hasta amigos, podemos encontrarnos en alguna parte, y estamos en las antípodas. Verdaderamente yo creo que son grandes constructores de decepción. Edifican su próxima frustración porque reinventan toda una problemática como si tomaran de la realidad algún datito que les interesa.

Cuesta creerse que Antonini es un hombre que lo puso el FBI y la CIA en el avión de prepo para hacerle un problema al gobierno democrático popular argentino. Cuesta hacerlo. Cuesta asumir algunos de los personajes, y ellos creen, sí como en los setenta, que se puede enfocar para algún lado, pero en una inversión, la actual, absolutamente grotesca. Y yo se los digo hasta con piedad.

Me parece que el debate de ideas hay que darlo. Ellos todavía quieren participar de algo que los vincule a una izquierda que yo sé que no sienten, en el fondo. Cuando les digo que es una izquierda que naufraga en las playas más o menos cómodas del progresismo, que no se imaginan tampoco viviendo en otra sociedad, que no hay ninguna tampoco que les haya salido bien, cuando les digo constructores de derrotas, lo digo hasta con dolor. Porque los conozco y quieren estar y quieren percibir que luchan contra alguna derecha, y son constructores de una derecha imaginaria que no existe.

Por ejemplo, en la última carta, si la leen muy bien, ellos están absolutamente mortificados por las multitudes, ellos escriben: “que festejaban al estanciero Luciano Miguens y gritaban ‘si este no es el pueblo, el pueblo dónde está’.” En realidad, todo este episodio es para discutirlo de otro modo, no así con una especie de reinvindicación de una idea de una oligarquía.

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07/10/2008

La Cadencia del Asunto: Primer encuentro /3

Por

Ciclo “La Cadencia del Asunto”
Participan: Tomás Abraham y Jorge Asís
Modera: Patricio Zunini
Tercera parte de la desgrabación [leer la segunda], por P. Z..


Tomás Abraham y Jorge Asís
Fotos: Margarita Fractman

[Intervención del público]: ¿Qué es “filosofía de blog”?

Tomás Abraham: ¿Cómo?

[IP]: Vos nombraste “filosofía de blog”.

Tomás Abraham: No, de blog no: “en el blog”.

[IP]: Está bien, pero dijiste “si lo publico, voy a decir en el libro que está escrito en el blog”.

Tomás Abraham: Sí, porque es un trabajo… yo estoy [incomprensible] de la filosofía en episodios. Cada episodio tiene lectores. No es lo mismo estar encerrado tres, cuatro años escribiendo un libro, entregándoselo a un editor y se terminó. Esto es distinto, es otra sensación, estoy menos ansioso.

[IP]: ¿Es menos profunda la filosofía?

Tomás Abraham: No, no, no. La filosofía es de la mejor calidad.

[IP]: Lo que pasa que mucha gente dice que el blog atenta contra la escritura.

Tomás Abraham: Bueno, yo no quisiera hablar de todos los tontos que hay, porque se nos pasaría la noche. Uno escribe cosas interesantes o no, en una servilleta, en un blog, en una máquina de escribir, en la arena. Esos que empiezan a hacer esa especie de “el libro es una cosa, y la internet es otra cosa” son ridículos, anacrónicos, y no sé qué estan defendiendo. Supongo alguna mala venta de algún libro. No tengo idea. Pero lo más importantes es, si uno tiene algo que decir, como dijo el gran Nietzsche: “di tu palabra y rómpete”.

Jorge Asís: “¡Rómpete!”

Tomás Abraham: Dónde. No sé, donde puedas. Pero cuando no haya más internet será en la pared, y si no, uno no escribirá más, que también es una posibilidad entre otras. Pero en el blog no se escribe algo más superficial.

[IP]: ¿Pero la urgencia no hace que sí? Escribir todos los días…

Tomás Abraham: Con respecto a eso que yo estoy escribiendo de la historia de la filosofía, por ejemplo, escribo episodios. Episodios que tendrán cada uno tres páginas, cada episodio a mí me puede llevar dos semanas, así que muy improvisado no es.

Pero quizá sí el formato del episodio y la necesidad de ser claro absolutamente, porque la persona que me va a leer ahora tiene que entender… De todas maneras yo siempre escribí igual, no es porque [porque] tenga un lector superpuesto, simultáneo, voy a escribir de otro modo. Simplemente yo creo que me ha sacado un poco de ese lugar de no tener interlocutor. En este momento tengo interlocutor, un ángel guardián, como el daimon de Sócrates. Lo tengo ahí, atrás, y lo considero alguien amigable. Es alguien amigable. No me importa si después dicen “mirá, Tomás, por qué no te dedicás a vender truchas”. Es amigable, es algo que te ayuda, es una buena sensación.

[IP]: Usted permite comentarios.

Tomás Abraham: Sí, yo tengo comentarios. O sea, tengo más poder que Jorge. [Risas]

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06/10/2008

La Cadencia del Asunto: Primer encuentro /2

Por

Ciclo “La Cadencia del Asunto”
Participan: Tomás Abraham y Jorge Asís
Modera: Patricio Zunini
Segunda parte de la desgrabación [leer la primera], por P. Z..


Jorge AsísJorge Asís
Tomás AbrahamTomás Abraham
Fotos: Lucio Ramírez

[Intervención del público, Matías Fernández]: Yo creo que ustedes son dos escritores que hablan mucho con la gente a través de internet. De alguna manera se convirtieron en dos figuras muy dominantes en internet. Esto también es un poco parte de esto. Encontrarse con la gente. Son dos defensores muy fuertes de lo que hacen y de lo que escriben, que arman muchas polémicas en los comentarios; lo que nos gustaba de esto es encontrar el momento de poder dialogar tranquilamente. Porque ahora no viene el que insulta, el que habla mal, si no el que quiere tener una experiencia y el que viene y aprecia. Quizás ahí estamos buscando el encuentro. No la intimidad del acoso, sino en un huequito para charlar 5 minutos.

Jorge Asís: Yo creo que él [Tomás Abraham] es un escritor. Y lo explicó. De pronto no es escritor en una concepción más tradicional, no es un ficcionista. Yo he leído textos de él que son textos de un escritor. Qué sé yo, yo cómo prefiero definirme. Yo soy un escritor y yo prefiero definirme como un profesional de la palabra. A veces con la palabra hago literatura, a veces con la palabra, bueno, son análisis, tengo algunos trabajos de consultoría, hablo. Yo vivo de lo que escribo y escribo lo que pienso. Razón por la cual, con la palabra uno la puede hacer escrita, en la oralidad. El manejo de la palabra me parece que es un privilegio.

Ahora, cuando uno tiene que encerrar eso en un texto de 90 líneas… Yo leí un libro de él, Las prosas bárbaras -no sé cómo se llama-, que toma temas de la cotidianidad que son de un escritor. Y cuando escribe sobre Gilles Deleuze o cuando escribe sobre Nietszche son [textos] de un pensador que puede manifestar en palabras lo que piensa. Entonces, sino es eso un escritor, ¿qué es?

En mi caso, cuando tengo que escribir una novela, yo me siento cómodo en la novela. La novela es el lugar más anárquico, más democrático, más autoritario. Uno puede matar a un personaje, escribe en dos o tres tiempos de verbos distintos, la novela me parece como universo fascinante.

Tomás Abraham: Qué lindo título Prosas bárbaras. Voy a escribirlo. [Risas]

Jorge Asís: ¡Ah! ¿No es tuyo Prosas bárbaras? Cuál es tuyo, Prosas… Una antología de textos, que creo que te lo sacó Catálogos.

Tomás Abraham: Pensadores bajos.

Jorge Asís: [Golpea la mesa] Más o menos, le pegué en el poste. [Risas]

Tomás Abraham: La “pe” y la “be”.

Jorge Asís: Pero “Prosas Bárbaras” no está mal. Lo voy a escribir yo. [Risas]

Tomás Abraham: Con respecto a… yo creo que siempre es mejor así que un contacto físico. [Risas]

Yo tuve una relación muy particular con la lengua. Primero porque yo no nací en la Argentina, y mi lengua materna es el húngaro. Y yo aprendí el castellano. Pero lo aprendí bastante mal porque mi familia siempre hablaba húngaro y las relaciones eran húngaras. Después, no solamente por el húngaro mi castellano era flojo, sino que durante 20 años fui tartamudo crónico, por lo tanto con el habla tenía una relación física.

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03/10/2008

Lo mío es amateur V

Por


Sobre el primer encuentro del ciclo La cadencia del asunto.
Colaboración enviada por Andrea Paula Garfunkel.


“Soy de izquierda y de derecha, como todo el mundo.” APG

Principio

Tomás Abraham y Jorge Asís
Fotos: Lucio Ramírez

Descubrí Eterna Cadencia hace un par de años o más. Iba de pasada, arriba de un auto. Digo, la parte material que corresponde al cuerpo iba en auto; el resto, traspasaba la ventanilla. Demoré un par de días en regresar. Esta vez de a pie. Si pudiera hacer memoria -o investigar un poco- podría precisar la fecha, porque recuerdo que al entrar, en el primer ambiente, te topabas con una mesa larga (hoy ya no está y en su lugar hay dos más pequeñas). También te topabas -me topé- con un volumen monumental con la desproporción que sólo un Atlas puede alardear. Ese libro -yo sabía- era de reciente lanzamiento. Ahí tienen la fecha precisa: mi primera vez en Eterna Cadencia. Asiéntese. Tomé un par de libros y me fui a leer mientras tomaba un café en donde, mucho tiempo atrás, hubo un patio (comunión de todos los ambientes de un prototipo de casa chorizo).

Otra vez, fui en busca de Cuentos rusos (una antología), de Editorial Siruela. No lo tenían pero tomaron mis datos, para el caso que lo consiguieran. Notifíquese.

Un par de veces fui a cenar. Tengo la certeza que era jueves. Los jueves solía haber música en vivo. Un trío de jazz (piano de cola, bajo, batería), improvisando -o no- desde lo alto, en el entrepiso.

Alguna tarde me surgió un “mientras tanto” (lapso de tiempo entre un compromiso y otro, que me hace feliz). Me ubiqué en el living del fondo a escribir a la vez que merendaba un té con unas delicias en forma de sconnes, queso crema y mermelada casera. Un hombre -que no es Pablo Braun y aún hoy atiende en la librería- me ayudó muy gentilmente a capturar la señal Wi Fi. Compruébese. Fue el mismo día que quedé privada de mi libertad. Cuando mi lapso de felicidad llegó a su fin no conseguí salir. En el bar se había acumulado una parva de gente (hasta ese momento no lo había advertido) y para salir, era necesario interrumpir en diagonal y a fuerza de empujones y “permiso, permiso, disculpe por favor”. Era incapaz de hacer semejante desagravio al panel que presentaba un libro. Busqué alternativas de escape. Todas infructuosas. Ni la escalera lateral, ni la escalerilla de hierro, ni abertura detrás de mueble que lleve a pasadizo secreto. Desplomé mi resignación en el sillón y susurré por teléfono que estaba atrapada -no en el tránsito, sino en otro lugar- y llegaría tarde. La joven de prensa (que había advertido mi necesidad imperiosa de escapar), me dijo que, entre la presentación y las preguntas del público, se hacía un impás propicio para la huída. Ni bien recibí su señal, desaparecí.

En una ocasión estuve en calidad de público en la presentación de El trabajo, de Aníbal Jarkowski. Libro maravilloso. Adorado Aníbal, mi primer gran maestro.

No recuerdo otra visita a Eterna cadencia. El gusto por estar allí se propagó vertiginosamente de boca en boca. Se colmó de gente. Creció. Rebalsó la agenda de eventos, presentaciones, talleres, el lanzamiento de la editorial… Yo, curiosamente, dejé de ir. Archívese. Hasta antes de ayer. Me atrapó el nacimiento y la propuesta de La cadencia del asunto. Tomás Abraham y Jorge Asís en un intercambio íntimo con sus lectores. Me dejé tentar. No pude evitarlo. Deseaba pispiar, perderme entre la gente y capturar todo lo que allí pasara.

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03/10/2008

La Cadencia del Asunto: Primer encuentro /1

Por

Ciclo “La Cadencia del Asunto”
Participan: Tomás Abraham y Jorge Asís
Modera: Patricio Zunini
Primera parte de la desgrabación, por P. Z..


la cadencia del asunto
Fotos: Margarita Fractman

PZ: Buenas tardes, gracias por venir. Hoy es nuestro primer encuentro del ciclo, es un encuentro íntimo, un encuentro más chiquito de lo que estamos acostumbrados a encontrar habitualmente. La idea es generar un primer contacto un poco más formal, dar un marco, y luego dejar un espacio para que los lectores se encuentren con el escritor. No hay agenda, cada uno puede preguntar lo que sea, pero siempre tratábamos de hablar sobre literatura que es lo que no está reuniendo aquí.

De mi parte le doy la bienvenida a Jorge y el agradecimiento por haber venido, que lo hago extensivo a ustedes.

Jorge, la primera pregunta es: ¿cómo se lleva ud. hoy con la literatura?

Jorge Asís: Con la literatura tengo una relación profesionalmente intachable. En realidad soy casi pura literatura. Permanentemente escribo, debo tener hoy 17 o 18 archivos nada más que de literatura.

Pero yo no tengo el menor interés hoy, por mi situación personal, incluso dentro de la literatura, de publicar precipitadamente ningún libro ni estar presente con algún libro que sea una novela o un conjunto de cuentos. Hoy, en lo personal, en lo que tiene que ver con la escritura, yo tengo una relación muy intensa con el lector. Yo tengo un portal digital que actualizo tres veces por semana, o dos veces por semana, no son textos meramente periodísticos, si no que la literatura está muy presente. Y es un diálogo muy intenso con el lector, permanentemente porque, bueno, estoy en actividad, trato de analizar lo menos posible porque sí remite directamente a mi actualidad, que a partir de ese libro [se refiere a Diario de la Argentina] hubo una situación muy beligerante, sí muy conocida por todos.

Pero yo seguí publicando libros. Los últimos intentos de reinstalación mía en la literatura, la verdad que no fueron muy auspiciosos. Ustedes tal vez sepan que entre el 2000 y el 2001 publiqué tres novelas, Lesca, el fascista irreductible, Del Flore Al Montparnasse, Excelencias de la Nada y ahí ya decidí en adelante no publicar más. Esos libros se vendieron, tuvieron su difusión, pero ya tenía mucho que ver con esa situación personal mía que atentaba enormemente con la lectura de los libros. Debo decir que Lesca, el fascista irreductible, fue analizada por el amigo Tomás Abraham.

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02/10/2008

Sobre La cadencia del asunto #1

Por


por P. Z.


Nota: Lejos de ser una crónica del evento, esto es una breve nota de lo que viví, sufrí y disfruté con “mi primera vez” de este lado del escenario. Ya publicaremos mejores crónicas y la desgrabación de la charla, pero ahora quiero hablar de mí. (Ventajas de tener un blog, ¿viste?)

Tomás Abraham y Jorge Asís
Foto: Margarita Fractman

I

Debería comenzar diciendo que a las ocho de la mañana no sabía que corbata ponerme. Tres veces me la cambié: la primera me parecía muy informal, la segunda era extremadamente formal; la que finalmente usé fue una que decidió Ella, corbata negra a lunares. Sabía que no iba a hacer a tiempo a pasar por casa a desde la oficina, y quería ir con cierto estilo, nada de oficinista de organismo público, pero tampoco disfrazarme de muñequito.

Sirva este comentario como muestra de la locura en la que que ya estaba metido.

II

Lección aprendida I: Si alguien no rompe el hielo, los lectores no se acercan a los escritores sin más.

Lección aprendida II, que se desprende la lección aprendida I: Cuando se ve que la propuesta inicial no va a funcionar, lo mejor es descartarla rápidamente y ponerte a surfear. ¿Falló la comunicación? En todo caso, cuando vimos que nadie se prendía en el “uno-a-uno”, pegamos un volantazo y propusimos una charla abierta más tradicional.

Lección aprendida III: Hay que saber ponerse en manos de tus compañeros. Hacia las siete y veinte de la tarde, yo estaba incendiado. Tomás Abraham todavía no llegaba –había avisado que se iba retrasar-, Jorge Asís hacía más de media hora que estaba en la librería (Luis Majul apareció fantasmagóricamente, la casualidad quiso que se tomara un café en Eterna Cadencia) y la ansiedad nos iba comiendo el cráneo de a poco. Mantuvimos un pequeño concilio con P. y Matías, decidimos cómo seguir y quemamos las últimas naves.

Sin ellos me hundía. Hubiera estado bueno, igual. Hoy sería portada de Clarín: “un boludo sufrió una crisis nerviosa cuando quiso meterse con Abraham y Asís”.

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