24/06/2011

¿Cuántas veces puedo vender lo mismo?

Por

La respuesta es: muchas. Vaya un ejemplo. Podemos comprar hoy las obras completas de Borges (y prometo no volver a nombrarlo por un par de semanas) en muchísimos formatos y ediciones. Los clásicos tomos gordos que editaba Emecé (lástima que ya no son un tomo gordo y verde, ese monumento) se consiguen acá y allá, perdidos en alguna librería como testimonios de la historia editorial argentina. También están los nuevos (mismos) tomos que editó Sudamericana. Y la “edición crítica” de la misma editorial. Y las versiones de El Aleph y Ficciones por DeBolsillo. Ahora, también puede uno obtener todo eso en módicas cuotas con una colección de quiosco que saca La Nación. Y basta dar una vuelta distraída por cualquier librería de saldos y usados para pescar a precios ridículos ejemplares de una colección de tapa dura que sacó en kioskos Alianza a fines de los ’90, o una “Biblioteca Esencial” de tapas rojas que también vendió La Nación hace unos cinco o seis años.

Si esta profusión no impidió que los derechos de nuestro escritor ciego antiperonista favorito sean vendidos de una multinacional a otra por una millonada, ¿por qué insisten en pretender que nos creamos que la difusión digital tendría un efecto devastador para la industria editorial?

Como en tantas cosas, la historieta y el humor gráfico tienen mucho que enseñarle al mundo circunspecto de la edición literaria. Podemos seguir a nuestras tiras favoritas en el diario, las podemos buscar –es cada vez el consumo más habitual– en el blog del autor. Eso no nos impide esperar con ansias el próximo Macanudo, más libros de Jim, Jam & el Otro, el próximo Batu, un tomito gordo y precioso con el Humor Petiso de Parés.

Así que, señores editores, sigan multiplicando ediciones pálidas y defectuosas de los libros del marido de María Kodama, que vamos a comprarlas felices, pero no teman permitir que los que de verdad saben hagan las ediciones (electrónicas, hipertextuales, críticas, libres) que don Jorge Luis merece.


21/06/2011

Borges sobre los diarios

Por

Citar a Borges siempre es un deleite de sencilla realización. Dejó perlas por todos lados. En este caso quiero compartir un hallazgo de Juan Pablo Mansilla que rescató de radio Del Plata y publicó en su blog (aquí le robamos su trabajo, pero al mismo tiempo recomendamos enérgicamente que visiten Blog de contenidos y lo guarden entre sus blogs favoritos).

Se trata de la última entrevista radial que dio antes de morir. Con sutil indiferencia dice hacia el minuto 2:32 de la entrevista cuando le preguntan por qué no lee los diarios

-Borges, usted me dice que no lee los diarios, pero sin embargo está enterado de todo lo que pasa en la política, porque opina sobre todo.

-Bueno, mis amigos me informan, pero yo no he leido un diario en mi vida. Me di cuenta, además, que algo que dura un día, no puede ser muy importante.

20/06/2011

Día del escritor, cuando ya no es

Por

O,  de cómo llegar tarde, y al sólo efecto de evitar que Hablando del Asunto se convierta en un blog sobre historietas.
El 13 de junio se festejó el día del escritor, en homenaje a Leopoldo Lugones, ese escritor oficial y casi (pero sólo casi) ilegible, que tuvo la mala fortuna de cruzarse con el Otro.
El Otro, claro, es Borges, y se cumplieron hace unos días 25 años de su muerte.
Quiso la casualidad que me cruzara ayer con un libro que buscaba hace rato, Con toda intención, una recopilación de artículos de C. E. Feiling. En julio se cumplen catorce años de la muerte de Feiling: valga también el homenaje, en este caso ayuno de méritos decimales.
Uno de lo muchos artículos admirables de Feiling es sobre la relación entre Borges y Lugones. (Una tesis, sorprendente para mí, es que Borges inicia “un modernismo en tono menor”, “un modernismo reticente, desconfiado. Un modernismo sin cisnes ni palabras esdrújulas”). Feiling cierra su artículo con una conclusión un tanto ominosa:

Eliminada la historia, eliminado el hombre que sabía todas las palabras y que escribió las formas de la luna, eliminada la escuálida vanguardia que sólo fue una nota al pie del modernismo, la literatura argentina queda reducida al sueño de un personaje de Borges. O peor aún: la Argentina misma queda reducida a ese sueño.

Feiling insiste en que la literatura sólo sirve para producir más literatura. En estos días de efemérides sólo queda desear que así sea.

03/02/2011

Garabatos de escritores

Por

Que los escritores también son seres humanos no es algo que esté confirmado cabalmente. Mientras tanto nos podemos convencer con algunos indicios. Uno es que cuando tienen un papel en blanco cerca –incluso un libro- y una birome, no dudan en hacer garabatos. Incluso en los libros que tienen para dedicar.

Encontré esta pequeña compilación con garabatos de Plath, Wallace, Nabokov, Kafka, Beckett, Ginsberg, Twain, Miller, Vonnegut, Bukowski y Borges. Copio acá a Plath y a Borges. Para los demás, clic acá.

22/07/2010

¿Sur y Borges o Borges y Sur?

Por

El diseñador Alistair Hall realizó esta tapa de lo que parece ser una antología con textos extraídos de Otras inquisiciones (1952), una cita a la tapa original del libro editado por Sur.

Casualmente hoy veo en el reader de @maguila que se puede descargar la biografía de Victoria Ocampo (emitida originalmente por Encuentro), de la buenísima videoteca de humanidades.

UPDATE: Nuestro borgeano Federico Reggiani nos dice que los tres primeros textos son de Discusión. “Los traductores…” es de Historia de la Eternidad, “A comment…”, “On Oscar Wilde”, “La Muralla y los libros”, “Nuestro pobre individualismo” y “Coleridge’s dream” son de Otras Inquisiciones.
Sigue investigando.

22/10/2009

Entrevista a Guillermo Martínez {4

Por

Guillermo Martinez © Daniel JurjoCuarta y ante última parte de la entrevista a Guillermo Martínez.

[Leer la tercera]

Imagen de Daniel Jurjo, cortesía de Editorial Planeta

***

Leandro Vives: ¿Y no crees que en la ciencia, por más que se hayan descubierto muchas cosas, estamos, parafraseando a Borges, como en una esfera de radio infinito y centro en cualquier lado? ¿No estamos en cualquier punto del conocimiento?

Guillermo Martínez: Si bien hay muchas cosas que no se han descubierto, si uno mira lo que se ha hecho en ciencia, de algún modo, eso es un conocimiento que tiene un factor acumulativo. No es que estamos construyendo como si levantásemos arena, que cada vez que uno levanta se cae todo. No es así. Y eso sirve también de base para pensar que se sabrá más. Por otro lado va a haber cosas que no se sabrán, pero que para mí van a tener las características de la construcción de Gödel, es decir: va a haber cosas que no se van a saber, pero que ni siquiera se va a saber que no se saben.

LV: Sí, puede ser. Yo también me hice otra idea a partir del dibujo del asesinato que vos pones en el libro para hablar de lo verdadero y lo demostrable, donde hay dos personas y un muerto en una habitación cerrada y no se puede determinar quien es el asesino. Ahora, supongamos que en algún lugar de la habitación hay una cámara, pero que nadie sabe que está ahí, y la maneja alguien externo: un servicio de inteligencia de otro país, por ejemplo.

GM: Ese es el Argumentum Ornithologicum, o sea, son los pájaros, bueno, ¿cuántos son? Nadie los ha contado pero hay un número.

LV: Claro, alguien lo sabe, pero yo imagino de pronto infinitas cámaras y llego a la conclusión de que tiene que haber algo también, así como hace siglos se preguntaban por el primer principio, qué fue lo que inició todo, e iban para atrás hasta que en el algún punto se detenían y decían: está bien, a esto le ponemos un nombre, que en el caso de Aquino, bueno, él trató de explicar a Dios con esa idea.

GM: Pero para mí, justamente, no es necesaria la idea de Dios, incluso la idea del primer principio, yo creo que se va a encontrar que no es así, sino que es algo que tiene más que ver con la estadística, con el pasaje de estados… que es más o menos la idea de la física estadística, que no es que haya leyes sino un pasaje de estados menos probables a estados más probables, sería la física vista de esa manera. O sea, el desorden es un pasaje de un estado de más información y menos probable, a un estado de menor información y más probable.

LV: Claro, es por lo que Shannon le pone a la información media el nombre de Entropía.

GM: Claro, es eso en el fondo, no hay leyes físicas. Yo leí hace poco un artículo extraordinario en Izquierda y derecha en el cosmos, y ahí el autor lo explica con esta figura del juego de pool, donde el triángulo que tiene las bolas en el golpe inicial contiene una información altamente sofisticada: están todas las bolas reunidas y eso es altamente improbable, ¿y cómo se ve esto? Porque cuando vos rompés el esquema con la primera bola, lo que obtenés es que las bolas pegan en todos lados pero no vuelven a formar el triángulo.

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08/09/2009

Entrevista a Manuel Fuentes Vázquez {2

Por

F: ¿Estarás de acuerdo conmigo en que en España se lee en mayor medida literatura argentina contemporánea que la literatura española que se lee en Argentina?

MF: Es cierto, pero sólo de 3 ó 4 años para acá. Ahora empezó a haber un flujo en el que empieza a ser más fácil encontrar literatura argentina o hispanoamericana, en general. Pero no ha sido tan fácil. Alfaguara, por ejemplo, tiene dos líneas editoriales: una española y una argentina. Lo que publica Alfaguara Argentina no llega aquí.

F: A excepción de Cortázar.

MF: Claro, pero Cortázar no solamente es Cortázar; Cortázar es un negocio. Que ahora va a seguir y que empezó hace años, cuando un señor que se llamaba Juan Cruz (te hablo de hace diez años atrás) dijo: “hay que leer a Cortázar”. Pero a Cortázar no hay que leerlo por obligación, hay que descubrirlo por devoción. Sin embargo, volviendo a tu pregunta, en Buenos Aires hay escaparates con literatura española contemporánea.

El escritor mexicano Gabriel Zaid, en Los demasiados libros (Mención especial del Premio Anagrama de Ensayo, 1996), estudió cómo el volumen de producción es tan inmenso que el fenómeno de la discriminación se ha convertido en algo imposible. De ahí que siga siendo válida la idea de la sólida base de los clásicos y a partir de ahí, operar. Hay que leer primero a los clásicos argentinos antes que a lo que escriben los contemporáneos. En Argentina, la gente se cachondea de La Cautiva de Echeverría: es lógico, porque se la metían a los pobrecitos niños como aquí en España se hacía con La Celestina, desde la primaria. Pero de meterlo antes de lo que toca hemos pasado al desprecio. Eso es peligroso. Con esto que estoy diciendo, quizá me esté volviendo un tanto viejo.

F: ¿De dónde surje esa hispanofobia mezclada con anglofilia-galofilia patente en las letras argentinas? Se me ocurren, como dos excepciones, Macedonio y Mujica. Después está la ambigüedad de Borges que admiraba a Cervantes y Quevedo, pero desdeñaba gran parte de la tradición española.

MF: Esta pregunta da para muchos prismas. Sintéticamente: el romanticismo español es una mierda. Aunque mis colegas hispanistas se enfaden mucho conmigo, no lo digo yo sino una autoridad: Dámaso Alonso, quien lo definió como un “movimiento rebotado, tardío y mediocre”. Más allá de la razón política (que el español fuera el enemigo en la construcción de la identidad literaria argentina decimonónica), el romanticismo español era una basura. Si lo comparas con el alemán, el inglés o hasta el francés, sacas la conclusión de que si te hablan de romanticismo español te están engañando. Creo que esa es la principal causa por la cual los argentinos rechazan la literatura española desde el momento de su nacimiento. Un colega argentino me dijo una vez, bromeando: “ustedes tienen toda la literatura de la edad media, el siglo XVI, un maravilloso XVII, déjennos a nosotros ahora, ¿no?”.

F: ¿Cómo explicás el Martín Fierro a tus alumnos españoles? Te lo pregunto porque he oído a algún profesor establecer una analogía entre el gaucho y el gitano.

MF: Ese paralelismo es erróneo. Para explicar el Martín Fierro, primero, no hay que explicarlo como lo hizo Unamuno. Desde una postura de usurpación.

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