23/06/2010

Los relatos de la Chueblin

Por

Sobre El núcleo del disturbio,
de Samanta Schweblin (Destino, 2002)

Llegué tarde al encuentro con este libro de relatos. Indagué en mi interior para tratar de explicarme por qué esta clase de escritos no me terminan de convencer. No encontré una respuesta óptima, sólo la más superficial y evidente: detesto a la gente que me viene con cuentos.

Cuando agarré este libro de “Chueblin” (perdón, Samanta, pero es así) para leerlo, lo elegí por la sugestiva foto de la tapa, a más de reunir bajo un único título una docena de ficciones donde el denominador común es aquello que se nos vuelve incomprensible, dentro de un entorno cotidiano y familiar.

Entiendo que el gran mérito de la obra no se encuentra en la elucubración de mundos de fantasía sino, por lo contrario, en la facilidad con que lo irreal se puede incorporar a la vida de todos los días, a veces sin preguntárnoslo y, en su mayoría, intentando alcanzar una explicación lógica de la que se carece. Pero, ¿puede todo explicarse lógicamente?

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22/06/2009

Presentación Pájaros en la boca /3

Por

por Marcelo Zuccotti
mgzuccotti@yahoo.com.ar

Esta es la última parte de la presentación de Pájaros en la boca que Marcelo desgrabó para nosotros. En esta oportunidad Guillermo Martínez recorre características de la narrativa de Schweblin (el punteo corresponde a nuestra edición) y finalmente la autora del libro hace gala de su habilidad para las historias con una brevísima participación que vale la pena leer. M.F.

[Leer la segunda parte]


Samanta

Guillermo Martínez: Lo que quiero hacer notar es que aún cuando incursiona en el mundo de lo femenino, entre comillas, lo femenino está tomado de nuevo con un giro totalmente original, desde un costado absolutamente siniestro, no desde un punto de vista reivindicativo ni idílico ni dulcificado sino desde un enfoque hasta revulsivo.

Fui anotando algunas de las características que encuentro en los cuentos de Samanta.

  • Una de ellas es la versatilidad, la posibilidad de utilizar como narradora diferentes voces, diferentes máscaras, esa feliz esquizofrenia de los escritores; la imaginación, la variedad de ámbitos, de registros, de elementos de lo real que aparecen; la planificación, es decir, todos los cuentos están muy pensados; se nota en la manera en que están organizados, la tensión narrativa, el suspenso creciente. Hay un gran trabajo por detrás.
  • El oficio que tiene; siempre la forma que elige Samanta parece ser la más natural y perfecta para lo que quiere decir.
  • La deliberación, es decir, todos los elementos del cuento puestos en la prosecución del efecto final.
  • La adecuación del lenguaje; cada historia plantea un problema de lenguaje y justamente lo que logra Samanta es registros de lenguaje absolutamente distintos incluso dentro del registro coloquial. Es decir, el registro coloquial del cuento “Irma” está buscado con el suficiente grado de aspereza y de violencia como para crear la tensión del cuento.
  • La tensión… yo creo que una de las características principales de los cuentos es que son cuentos que todos apuntan a algo oscuro, inminente, amenazante.
La libertad aparece cuando el oficio ya se domina. Samanta no hace lo que puede sino hace lo que quiere.

La originalidad, en sentido de que cada uno de los enfoques que ha elegido tienen a la vez cierta aparente simplicidad pero esconden por detrás todo un mundo y para contrastar con algunas de las… voy a decir de los mandatos o de aquellos otros conceptos que son dicotómicos con éstos y que de algún modo están sobre la mesa a la hora de las valoraciones críticas, yo hice este pequeño ejercicio: en vez de la literatura del yo y de la primera persona casi autobiográfica, variedad de personajes y puntos de vista. En vez de la confesión de diván o el diario personal, imaginación y la posibilidad de crear distintos mundos, incluso mundos fantásticos. En vez de la espontaneidad, la planificación. En vez de la supuesta libertad de la asociación libre y de la divagación, la libertad superadora que da el oficio.

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19/06/2009

Presentación Pájaros en la boca /2

Por


por Marcelo Zuccotti
mgzuccotti@yahoo.com.ar

Marcelo asistió a la presentación de Pájaros en la boca que se realizó el miércoles en La boutique del libro y desgrabó en tiempo record todo lo que ahí se dijo. Esta es la segunda de tres partes. En este caso Guillermo Martínez lee y analiza fragmentos de los cuentos. M.F.

[Leer la primera parte]


Samanta

Hola, buenas noches. Antes que nada yo también estoy muy feliz de poder estar en la presentación de este libro, que creo es uno de los libros de cuentos más notables de los últimos años, quizá de la última década. Recuerdo pocos libros de cuentos que hayan sido tan fundamentales en la literatura argentina reciente. Todos sabemos que es fácil criticar un cuento; es decir, dónde falla esto o aquello. Incluso, a veces se puede enmarcar la línea en donde un cuento se cae. Pero mucho más difícil es poder decir por qué un cuento es bueno, o por qué es buenísimo como es el caso de los cuentos de Samanta.

Lo que yo quería hacer, lo que quiero proponerles es leer algunos fragmentos del principio de alguno de los cuentos de Samanta y mirar allí el procedimiento, el arte cuidadoso y delicado para entender un poco qué es lo que estamos tratando justamente de enfatizar tanto Liliana como yo. Entonces, leo el principio de “Irman”:

Oliver manejaba. Yo tenía tanta sed que empezaba a sentirme mareado. El parador que encontramos estaba vacío. Era un lugar amplio, como todo en el campo, con las mesas llenas de migas y botellas, como si hubiera almorzado un batallón hace un momento y todavía no hubieran hecho tiempo a limpiar. Elegimos un lugar junto a la ventana, cerca de un ventilador encendido del que no llegaban noticias. Necesitaba tomar algo con urgencia, se lo dije a Oliver. Él sacó un menú de otra mesa y leyó en voz alta las opciones que le parecieron interesantes. Un hombre apareció atrás de la cortina de plástico. Era muy petiso. Tenía un delantal atado a la cintura y un trapo rejilla oscuro de mugre le colgaba del brazo. Aunque parecía el mozo, se lo veía desorientado, como si alguien lo hubiese puesto ahí, repentinamente y ahora él no supiera muy bien qué debía hacer. Caminó hasta nosotros. Saludamos; él asintió. Oliver pidió las bebidas y le hizo un chiste sobre el calor, pero no logró que el tipo abriera la boca. Me dio la sensación de que si elegíamos algo sencillo le hacíamos un favor, así que le pregunté si había algún plato del día, algo fresco y rápido, y él dijo que sí y se retiró, como si algo fresco y rápido fuese una opción del menú y no hubiese nada más que decir.

Acá, bueno… justamente alguna de las cosas que ya se ven en este principio, la instalación inmediata de una atmósfera de incertidumbre, una atmósfera que ya tiene algunos visos amenazantes y a la vez, algo que va a ser desde luego muy importante en el cuento, el punto de vista, la clase de personaje de estos dos que están en la ruta y que ya introducen un cierto registro coloquial en donde asoma algo de la tensión que va a haber entre el pobre hombre que está en la situación muy particular en el cuento y el abuso o la tensión, la violencia que se va a ejercer a partir de algún momento. Pero esta atmósfera se introduce justamente con una nota de humor.

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18/06/2009

Presentación Pájaros en la boca /1

Por


por Marcelo Zuccotti
mgzuccotti@yahoo.com.ar

Marcelo asistió a la presentación de Pájaros en la boca que se realizó ayer, miércoles, en La boutique del libro y desgrabó en tiempo record todo lo que ahí se dijo. Vamos a publicar el texto de esta presentación en tres partes. Los invito a que presten atención, más allá de lo laudatorio de cualquier presentación, primero Heker, mañana Martínez, señalan puntos muy interesantes en la obra de Samanta Schweblin. Dicen por ahí que cuando el río suena, agua trae. M.F.


Samanta
Liliana Heker, Samanta Schweblin y Guillermo Martínez

Liliana Heker: Buenas noches a todos. Realmente, tengo una alegría muy grande de estar acá, presentando el libro de Samanta y una cierta inquietud que después les voy a contar. La alegría es más fácil de explicar, para mí, en principio porque ya conocía de antes todos los cuentos de este libro y ya tenía una idea de que es un libro excepcional. En realidad, aunque uno vaya conociendo los cuentos, leer el libro en totalidad es otra experiencia y la verdad es que fue una experiencia hermosísima. Así que por eso es una gran alegría. Porque realmente quiero mucho a Samanta, creo muchísimo en su literatura; sé que tiene un gran talento y se que, además, trabaja sus cuentos como una artista y es una artista. Después voy a hablar un poquito de eso, además me encanta compartir esta presentación con otro escritor a quien quiero mucho y admiro mucho por su obra, de modo que esto es lo que debe ser para mi y creo que para todos nosotros: una celebración.

Creo que Samanta Schweblin –sus cuentos- tiene dos virtudes excepcionales en un cuentista. Es inescrupulosa y herética.

De cualquier manera, sí sentía una cierta inquietud, la que no es fácil de explicar, para mí. La idea es que en una presentación uno trata de contar qué le pareció un libro y en realidad la intención es que la gente que está se convenza de que este libro es muy bueno, lo lea y lo compre, por supuesto, previamente a leerlo. Y yo, la sensación que tenía, es que lo único que necesitaba decir es lo que en realidad vengo diciendo desde que salió este libro, con toda mi gente que ama los libros, que es lectora y que me encontraba: “tienen que leer el libro de Samanta Schweblin porque es excepcional”. En realidad confiaba en que el lector, el que accediera a ese libro en seguida se iba a sentir cautivado e iba a entender que no hace falta más que eso; es decir, crear en los otros la mínima curiosidad por leerlo.

El libro -y los que lo hayan leído seguramente lo compartirán conmigo, y los que lo vayan a leer a partir de ahora lo van a compartir después- el libro tiene un gran poder de cautivar. Es lo que yo llamo un libro “afortunado”. Estoy segura de que es un libro afortunado, y afortunado por diversas razones. No todo gran libro, no todo libro excepcional es afortunado; hay libros excepcionales que tienen un camino difícil. Hay libros excepcionales que sí se abren camino, se facilita ese camino y hay libros malos que se abren camino; yo no los llamaría afortunados; en realidad, me parece muy desafortunado un libro malo aunque tenga éxito. Eso, por supuesto que sí. Eso es lo que me causaba inquietud, pero lo que de pronto descubrí que quería decir es qué significa, qué complejo y qué curioso es que este libro sea afortunado porque no tiene… digamos no acepta ninguna facilidad. En principio, es un libro de cuentos y casi todos sabemos que el cuento -creo que es un género de una belleza, de un rigor, de una capacidad de decir notable-, el cuento no se considera… digamos por lo menos… -hasta con las editoriales creo que están cambiando y recién lo estábamos hablando con Paula Pérez Alonso-, no se considera “vendible”. No se considera algo que tengo interés editorial, lo que es bastante dudoso porque yo creo que acá hay excelentes lectores de cuentos y también escritores de cuentos. Pero Samanta no solo escribió dos libros de cuentos sino que asume su condición de cuentista, independientemente de que vaya a escribir novelas, vaya a acceder a los géneros que quiera, es una elección; nunca lo consideró un escalón para llegar a la novela sino que se considera cuentista, asume esa condición y trabaja los cuentos con toda la pasión y la dedicación que hacen falta.

Otra cosa curiosa en esta época en que parece que hay que  producir libros, es que Samanta se tomó su tiempo entre su primer libro -notable- El núcleo del disturbio y su segundo libro. Se lo tomó, creo que con bastante calma y trabajó artísticamente cada uno de sus cuentos, de modo que esto también parece que fuera contra la corriente. Sin embargo, el resultado es justamente que todo ese trabajo, esa búsqueda es justamente este libro que de verdad yo considero excepcional. Hay algo que seguramente van a decir, y ya han dicho los críticos, es señalar ese borde en que se mueven los cuentos de Samanta entre lo real y lo fantástico, entre lo cotidiano y lo excepcional. Yo diría más que eso, que Samanta o los cuentos de Samanta irrumpen en lo cotidiano. Se nutren y trabajan excepcionalmente lo cotidiano pero para desarmarlo y para cuestionarlo casi sin piedad. Yo dije que es un libro afortunado y no deben pensar que alguien la tocó con la varita mágica, aunque tal vez sí.

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09/06/2009

Pájaros en la boca

Por

Pájaros en la boca

El libro se compone de quince cuentos: algunos muy buenos y otros excelentes. Samanta consigue nuevamente crear atmósferas típicas de una pesadilla, la sensación que transmite en la mayoría de los cuentos; como si uno se quedara profundamente dormido y fuera el espectador de una situación extraña y absurda, quizás hasta graciosa al principio, pero que lentamente comienza a angustiar y a generar temor: la sensación de que, de un momento a otro, todo puede terminar en un hecho espantoso. Es entonces cuando uno se despierta de golpe, sudado y respirando agitadamente.

“En la estepa” es un cuento de suspenso: una pareja se establece en la estepa para buscar un supuesto bebé (nunca queda claro si es eso lo que buscan). Después de probar distintas recetas sin obtener ningún resultado, conocen a una pareja que ya ha logrado conseguir uno, el suyo, y arreglan una cena para que se lo enseñen. Sin embargo, algo que descubren esa noche los hace huir despavoridos.

En “La furia de las pestes” un funcionario público encargado de realizar censos llega a un pueblo muy extraño, como detenido en el tiempo, y en el que sus habitantes parecen haber olvidado el hábito de comer, hábito que el pobre funcionario se encarga de hacerles recordar. “Bajo tierra” y “El cavador” comparten la misma clave fantástica: la perseverancia de los personajes para cavar un pozo sin un sentido evidente. “Irman” es el encargado de un parador de ruta, tan petiso que ni siquiera llega a las alacenas de la cocina. Su mujer está muerta en el piso y cuando dos clientes llegan en busca de un trago, su estatura se convierte en un verdadero obstáculo para poder atenderlos.

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29/05/2009

Recibimos: Pájaros en la boca

Por

Agradecemos a Editorial Planeta por Pájaros en la boca de Samanta Schweblin, editado bajo el sello Emecé. Este es su segundo libro y recibió el Premio Casa de las Américas.

Pájaros en la boca

Entre la noche insomne y la vigilia, los cuentos hipnóticos de Pájaros en la boca horadan lo real con una crueldad aterradora. Crudos, extraños, insólitos: lo raro se impone en ellos a veces con una sospecha trivial y silenciosa. Otras, con una densidad violenta e irreversible, como en una película de David Lynch, o en una pesadilla kafkiana.
Un cavador fanático, un hombre solo con su mujer muerta en el piso de la cocina, la ruta, ruidos, cacerías en la estepa, la furia de las pestes, la tensión, la desesperación.
Ganador del premio Casa de las Américas 2008, este libro de relatos se mueve en la delgada línea que separa lo fantástico de lo real, lo sobrenatural de lo cotidiano, en un estilo fluido y preciso. Una visión particular del mundo que confirma a Samanta Schweblin como una de las narradoras argentinas más importantes y originales de su generación.

26/02/2009

La joven guardia

Por

La joven guardia
De izquierda a derecha: Diego Grillo Trubba, Maxi Tomás, Patricio Pron, Samanta Schweblin y Juan Terranova

Excelente foto de Cristóbal Manuel para el Diario El País, en la nota que le dedicaron a los escritores de la antología La joven guardia que viajaron a España.

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