22/12/2008

Diego Grillo Trubba – De puntín

Por


por M. F.


Especial De puntín: responde Diego Grillo Trubba.

En ésta última entrega lo hace desde su rol de antologador y responsable de los cuatro libros de la colección. Agradecemos a todos los autores por sus respuestas.

Diego Grillo Trubba
Foto cedida por el autor

De puntín

Una de las preguntas del cuestionario proponía que la literatura sobre fútbol era un género. La idea era despertar un debate sobre esa respuesta, algunos autores levantaron el guante. ¿Podemos pensar que más allá del éxito comercial hay ciertas convenciones que permiten pensar a la literatura sobre fútbol como un género?

No creo que la literatura sobre fútbol sea un género. El fútbol es, sí, un tema, y lo futbolístico un ámbito. Sí podríamos decir que es un elemento de cruce con otros géneros. Es plausible pensar un cuento policial ambientado en lo futbolístico. Como también uno romántico, uno dramático, uno cómico, etc. Por dar un ejemplo: un cuento de Sacheri con el fútbol como tema no tiene nada que ver con uno de Fontanarrosa, y los de ambos no se relacionan con uno de Soriano.

Hay, quizás, y arriesgo, un tono que apunta a la nostalgia que se trasluce en muchas obras -eso no sucede en los de Fontanarrosa-: el fútbol como espacio perdido, por lo general ámbito propio de la infancia o adolescencia; o, si se quiere, el fútbol como lugar de los deseos y/o pasiones, lealtades, amistades, incluso constitución de identidades. Más allá de esos lineamientos que se pueden trazar entre algunas obras de algunos autores, me parece que es insuficiente para suponer que constituyan la base de un género. Lo cual no habla en desmedro del fútbol como tema, tan sólo no lo ubica en una categoría determinada como la de la pregunta.

¿De qué manera hacés la selección, hay una búsqueda de alguna característica en especial?

En las cuatro antologías que armé, hubo un precepto, si se quiere, capital -los autores debían tener hasta 40 años de edad a la fecha de publicación del libro- y otro práctico -los autores debían ser narradores y no poetas, dado que las antologías son de nuevos narradores y no de nuevos poetas-. Este último tuvo alguna excepción.

Luego, lo que siempre intenté que primara era el interés de la obra por sobre el gusto del antólogo. Debía haber un balance entre autores con más trayectoria (fundamentalmente, los que habían estado en La joven guardia) y otros que recién empezaran (al ser autores jóvenes, el “recién empezaran” debe leerse como que el publicar un cuento en las antologías iba a significar la primera publicación en una editorial masiva, y en algunos casos incluso la primera publicación a secas), entre hombres y mujeres, entre autores que se calculaba tendrían más repercusión en la crítica y/o la academia y otros entre los lectores sin pedigrée (es decir, los que suelen pagar por los libros que leen).

Entre los cuatro volúmenes que suman mil páginas y pico se publicaron 81 cuentos y 51 autores (obviamente, algunos reincidieron). La idea fue dar un pantallazo que pudiera abarcar la mayor cantidad de gustos posibles (incluso, en algunos casos, el mío propio).

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19/12/2008

Agustina Arias – De puntín

Por


por M. F.


Especial De puntín: responde Agustina Arias.

Agustina Arias
Agustina Arias / Foto cedida por la autora

De puntín

Fontanarrosa decía que él llegó a la literatura gracias al fútbol y no al revés. ¿Cómo fue en tu caso?

Me pasó algo gracioso con este cuento. Nunca fui demasiado futbolera, pero durante dos años jugué todos los sábados en un torneo de fútbol femenino en Tigre, era un hobbie. En uno de los partidos me rompí la rodilla (ligamento cruzado), me operaron y dejé de jugar. Ahí empecé el taller literario de Diego Grillo Trubba y llegó la propuesta de escribir para esta antología. Me pareció muy gracioso, el tiempo que dejé de destinarle al fútbol lo empecé a dedicar a la literatura y la literatura me relacionó de nuevo al fútbol.

¿Por qué te parece que se volvió tan exitoso este género, la literatura sobre fútbol?

Creo que cualquier cosa relacionada con el fútbol en este país tiene mucha repercusión. Hay muchos futboleros, que no necesariamente significa que les guste leer cuentos de fútbol, pero sí que les atrae el tema, y quizás se acercan a la lectura desde otro lugar. Atrae a personas que no las seducen otros géneros porque ya existe toda una mística alrededor del fútbol.

¿En qué medida tu cuento es una jugada?

Éste es mi primer cuento publicado, recién estoy aprendiendo y conociendo este mundo, así que siento que si fuera una jugada sería la de alguien que recién está empezando y va probando a medida que juega. Podría decir que esta experiencia para mí fue una buena jugada. Una jugada, digamos, que terminó en gol, aunque sea de puntín.

18/12/2008

Alejandra Zina – De puntín

Por


por M. F.


Especial De puntín: responde Alejandra Zina.

Alejandra Zina
Alejandra Zina / Foto: Micaela Hernández

De puntín

Fontanarrosa decía que él llegó a la literatura gracias al fútbol y no al revés. ¿Cómo fue en tu caso?

Me crié en un matriarcado: hermanas, madre biológica, madre postiza, abuelas, tías. Al único hombre que había entre nosotras, mi papá, no le interesaba el fútbol salvo por ciertas conveniencias. De joven iba a nadar a la pileta de Racing Club (parece que la cuota era más accesible) y eso definió cuál sería su cuadro de por vida. Nunca lo vi yendo a la cancha ni siguiendo Fútbol de Primera. Si alguien sacaba el tema, se lamentaba por la trayectoria triste del club. Hasta que Racing salió campeón y ahí dejó de hablar de fútbol definitivamente. Por lo tanto, mi llegada a la literatura no tiene nada que ver con el balón.

La lectura tuvo que ver con mis viejos que nos compraban libros o nos dejaban manotear los suyos, desde la colección El séptimo círculo y best-sellers argentinos de los 80 hasta los maestros rusos, objetos extraordinarios de tapa dura y papel biblia que pagaban a crédito. La llegada a la escritura, con una elección conciente.

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17/12/2008

María Sol Porta – De puntín

Por


por M. F.


Especial De puntín: responde María Sol Porta.

María Sol Porta
Foto cedida por la autora

De puntín

Fontanarrosa decía que él llegó a la literatura gracias al fútbol y no al revés. ¿Cómo fue en tu caso?

En mi caso vinieron por carriles separados. Lo que más me impresionaba del fútbol era su poder para convertir a mi viejo –un profesor universitario, medido y correcto- en ese arquero amateur que los domingos le gritaba como un desaforado al referí y era capaz de romperse el tabique con tal de no dejar pasar una pelota. Con el fútbol aparecía algo así como el Mr. Hyde de mi viejo. Los libros eran otra cosa. Además, no había menciones al fútbol en Mujercitas y El libro de la selva, que era lo que yo leía entonces. Con el tiempo me di cuenta de que, mal o bien, escribir es para mí lo que el fútbol es a mi viejo: la válvula de escape para una persona quizás demasiado medida y correcta. Fuera de eso, la primera vez que asistí a un buen encuentro entre fútbol y literatura fue gracias a Fontanarrosa y su Área 18.

¿Por qué te parece que se volvió tan exitoso este género, la literatura sobre fútbol?

No estoy muy al tanto. Sé que tiene mucha difusión. A la hora de escribir, el fútbol –al igual que otras referencias más o menos comunes- funciona como un buen punto de partida para hablar de otras cosas. Por lo menos eso intenté yo. Sobre las ventas… la verdad, no conozco tanto del mercado y me cuesta ponerme en la situación del lector que va a buscar “algo sobre fútbol”. Más bien uno tiene curiosidad por los escritores y los temas aparecen después ¿no? Con esta antología, por ejemplo, no sé qué llama más: si el fútbol o el “a ver qué escribieron estos pibes”.

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16/12/2008

Selva Almada – De puntín

Por


por M. F.


Especial De puntín: responde Selva Almada.

Selva Almada
Selva Almada / Foto: Micaela Hernández

De puntín

Fontanarrosa decía que él llegó a la literatura gracias al fútbol y no al revés. ¿Cómo fue en tu caso?

De chica iba mucho a la cancha. Mi padre y mi tío eran jugadores, uno en el club San Jorge y el otro en su rival, el Atlético. Más que el fútbol, creo que me gustaba el evento, la salida: pasar el domingo comiendo las torta fritas y los choripanes que vendían en la cantina, andar jugando por ahí con otros chicos. Y lo que más me gustaba era el Campeonato Nocturno que se jugaba en el verano. La cancha iluminada, el sonido de los bichos que venía desde los baldíos que rodeaban el predio, los borrachos que se trenzaban en alguna pelea… durante la noche todo lo que pasaba fuera del campo de juego se volvía muchísimo más inquietante. Después no volví a pisar un estadio ni a ver un partido de fútbol ni siquiera por televisión. En cierto modo, escribir el relato para la antología me devolvió por un rato a aquella brevísima pero entrañable época futbolera.

¿En qué medida tu cuento es una jugada?

Como lo ignoro casi todo del fútbol no sé decir cuál es la jugada de mi relato. Quizás haberle gambeteado a lo estrictamente futbolístico y que, aun así, mi relato integre una antología de fútbol.

En un domingo libre, qué elegís, ¿el partido o un buen libro?

Un domingo libre ni fútbol ni libros. Un asado con amigos charlando de bueyes perdidos hasta que la tarde se junta con la noche.

15/12/2008

Alejandro Parisi – De puntín

Por


por M. F.


Especial De puntín: responde Alejandro Parisi.

Alejandro Parisi
Alejandro Parisi / Foto cedida por el autor

De puntín

Fontanarrosa decía que él llegó a la literatura gracias al fútbol y no al revés. ¿Cómo fue en tu caso?

El fútbol siempre fue y es lo primero. Jugué siempre y juego ahora, claro que con menos pretensiones pero con la misma intensidad que a los 10 años. De hecho, a las 14 estuve a punto de fichar en Boca (soy muy pero muy insoportablemente bostero), pero arrugué porque eso significaba aplazar las salidas de adolescente y pasarme las tardes entrenando. Al final, terminé dedicándome a la literatura. Mi vieja, feliz. Mi viejo, incrédulo, a veces le dice a alguien: “Y pensar que este boludo podría haber jugado en Boca”. No puedo más que darle la razón.

¿Por qué te parece que se volvió tan exitoso este género, la literatura sobre fútbol?

No coincido en que sea un género exitoso. Es más, creo que cuando alguien (el lector modelo, digo) ve un libro sobre fútbol lo mira de reojo, con desconfianza. Pero es cierto que en un país futbolero tendría que triunfar este sub-sub-género. El problema es que no es un país de lectores, sólo de futboleros. Creo que Fontanarrosa logró darle lo mejor, explicarlo de la mejor manera. ¿Lo demás? Repeticiones obligadas por el marketing.

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12/12/2008

Juan Diego Incardona – De puntín

Por

Juan Diego Incardona
Juan Diego Incardona / Foto cedida por el autor

De puntín

Fontanarrosa decía que él llegó a la literatura gracias al fútbol y no al revés. ¿Cómo fue en tu caso?

Jugué a la pelota casi toda mi vida. A partir de los ocho o nueve años, empecé a cruzar la avenida San Pedrito para internarme en los potreros, donde jugadores y pelotas se perdían entre yuyos, plantas de espinas y arbolitos sueltos. No hay lugar adonde sea más feliz que adentro de una cancha. A la literatura no me acuerdo cómo llegué, quizás porque eso me pasó de grande.

¿Por qué te parece que se volvió tan exitoso este género, la literatura sobre fútbol?

Será porque el fútbol es una actividad popular, y a la literatura le va bien cuando se vincula directamente con la vida, lejos de las evasiones que cultivan los escritores aislados, borradores de referencias.

¿En qué medida tu cuento es una jugada?

Es una jugada en el campito, a la noche, gambeteando jugadores que ya no se ven, corriendo atrás de una pelota que ya no se ve.

En un domingo libre, qué elegís, ¿el partido o un buen libro?

Elijo Boca Juniors.

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