03/08/2011

Recibimos: Yo también tuve una novia bisexual

Por

Agradecemos a Guillermo Martínez y a Editorial Planeta por el envío de Yo también tuve una novia bisexual, la última novela del autor de Crímenes imperceptibles.

Agosto de 2001. Un profesor argentino llega a una universidad en el sur de los Estados Unidos para dar un curso de literatura en español. Le asignan un departamento, un auto y una oficina en el campus. Todo parece perfecto y en su primera clase descubre algo mucho más tentador: una de sus alumnas, Jennifer, una chica deslumbrante y ambigua, con la que inicia una serie de encuentros sexuales cada vez más arriesgados, en medio del secreto y el disimulo. Ninguno de los dos sabe que ese breve período juntos cambiará sus vidas para siempre y que un acontecimiento brutal acabará por trastocar la realidad de la manera más inesperada.

Intensamente carnal, irónica y dramática, la novela registra, con la precisión de un diario, ?el pasaje ensimismado de los cuerpos que de la nada llega a todo? y recobra con audacia el tema de la sexualidad en toda su complejidad y dimensión literaria.

Guillermo Martínez ha escrito, con un lenguaje pleno de matices, una novela exquisita, que crece en tensión e intriga en cada uno de los climas y giros imprevisibles de la trama. Yo también tuve una novia bisexual confirma al autor de Acerca de Roderer y Crímenes imperceptibles como uno de los escritores argentinos más inquietantes y originales.


05/10/2010

Recibimos: Un mito familiar

Por

Agracemos a Guillermo Martínez y Editorial Planeta por el envío de Un mito familiar, libro póstumo de Julio Martínez, padre de Guillermo.

Historias originales, personajes inolvidables, riqueza lingüística, dominio exquisito de los registros más variados. La calidad narrativa de estos veinte relatos de Julio G. Martínez se sostiene a través de las obsesiones y secretos de los personajes, y en el temblor de lo siniestro que acecha en los rincones familiares. Imaginativos, sutiles, sarcásticos, con un humor ácido, corrosivo, muchas veces cruel, la paleta de Julio Martínez tiene todos los tonos. Su escritura joven y fresca puede dialogar de igual a igual con la mejor literatura contemporánea.

A medida que la lectura avanza, una pregunta se impone: ¿por qué este libro no fue publicado antes y aparece de manera póstuma? Guillermo Martínez cuenta en el prólogo que su padre pertenecía a esa especie en extinción de quienes escriben “por amor al arte” y no se preocupan por publicar. Ésta es la primera exploración en sus cajones, para rescatar sus relatos de “la crítica implacable de los roedores provincianos”. Que convoquen, ahora en la luz, a los lectores que siempre merecieron.

23/10/2009

Entrevista a Guillermo Martínez {5

Por

Guillermo Martinez © Daniel JurjoAquí la quinta y última parte de la entrevista que Leandro Vives le realizó a Guillermo Martínez. A él va nuestro especial agradecimiento por su tiempo y predisposición para esta conversación, ojalá la haya disfrutado tanto como nosotros.

[Leer la cuarta parte]

Imagen de Daniel Jurjo, cortesía de Editorial Planeta

***

Leandro Vives: Y literatura, ¿te imaginás escribiendo de a dos como hacían Borges y Bioy Casares?

Guillermo Martínez: No, no. O sea, como juego sí, pero no como proyecto serio. No, además mis temas son como muy personales, no podría compartir un libro.

LV: ¿Es verdad que con este libro te retiraste de la matemática?

GM: Sí, este libro para mí es como una despedida de la matemática, aunque sigo estudiando con Gustavo las implicaciones filosóficas y lo que tiene que ver con el platonismo… eso todavía me interesa entenderlo un poco más.

LV: Pero no matemática pura.

GM: Sí, ya no es matemática.

LV: ¿Qué pasó? ¿Te dejó de gustar?

GM: No, lo que pasa es que, mientras hice la carrera de matemática, fui terminando mis novelas como en una especie de esquizofrenia, pero llegó un momento en que se resentía la matemática y se resentía también la literatura. Me parece que la matemática que yo hacía la puede hacer cualquier otro matemático, mientras que los libros propios, sean buenos o sean malos, solamente los puede escribir uno. Hay algo puramente personal en la literatura. Esto también es algo muy discutible: hay matemáticos que piensan que hay una marca muy personal, y una forma de expresión muy personal, en la matemática. Pero, a la vez, se ven tantos ejemplos de resultados a los que, si no llega un matemático, llega otro en otro país que…

LV: Pero existe la posibilidad de inmortalidad dentro de la matemática.

GM: Sí, pero hay problemas planteados y hay muchos matemáticos pensando en esos problemas. Entonces es muy fácil que cualquiera los resuelva. De hecho a nosotros nos pasó eso: cuando encontramos una de las conexiones fundamentales que daba lugar a un paper, y lo enviamos en el 97, lo mismo ya se había probado en el 95. De modo que lo que creíamos que habíamos acabado de probar, ya se había probado dos años antes.

LV: Y eso te desanima.

GM: Y… te desmoraliza, eso en general desmoraliza mucho, son años de trabajo.

LV: En la ciencia, si no llegas a un resultado importante, puede ser muy frustrante. Y yo en realidad te lo pregunté porque te escuché decir que sólo escribías 3 horas por día, y eso te deja tiempo para investigar.

GM: Totalmente, pero yo prefiero ahora recuperar la lectura. Yo leía de una manera que tuve que relegar por la matemática, y ahora estoy como en una especie de programa de lectura muy variado, me estoy poniendo al día con viejos proyectos de lectura, también. Es posible que, en algún momento del futuro, intente hacer algo que tiene que ver con la crítica literaria, asociado a estos sistemas formales: un intento como de formalizar y crear algo así como una teoría crítica personal, en el mismo sentido que Wittgenstein reflexiona sobre el lenguaje desde una especie de punto de vista ingenuo, pero rigurosamente vigilado, me gustaría hacer algo así con la cuestión de las impresiones estéticas con que uno se enfrenta a un texto.

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22/10/2009

Entrevista a Guillermo Martínez {4

Por

Guillermo Martinez © Daniel JurjoCuarta y ante última parte de la entrevista a Guillermo Martínez.

[Leer la tercera]

Imagen de Daniel Jurjo, cortesía de Editorial Planeta

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Leandro Vives: ¿Y no crees que en la ciencia, por más que se hayan descubierto muchas cosas, estamos, parafraseando a Borges, como en una esfera de radio infinito y centro en cualquier lado? ¿No estamos en cualquier punto del conocimiento?

Guillermo Martínez: Si bien hay muchas cosas que no se han descubierto, si uno mira lo que se ha hecho en ciencia, de algún modo, eso es un conocimiento que tiene un factor acumulativo. No es que estamos construyendo como si levantásemos arena, que cada vez que uno levanta se cae todo. No es así. Y eso sirve también de base para pensar que se sabrá más. Por otro lado va a haber cosas que no se sabrán, pero que para mí van a tener las características de la construcción de Gödel, es decir: va a haber cosas que no se van a saber, pero que ni siquiera se va a saber que no se saben.

LV: Sí, puede ser. Yo también me hice otra idea a partir del dibujo del asesinato que vos pones en el libro para hablar de lo verdadero y lo demostrable, donde hay dos personas y un muerto en una habitación cerrada y no se puede determinar quien es el asesino. Ahora, supongamos que en algún lugar de la habitación hay una cámara, pero que nadie sabe que está ahí, y la maneja alguien externo: un servicio de inteligencia de otro país, por ejemplo.

GM: Ese es el Argumentum Ornithologicum, o sea, son los pájaros, bueno, ¿cuántos son? Nadie los ha contado pero hay un número.

LV: Claro, alguien lo sabe, pero yo imagino de pronto infinitas cámaras y llego a la conclusión de que tiene que haber algo también, así como hace siglos se preguntaban por el primer principio, qué fue lo que inició todo, e iban para atrás hasta que en el algún punto se detenían y decían: está bien, a esto le ponemos un nombre, que en el caso de Aquino, bueno, él trató de explicar a Dios con esa idea.

GM: Pero para mí, justamente, no es necesaria la idea de Dios, incluso la idea del primer principio, yo creo que se va a encontrar que no es así, sino que es algo que tiene más que ver con la estadística, con el pasaje de estados… que es más o menos la idea de la física estadística, que no es que haya leyes sino un pasaje de estados menos probables a estados más probables, sería la física vista de esa manera. O sea, el desorden es un pasaje de un estado de más información y menos probable, a un estado de menor información y más probable.

LV: Claro, es por lo que Shannon le pone a la información media el nombre de Entropía.

GM: Claro, es eso en el fondo, no hay leyes físicas. Yo leí hace poco un artículo extraordinario en Izquierda y derecha en el cosmos, y ahí el autor lo explica con esta figura del juego de pool, donde el triángulo que tiene las bolas en el golpe inicial contiene una información altamente sofisticada: están todas las bolas reunidas y eso es altamente improbable, ¿y cómo se ve esto? Porque cuando vos rompés el esquema con la primera bola, lo que obtenés es que las bolas pegan en todos lados pero no vuelven a formar el triángulo.

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21/10/2009

Entrevista a Guillermo Martínez {3

Por

Guillermo Martinez © Daniel JurjoTercera parte de la entrevista a Guillermo Martínez.

[Leer la segunda]

Imagen de Daniel Jurjo, cortesía de Editorial Planeta

***

Leandro Vives: Hay gente de distintas disciplinas, que no tienen nada que ver con las ciencias duras, que están esperando algunos de sus resultados para poder justificar sus propias ideas de una manera más convincente o porque no encuentran argumentos dentro de sus disciplinas.

Guillermo Martínez: Y además es como que no entienden exactamente cómo es el proceso de la formación de los conceptos científicos, que tiene más que ver con la idea del límite, de los refinamientos, de las reformulaciones. Es decir, la crisis de los griegos con respecto de la raíz de dos se resuelve con la creación de conceptos que antes no existían, y la creación de esos conceptos da un nuevo punto de vista y da una nueva manera de definir las cosas y de pensarlas. Llega un momento en el que lo que una generación anterior, un siglo anterior, no podía concebir, se vuelve una herramienta totalmente conocida; que es lo que pasa con los infinitos de Cantor, o sea, gran parte de lo que fue la discusión alrededor de los fundamentos de la matemática era si se aceptaba o no la definición de los infinitos como una totalidad, de Cantor, y Hilbert arma toda su teoría para tratar de retener esa idea para la matemática que es una idea crucial. Ahora un estudiante de la universidad no podría entender la crítica que le hacían los filósofos a esa idea, que para los matemáticos contemporáneos es una idea totalmente normal.

LV: Lo que pasa es que el infinito es una de las cuestiones que más lugar da a la polémica y que roza casi con la religión, en algún punto.

GM: Todo eso si uno conoce la serie de objeciones y discusiones que rodearon lo que son las primeras paradojas que aparecieron. Pero digamos que para un matemático común y corriente, en la práctica diaria, es una herramienta totalmente exacta.

LV: Una de las ideas que se me ocurrieron mientras leía el libro tiene que ver con lo verdadero y lo demostrable. O sea, hay cosas que son verdaderas pero que no son demostrables. Y yo me pregunto, ¿verdaderas desde qué punto? Desde otra teoría que no está dentro de la que se quiere demostrar.

GM: Sí.

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20/10/2009

Entrevista a Guillermo Martínez {2

Por

Guillermo Martinez © Daniel JurjoSegunda parte de la entrevista a Guillermo Martínez.

[Leer la primera]

Imagen de Daniel Jurjo, cortesía de Editorial Planeta

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Leandro Vives: ¿Y Gödel te generó empatía desde el primer momento en que comenzaste a estudiarlo o fue con el tiempo?

Guillermo Martínez: Creo que la primera vez que me encontré con los teoremas de Gödel fue en una charla, en Bahía Blanca, mientras estudiaba la carrera de matemática, que la dio justamente un filósofo. Y yo no alcancé a entender bien, en ese momento, de qué trataba. En realidad el teorema de Gödel es bastante elusivo. Recién, creo yo, cuando escribimos este libro alcanzamos a llegar como al fondo de la cuestión, qué es lo que está detrás. El teorema de Gödel es una demostración matemática pero, ¿cuál es el hecho matemático crucial que hace que la aritmética sea incompleta y otras teorías, en cambio, sean completas? O sea, no es un fenómeno que se refiere a la totalidad de las teorías matemáticas, sino que es algo que aparece y que ocurre en un contexto particular. Entonces, de algún modo, ¿cuál es el síntoma de la incompletitud? Eso es lo que yo no entendí hasta después de estudiar durante muchos años, incluso dentro de la lógica yo me dediqué a otros temas muy diferentes, pero en algún momento, en un seminario, nos propusimos estudiar en detalle los teoremas de Gödel a partir del libro de Raymond Smullyan. Él da una demostración también muy amable de los teoremas de Gödel, que hasta cierto punto fue la base de lo que hicimos. Nosotros le quitamos todavía algunas dificultades técnicas que había en la demostración de Smullyan e intentamos una demostración del tipo filosófica, en ese sentido, o sea que estuviera solamente el único ingrediente matemático esencial, y que todo lo demás fueran deducciones lógicas. De manera que la prueba que nosotros damos vale en un contexto matemático general, no está referida estrictamente a la aritmética elemental.

LV: Eso es lo que exponen en el último capítulo.

GM: Sí, eso sería el último capítulo. Nosotros lo que decimos esencialmente es que en cualquier teoría que uno pueda pensar, en donde se pueda traducir la operación de concatenación, está el fenómeno de incompletitud. Eso ya te da idea del contexto de la aritmética.

LV: Ahora… este estudio profundo fue posterior a Roderer, ¿no? Porque vos en Roderer planteás la existencia de un teorema que va más allá del de Gödel, sin dejar ver demasiado de qué se trata, que es el teorema de Seldom.

GM: Bueno, lo que ocurre ahí es que yo trabajé como escritor, en el sentido de que a mí me interesaba dar una reformulación, en la época contemporánea, del mito Fáustico. Entonces yo pensé qué podría significar la búsqueda de un conocimiento absoluto y cuál podría ser la jugada del diablo para impedir que Roderer acceda a ese conocimiento absoluto. Y lo que es el denominador común, lo que aparece en todos los sistemas filosóficos, es esta clase de esquema de primeros principios y, a partir de allí, razonamientos lógicos. Entonces lo que yo pensé en ese momento es: “bueno, si existe el fenómeno de la incompletitud para la aritmética, basada en axiomas, por qué no pensar los demás sistemas lógicos, los sistemas filosóficos, como sistemas formales. Yo lo pensé de esta manera, pero es una inferencia muy vaga; realmente me parecía poco serio argumentar demasiado en esa dirección.

LV: Pero Roderer se sobrepone a esa limitación.

GM: Esa es la idea que hay: quizá Roderer haya encontrado una manera, cambiando la lógica –porque en el fondo el teorema de Gödel también está muy basado en la clase de Lógica–, encuentra una lógica que en vez de ser del tipo formal, es una lógica de contenidos, entonces hay una manera quizá de poder sortear la dificultad del teorema de Gödel. Ahí aparece toda la reflexión, la vinculación con Nietzsche, el preguntarse qué es en el fondo la Lógica. La Lógica es una construcción también histórica en la mente humana, esta idea paradójica de que la Lógica en el fondo es una especie de síntoma de bestialidad, o sea, la igualación de cosas que son en principio muy diferentes por el instinto de supervivencia. A mí me resultaba muy interesante esa clase de conexiones y, dentro de lo que es el paraguas de lo literario, me parecía que era suficientemente convincente. Pero tampoco quería hacer un hincapié excesivo en algo que era una construcción literaria, si bien me resultaba razonable entre comillas y, sobre todo, atractiva, que eso es lo que decide muchas veces si uno avanza o no en una novela.

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19/10/2009

Entrevista a Guillermo Martínez {1

Por

Guillermo Martinez © Daniel JurjoEn el mes de mayo de este año Guillermo Martínez publicó junto a Gustavo Piñeiro Gödel para todos (Seix Barral), un libro de divulgación matemática. Teniendo esto en cuenta le propuse a Leandro Vives, colaborador estable de Hda, la posibilidad de entrevistar a Martínez sobre ese libro para transitar una zona de su producción y vida poco visitada. Martínez es matemático (retirado, ya verán por qué) y escritor; Leandro es ingeniero y está haciendo sus primeras armas como escritor, así que el diálogo estaba asegurado.
Los invito a leer la primera parte de algo que se convirtió en una charla más que una entrevista. Nos permitimos publicarla completa en cinco partes, desde hoy hasta el viernes. Ojalá la disfruten tanto como nosotros.

Imagen de Daniel Jurjo, cortesía de Editorial Planeta

***

Leandro Vives: Me di cuenta de que, en todas las entrevistas que te hacen, además de que todos se sorprenden por el hecho de que seas matemático, como si eso fuera incompatible, vos también aclarás a cada momento que no es que sos un matemático que un día se puso a escribir, sino que escribías desde mucho antes, que la matemática fue casi una casualidad.

Guillermo Martínez: Sí, y tiene que ver con cierto hastío ya de mi parte por la pregunta. Justamente, yo no veo por qué debería asombrar más que el hecho de que un médico escriba. Pero es la primera pregunta que me hacen y, después de cien reportajes, ya me resulta fastidioso; y tengo como una especie de respuesta estándar, que es explicar esto de que, más allá de que por supuesto no serían incompatibles y podría haber sido perfectamente un matemático de carrera que un día se dedicó a escribir, las cosas se dieron exactamente al revés. Entonces de algún modo yo creo que se quiere leer, a partir de la vinculación entre la matemática y la literatura, algo sobre mis textos que no está allí. O sea, si yo borrara la información de solapa, no podrían, creo yo, inferir mi profesión, más allá de que aparecen cuestiones que tienen que ver con el conocimiento matemático; de la misma manera que yo siempre digo también que en Hemingway aparece la pesca.

LV: Lo que pasa es que la pesca es algo más popular.

GM: La pesca es algo que ya tiene una lectura metafórica naturalizada, como la navegación, es decir: ya ha sido incorporada como una especie de actividad naturalmente literaria y formadora de imágenes literarias. En cambio la matemática, para los que no saben nada de matemática, parece que fuera las antípodas de lo literario. Hasta cierto punto, si uno va a analizar lo que son los lenguajes, podría decir que efectivamente el lenguaje matemático está en las antípodas de lo literario, porque en el lenguaje literario lo fundamental es la ambigüedad, la polisemia, la manera de sugerir lo no dicho, ¿no? Mientras que el lenguaje matemático es un lenguaje que va hacia la unicidad, a que las cosas se digan de una manera lo más acotada posible; es un lenguaje que busca algo así como una máxima precisión. Pero, creo, se abstrae de la cuestión del lenguaje con que se expresan ambas actividades, en cuanto a la concepción de las ideas, la imaginación y esa especie de pasaje del mundo platónico a lo que es una demostración en matemática y un cuento o una novela en el ámbito literario, las actividades son muy similares. Generalmente uno está tratando de llevar a un texto escrito algo que se ha entrevisto primero como una idea de un mundo platónico.

LV: Ahora… si bien es difícil inferir, sin leer la información de solapa, tu profesión, aunque podría conjeturarse por las menciones a Gödel y demás, ¿podrías imaginar cómo hubiese sido tu literatura si no hubieses sido matemático?

GM: Por supuesto, porque yo tenía escrito un libro entero de cuentos antes de pensar en dedicarme a la matemática, y gran parte de los cuentos de mi segundo libro ya estaban en borrador antes de que yo me pasara de carrera; de modo que, en realidad, tenía un libro y medio escrito. Y siempre las ideas se me fueron ocurriendo de la misma manera, las conexiones literarias, no es que yo noté algún cambio, más allá de que la matemática me ha dado, creo yo, como una disciplina quizá de autocorreción, de crítica, de paciencia. Cualquiera que haya trabajado alrededor de un teorema matemático entenderá que en la matemática hay una serie de protocolos, de dificultades, que requieren mucha precisión, mucha paciencia… y, bueno, quizá algo de eso con el tiempo fue apareciendo en mis prácticas, pero no en la manera fundamental que es la forma en la que aparece en la teoría….

LV: Bueno, quizá no en el lenguaje, pero…

GM: Ni en el lenguaje, ni en la forma de imaginar, creo.

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