19/10/2007

Cierre del Especial Buenos Aires/ Escala 1:1

Por

buenos aires/escala1:1

Con las respuestas de Martínez Daniell concluye el especial de Buenos Aires/Escala 1:1. De mi parte, sólo hay agradecimiento por haberme permitido llevar a cabo una experiencia tan enriquecedora.

La construcción de un cuento es algo velado para nosotros, los lectores, y que los autores hayan (y se hayan) expuesto cómo llegaron al texto y cuáles son sus influencias, habla de una generosidad envidiable.

Para cerrar, una observación y un aviso:

Algo interesante que pasó mientras discutía con amigos fue la emergencia de una emotividad que excede lo narrado. Llamativamente, cada uno consideraba el cuento de su barrio como el mejor de la antología.

El aviso (y la invitación) es a la presentación del libro, que Editorial Entropía realizará el jueves 25 de octubre a las 19 en la sede de FUNCEB, Esmeralda 969.


18/10/2007

Núñez por Martínez Daniell

Por

Sebastián Martínez Daniell escribe Claves para turistas con impedimentos ópticos.

buenos aires/escala1:1

¿Cómo aparece el barrio en tu relato? ¿Es el escenario, un personaje más, apenas un ambiente que sirve de disparador?
Ni idea.
Digamos, en primer término, que “relato” es una palabra que le queda un poco grande a mi intervención en la antología. Aclarado esto para prevenir eventuales demandas por publicidad engañosa, agreguemos algo más asertórico. Entre las páginas 127 y 131 de Buenos Aires / Escala 1:1, Núñez es algo así como una “condición de posibilidad” del texto.
Esto no es, por supuesto, algo que se me haya ocurrido a mí en un rapto luminoso de revelaciones formales. Esto ya lo decía Kant: “Espacio y tiempo son condiciones de posibilidad de la experiencia”. Y lo decía en Königsberg, ciudad de la cual apenas se alejaba unos cien kilómetros y enseguida volvía, suponemos que por temor a extraviarse. Claro, se me podrá decir que el idealismo alemán representa el epítome de todo lo malo que tuvo la filosofía occidental. Se me podrá acusar de retrógrado, de iluminista, de reaccionario. Se me podrán enrostrar doscientos años de romanticismo, de dialéctica, de nihilismo, de negación del yo, de sensualismo, de estructuralismo. Y a mí no me quedará otra que retractarme. Pues tendrán razón.
Pero, mientras tanto, insisto. En Claves para turistas con impedimentos ópticos, Núñez es una condición de posibilidad. Una materialidad no realizada, inexistente, pero necesaria para el desarrollo de un discurso. Por no decir simplemente: ni idea.

Sebastián Martínez Daniell

Muchos han hablado de Buenos Aires. Borges, Cortázar, Marechal, Castillo, cuántos otros. ¿En cuál de todas esas Buenos Aires te reconocés?
No creo llegar a la médula de la pregunta. Así de limitada es mi comprensión del lenguaje. Es decir, no entiendo el alcance del “reconocimiento” propuesto justo antes del signo de interrogación. Si se refiere a lo que yo creo, debería decir que me “reconozco” en cualquier territorialidad demarcada dentro de las lecturas que, de algún u otro modo, me interpelan.
Si es así, puedo decir que me “reconozco” en algunos Buenos Aires de Borges o Cortázar, pero también en la Alejandría de Durrell, en el Nueva York de Salinger, en el Nantucket de Melville, en la Roma de Yourcenar, en la Eurasia de Orwell o en la Antiterra de Nabokov. O, incluso, en la Königsberg de Kant, aunque no estoy seguro de que la mencione en algún libro. ¿Estoy diciendo cualquier dislate? Supongo que sí. Es que lo que realmente tenía ganas de responder es que me “reconozco” en la Buenos Aires de las Guías Peuser, último bastión de la cultura letrada ante la malevolencia desplegada por los satélites de Google Earth.

17/10/2007

San Telmo por Romero

Por

Ricardo Romero escribe Habitacion 22.

buenos aires/escala1:1

¿Cómo aparece el barrio en tu relato? ¿Es el escenario, un personaje más, apenas un ambiente que sirve de disparador?
Creo que sí, que en mi cuento el barrio podría entenderse como un personaje más. Y el cuento en sí es la relación entre el narrador y él, el principio de la relación, cuando se están adaptando el uno al otro. Porque no alcanza con que uno se adapte al paisaje que lo rodea, el paisaje también tiene que dar cuenta de uno.

Ricardo Romero

Muchos han hablado de Buenos Aires. Borges, Cortázar, Marechal, Castillo, cuántos otros. ¿En cuál de todas esas Buenos Aires te reconocés?
En la reseña de la antología creo que no figura, pero hay que decir que soy entrerriano y que llevo en Buenos Aires “sólo” cinco años. Por eso me reconozco más en los Buenos Aires que son vistos desde afuera, la mirada del recienvenido, digamos, algunos cuentos de Daniel Moyano y Bernardo Kordon, sobre todo si miro el cuento que escribí (particularmente autobiográfico, cosa que no suelo hacer). También pienso en esos autores que, sobre todo de los sesenta en adeltante, se vinieron en algún momento de sus vidas a la capital, pero que nunca dejaron de ser “de afuera”. Pero también los otros Buenos Aires, porque yo la conocí primero en los libros y luego personalmente. Un ejemplo fácil, para mí el Parque Lezama era el Sobre héroes y tumbas de la adolescencia, es el principio de Manual de perdedores de Sasturain (lo leí en la primera semana acá, y buscaba los lugares, me hacía un mapa propio porque al principio la ciudad intimidad, uno no sabe por dónde agarrarla), e Intemperie de Roger Pla (¿o era en Los robinsones? No me acuerdo, aunque la imagen es fría y desangelada). Ser de afuera entonces quiere decir, tal vez y ojalá, que uno está adentro de uno de esos libros. O de otros por escribirse. Espero poder hacer algo con eso.

16/10/2007

Bajo Flores por Oyola

Por

Leonardo Oyola escribe Animetal.

buenos aires/escala1:1

¿Cómo aparece el barrio en tu relato? ¿Es el escenario, un personaje más, apenas un ambiente que sirve de disparador?En Animétal, el barrio coreano es motor absoluto de la historia. Mi narrador, Taekwondo, se mueve –por eso se refiere a su hogar como Koreatown- igual a un guía turístico de ese lugar y de ese después de hora cargado de fuerzas y leyendas urbanas. De ahí que la noche también sea protagonista. La noche, sí. Pero no cualquier noche: hablamos de la noche en Koreatown. Taekwondo bien podría ser algo así como el anfitrión de los “Cuentos de la Cripta” y Animétal uno de los infinitos episodios que se pueden llegar a dar en ese barrio. Taekwondo será hijo de coreanos y podrá hablar ese idioma pero ante todo es un vago del Bajo Flores; fanático del animé, del cine de super acción y de ir a recitales. Para financiar sus gastos y gustos el coreano chorea. Ahora bien no sabemos si sale de caño o hace dedo, si versea. Averiguarlo, definitivamente, sale más caro.

Leonardo Oyola

Muchos han hablado de Buenos Aires. Borges, Cortázar, Marechal, Castillo, cuántos otros. ¿En cuál de todas esas Buenos Aires te reconocés?
Siempre digo que si mi hijo, Ramón, quiere saber como era yo a los veinte va a encontrar una respuesta en los cuentos de Los Estantes Vacíos. Esos relatos de Molina son como un verso de los Abuelos de la Nada: patean por una ciudad vacía. Y lo que generan, lo que a mi personalmente me emocionan, va más allá del valor literario que tengan en sí y de cuanto me identifico con sus personajes y barrios. Me encanta su actitud unplugged. Rocker y elemental. Creo también reconocerme en el Palermo Viejo, escenario del libro de Alejandra Zina, Lo que se pierde, como así también en las crónicas de Laura Ramos en Buenos Aires me mata y Ciudad Paraíso. Pero al haberme criado en el conurbano bonaerense los que más pintan lo que viví son Pablo Ramos, Ariel Bermani y Sebastián Pandolfelli.

15/10/2007

Puerto Madero por Bruzzone

Por

Félix Bruzzone escribe Fumar bajo el agua.

buenos aires/escala1:1

¿Cómo aparece el barrio en tu relato? ¿Es el escenario, un personaje más, apenas un ambiente que sirve de disparador?
El barrio prácticamente no aparece. Antes que un lugar es una idea, una especie de función. No sé, un barrio tiene otras cosas. De esa zona lo que más me interesa es la Reserva y el Puerto. Y unos astilleros de la Armada donde una vez un abuelo me llevó a ver submarinos. Entonces en el cuento el barrio sólo está así, como algo funcional, no representado. Me hubiera gustado dedicarle más a la Reserva, pero mientras escribía esa especie de biografía en la que quedó convertido el cuento, todo me tiraba las cosas para otro lado. Igual, que todo termine junto al río, en Puerto Madero, implica, para el desarrollo de un tipo que nació en el 76′ y que tiene sus padres desaparecidos y que inventa –casi por casualidad- una forma de subsistencia, un contraste. Puerto Madero como contraste, sí, pero integrado –para bien y para mal- a esa historia personal.

Muchos han hablado de Buenos Aires. Borges, Cortázar, Marechal, Castillo, cuántos otros. ¿En cuál de todas esas Buenos Aires te reconocés?
Supongo que algún escritor debe andar dando vueltas. Siempre hay uno. En este momento me acuerdo de un relato de Miguel Briante, “Negocios en la punta”, que tiene que ver con el río y esa zona de la ciudad donde puede pasar cualquier cosa, esa idea de borde líquido, de sol ardiente y húmedo, todo ese universo que aparece como extranio, por lo cercano y a veces desconocido, y que en el caso de la Reserva Ecológica comparte paisaje con la zona más densamente edificada de la ciudad. Me interesó ese tipo de suburbio: sin cuchilleros, sin lúmpenes, sin fervor cumbianteril, una especie de borde alienado, vaciado, pero lleno de rarezas. Si uno va de picnic a Costanera Sur un fin de semana las puede ver. Ademas, son conocidos los hallazgos de yararás y otras feroces alimañas en esa zona que es, en definitiva, una zona baja, rellenada artificialmente, ganada al río.

12/10/2007

Villa Urquiza por Tomas

Por

Maximiliano Tomas escribe La traición de Calubio.

buenos aires/escala1:1

¿Cómo aparece el barrio en tu relato? ¿Es el escenario, un personaje más, apenas un ambiente que sirve de disparador?
Antes que nada, me gustaría decir que siempre prefiero que todo análisis de un texto literario provenga de un aparato externo: leyéndose a sí mismo, un autor nunca puede hacer otra cosa que empobrecer las posibles interpretaciones de lo que haya escrito.
Al margen, frente a la convocatoria de Juan Terranova, ¿por qué decidí elegir Villa Urquiza? Viví en Urquiza, pero también en Belgrano, Almagro y San Telmo. ¿Por qué Villa Urquiza? Creo que la elección se debió, primero, a que allí pasé la mayor parte de mi infancia y adolescencia, y mi intención era hacer una suerte de relato de iniciación que sirviera como homenaje a mi familia –a través de la recreación de algunas historias que con el tiempo fueron adquiriendo un carácter mitológico para nosotros– y como homenaje a ciertos personajes del barrio. Creo, también, que la literatura puede servir, a veces, para realizar ciertas operaciones: en este caso, trazar no sólo una cartografía sentimental de una zona de la ciudad, sino recuperar para la memoria el espíritu de un barrio que ya no es ni será el mismo. Villa Urquiza, tal vez junto a Barracas y Villa Crespo, está señalado como uno de los barrios que sufrirá –ya lo está sufriendo– de manera más profunda las transformaciones que trae aparejado el boom inmobiliario de Buenos Aires. Cada vez más lejos de La Siberia de Marechal –tan parecida al Palermo de Borges–, la uniformación urbana la convertirá en otro Belgrano, en otro Puerto Madero, y no me molestaría en absoluto saber que contribuí, de alguna manera, a rescatar cierto aura de un pasado imposible: el de las tardes eternas, los juegos en la calle, los carnavales y una suerte de microlucha de clases que lejos de la ferocidad actual todavía se desarrollaba dentro de los límites trazados por el orgullo, el honor, el sentido de pertenencia y la solidaridad.

Maximiliano Tomas

Muchos han hablado de Buenos Aires. Borges, Cortázar, Marechal, Castillo, cuántos otros. ¿En cuál de todas esas Buenos Aires te reconocés?
Más que en escritores argentinos, cuando escribí “La venganza de Calubio” (cuyo título original, un poco menos explícito, era “Un plato que se sirve frío”; Terranova me convenció de cambiarlo, aún no estoy del todo seguro de si hice bien) pensaba en dos narradores que son centrales para mí: John Cheever y Roberto Bolaño. En el Cheever de “Bullet Park” y en el Bolaño de “Los detectives salvajes”, más precisamente. Traté de inspirarme –afanosamente– en la representación que ellos hacen de la ciudad y de los suburbios, de los barrios, sus habitantes y las relaciones de fuerzas que se desatan entre ellos. Traté, también, de que Villa Urquiza fuera una presencia total en el relato, a veces más adelante, otras veces sugerida, pero que permaneciera ahí: agazapada, reconocible. De Cheever, particularmente, me interesaron esos paneos aéreos más cinematográficos que literarios que le sirven para partir de lo general de una zona y llegar a lo particular de una situación.
Por último, si alguien quisiera jugar a la pesquisa, hay también otras alusiones deformadas en el cuento. Pequeños homenajes a dos textos que me resultan imprescindibles: “El matadero”, de Esteban Echeverría, y “Un oscuro día de justicia” de Rodolfo Walsh.

11/10/2007

Once por Moret

Por

Natalia Moret escribe Eleven.

buenos aires/escala1:1

¿Cómo aparece el barrio en tu relato? ¿Es el escenario, un personaje más, apenas un ambiente que sirve de disparador?
Escribí sobre Once, que, técnicamente, no existe (está en Balvanera), pero a la vez, me parece, es uno de los barrios con más carácter de la capital (además de ser MI barrio y poder jurar -les juro- que existe). Partiendo de esa contradicción, Once aparece primero como ironía y después como metonimia. Como ironía, en una llamada en el título, en la que reconstruyo explícitamente las calles que lo limitan y los sub-barrios que lo integran, como si así figuraran en una especie de “manual de barrios” capaz de otorgarle entidad física y volverlo real (manual, de más está decirlo, inexistente). El título mismo remite a uno de los nombres de estos sub-barrios (Eleven*). Y, después, como se me apareció a mí ni bien me mudé acá: habito un edificio que condensa en sí mismo la suma de lugares y personajes que pueblan el imaginario del Once: judíos, estudiantes, rollos de tela, trabajo ilegal, artistas, coreanos, platos peruanos, racismo, casas tomadas, costureras bolivianas, cartoneros, familias tradicionales venidas a menos, baratijas: un gran collage de personajes deformes y coloridos objetos truchos. En primera persona, el cuento narra una anécdota en ese lugar y hace surgir al barrio a través de sus, digamos, malentendidos -el primero de ellos, claro, el considerarse a sí mismo un barrio sin ningún respeto por las nomenclaturas oficiales de la ciudad.

Natalia Moret

Muchos han hablado de Buenos Aires. Borges, Cortázar, Marechal, Castillo, cuántos otros. ¿En cuál de todas esas Buenos Aires te reconocés?
De esa lista sugerida de nombres me viene a la mente algo que me dijo una vez Abelardo Castillo, que, seguro, no fue exactamente así, y con lo que estoy íntimamente de acuerdo: nadie conoce Buenos Aires hasta que no la ve de noche, igual que ningún hombre conoce a una mujer hasta que no la ve dormir.

 

“Eleven corresponde a la parte del barrio más cerca de Córdoba, hasta Viamonte, entre Callao y Pueyrredón, frecuentada por estudiantes de medicina, sociales, odontología, economía, etcétera. Gran Once va desde Viamonte no inclusive hasta Rivadavia inclusive, frecuentado y habitado por la diversidad más variada. Once profundo es el reducto ubicado entre Azcuénaga y Paso, desde Tucumán hasta Sarmiento, habitado por gente inclasificable y frecuentado, en especial, por el comprador mayorista. Para todos los casos, como bien me señaló Pablo Font en un breve encuentro en el kiosco amigo, los siguientes puntos no pertenecen al Once aún cuando teóricamente estén dentro de sus límites: la facultad de Ciencias Económicas, el Centro Cultural Ricardo Rojas, el café Havanna de Corrientes y Uriburu, los estudiantes de la Facultad de Ciencias Sociales y la calle Riobamba en toda su extensión.”

Entradas anteriores

Recibimos: El señor de la lu...

12/08/2011
Agradecemos a la editorial La Bestia Equilátera por el envío de El señor de la luz, novela del francés Maurice Renard. Editada en su odioma original en el año 1933, ahora encuentra esta nueva edi...
Seguir leyendo

Bricolaje libresco

11/08/2011
Aunque no lo crean, este blog también es servicio, es por eso que en esta ocasión les acercamos un motivador material que ni en Utilísima les habrán ofrecido. En cualquier tienda de decoración p...
Seguir leyendo

Relatos como excusas

09/08/2011
Cuando lo compré, su nombre me sabía a ayer. Claro, tenía otro de la misma autora en una colección de tapa dura aparecido hace algunos años atrás –sedicente su mejor título-, aunque ambos esp...
Seguir leyendo

Bibliografía obligatoría pa...

08/08/2011
La noche del sábado fui a ver medianoche en París. Estaba entre Capitán América y ésta otra. Finalmente le di mi voto de confianza a Woody, voto que no siempre honra. A ver si puedo contar de qu...
Seguir leyendo

De cómo Fabián Casas recomi...

05/08/2011
Cada vez que le digo a alguien que estoy leyendo los libros de Orhan Pamuk, me miran como si estuviera tan loco al igual que ese personaje de la película “Supersize” que, para demostrar que la ...
Seguir leyendo

Puede fallar: mapa con divisi...

04/08/2011
Para los que nos saben, cada vez que en un libro o publicación (como los fascículos coleccionables que se venden con los diarios) se incluye un mapa del territorio nacional, éste tiene que ser revi...
Seguir leyendo