28/06/2011

Entrevista: El traductor de Swift #2/2

Por

A continuación la segunda y última parte de la entrevista que tuve con Facundo Maggio Ramirez acerca de Una modesta proposición y de Jonathan Swift. Agradezco especialmente a Facundo por la buena predisposición y por la enorme paciencia que tuvo hasta que esta charla fue publicada.

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Matías Fernández: Ahora me gustaría retomar eso de la actualidad, que es tan vigente, pero antes me gustaría, si tenés ganas, que me cuentes el tema de la acuñación de moneda que está en el libro.

Facundo Maggio Ramirez: La costumbre propia de la época era que Irlanda pudiera acuñar su propia moneda; hay una escasez de circulante y lo que hace Inglaterra es imponer la acuñación de una moneda, pero ni siquiera a través de la propia casa de la moneda inglesa, de alguna forma terceriza la acuñación de un medio penique, que ni siquiera es una moneda de gran circulación, sí para las clases bajas, que era importantísima. Swift dice que con esa moneda se pagaban dos pintas de cerveza, como para persuadir a los irlandeses de la época, dice: ese medio penique va a valer mucho menos y no van a ser más dos pintas por ese medio penique. Inglaterra quiere tercerizar la moneda a través de un tal William Wood, que a su vez consiguió esa patente de acuñación por medio de una amante del rey, se la vendió, la patente era para la duquesa de Kendal y esta a su vez se la vende a William Wood. Swift tenía muchos amigos en Inglaterra, se entera de esto y empieza a escribir, algunos dicen que es falseando la realidad, otros dicen que exagerando, que va a ser una moneda espúrea, que no tiene el sello de Inglaterra y no es una moneda convertible, por lo tanto se puede usar solo en Irlanda.

P: ¿Como pasó con los patacones?

R: Claro, exactamente, y además la cantidad de moneda que se iba a emitir, la escasez era de 10.000 libras y la cantidad que se pretendía emitir era de 100.000 libras. A su vez Swift decía tener informes que era de un metal mucho más bajo que el adecuado, era fácil de falsificar y por lo tanto esa moneda se iba a depreciar, porque si iba a haber más circulante que la cantidad de bienes y servicios en el mercado obviamente la tendencia es que esa moneda se deprecie, los comerciantes van a indexar los precios por stock y no por productividad. Es lo que pasa hoy en día, estamos acostumbrados, hay un mayor circulante del que la producción puede traer porque no es un dinero que esté pensado para obra pública o un tipo de inversión real, sino que era solamente una especulación financiera de William Wood, que a su vez había pactado cuál era su tajada de ese negocio con la duquesa de Kendal y con los ministros del rey.

Swift empieza a escribir la primera carta del pañero denunciando esto, en realidad son 7 cartas, son 4 las que ven la luz, la cuarta es la que hace explotar todo que es cuando dice que:¨ un gobierno sin el consentimiento de los gobernados no es más que la mismísima definición de la esclavitud¨. Eso hace estallar la ira en Inglaterra, relevan al gobernador y mandan a otro, cuando llega este gobernador está todo el pueblo irlandés esperándolo en la costa, haciendo bastante ruido y cantando y recitando poemas que Swift había escrito al respecto. En ese momento se ofrece una recompensa por el autor, muchos recitan un fragmento del principio de El libro de Samuel: ¨¿ Por qué ha de morir Jonatán?¨.La gente congregada en la costa de Dublin empieza a recitar ese fragmento, ahí es cuando meten preso al imprentero. Swift era un viejo conocido del gobernador que mandaban, tiene un par de encuentros y no se anima a meterlo preso por la amistad, pero sabe que tiene que hacer algo al respecto. Está la movilización popular gracias a la cual el primer ministro Walpole termina desistiendo de imponer aquella moneda. En un momento especula con la posibilidad de hacerlo, arrestar a Swift, y uno de sus secretarios le dice que puede hacerlo si está dispuesto a enviar a 10.000 hombres a Irlanda, le da a entender que iba a tener todo el respaldo del pueblo Irlandés, que iba a crear una revuelta innecesaria por un proyecto con el que el primer ministro estaba en desacuerdo, pero para no llevarle la contra al rey lo deja seguir adelante.

Lo que se dice al respecto es que Van Doren, que es un prologuista de Swift de una vieja edición de Viking Press, dice que el valor de la moneda no está en el valor del metal, sino en el valor que la misma sociedad le da al hacerlo circular, con lo cual dice que Swift mentía y exageraba. Si bien eso puede ser cierto, por otro lado, no había una impresión de papel moneda como lo hay hoy, el valor intrínseco de la moneda representaba el valor que tenía en el intercambio, es todo un tema si Swift exagera o miente cuando dice que la moneda se va a devaluar entre un 80 y 90 por ciento, parece muy escandaloso que se devalúe una moneda ni bien llega. También dice que los holandeses, él los odiaba terriblemente.

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27/06/2011

Entrevista: El traductor de Swift #1/2

Por

Me encontré en un bar irlandés del barrio de Belgrano con Facundo Maggio Ramirez para charlar sobre el libro de Jonathan Swift que tradujo para El cuenco de plata, Una modesta proposición. Durante la conversación me encontré con un ferviente lector del autor irlandés. Los invito a leer esta entrevista sobre el autor de Los viajes de Gulliver.

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Matías Fernández: Hablemos de Swift. Primero quería saber si vos llegaste al libro o el libro llegó a vos, porque leí en tu blog que vos medio que apuntabas a la traducción de Swift, pero no sé si fue causa o consecuencia.

Facundo Maggio Ramirez: Conozco a Swift por dos lados, por el lado de la literatura, de haber leído las versiones infantiles y purgadas, y por otro lado llego por la política, una cuestión de formación. En mi carrera recuerdo estar estudiando, había una clase sobre Tomás Moro y la utopía y el profesor empezó a hablar de las siguientes utopías del renacimiento, y las posteriores, y entonces ubicaba Los viajes de Gulliver como una consecuencia que seguía a Joseph Hall, a Rabelais, y ahí venía Gulliver. También mencionó el tema de La Modesta Proposición, tenía una vaga idea por algo que me había contado mi hermano, ahí retomo Swift…

P: ¿Qué carrera era?

R: Ciencias políticas. Ahí retomo la lectura de Swift pero no desde ediciones infantiles, que son las que tenía yo, las clásicas de Robin Hood, sino desde ediciones establecidas. De alguna manera se me creó una especie de adicción, sobretodo con el cuarto viaje que es impresionante, tiene un manejo del cinismo pocas veces visto en la literatura, y a partir de ahí empiezo a comprar todas las ediciones que encuentro de Los viajes de Gulliver, para leer los prólogos más que para leer la obra; era una obra que constantemente visitaba y releía, todo el tiempo. A partir de los prólogos empiezo a sacar bibliografía y empiezo a tratar de buscar otros textos de Swift, ahí es cuando me doy cuenta que muchas veces se lo cataloga como novelista irlandés. Gulliver es la única novela y ni siquiera se la puede llamar novela, desde el termino moderno de novela, porque el personaje de Gulliver crea un dispositivo, una excusa que usa el autor para expresar sus ideas políticas, no tiene autonomía su personaje, ni el resto de los personajes de la obra.

A partir de ahí empiezo a buscar su obra y me doy cuenta de que en el mercado argentino e iberoamericano no hay casi nada publicado, y lo que está publicado está fuera de catálogo. Empiezo a buscar librerías de viejos, usados, en inglés y a comprar cuanto puedo de Swift. Siempre caía en ediciones de Gulliver, hasta que descubro la página Proyecto Gutenberg y me doy cuenta que este Irlandés tenía 12 volúmenes in folio de obras políticas, además de tener otros tantos volúmenes de poesía. Descubrí que Swift en realidad es, más que un autor injustamente olvidado, es un autor mal catalogado. Desde La modesta proposición encuentro que ese texto es la culminación de un ciclo político, que es el de Swift exiliado en Irlanda que comienza una retahíla de cartas y escritos políticos en los que el punto cúlmine es La modesta proposición, pero hay muchos textos que lo preceden que tienen la misma importancia, o incluso mayor, como son Las cartas del pañero. Si bien conserva la veta satírica el componente específico de Swift es el ensayo político, es por ahí lo que uno no suele encontrar, y lo que me llevó a compilar estos textos y a armar este libro.

P: ¿Vos llegáste por tu propio gusto a La modesta proposición y te propusiste como un proyecto independiente armar esta traducción?

R: Exactamente. Una vez que leí todo lo que pude leer, una vez que me sentía embebido del tema, que podía hablar de cualquier cosa de la vida y obra de Swift, ahí fue cuando me largué a traducir, no antes. La traducción fue como un proceso de decantación gracias a toda la lectura precedente.

P: ¿O sea que te leíste todo Swift de Proyecto Gutenberg?

R: Sí, de todas maneras la poesía la dejé de lado, me compré la obra poética completa de Penguin, que es un libro muy difícil de llevar en la mochila, por el peso que tiene, y esa es otra pauta. Si uno tiene que catalogar a Swift por la cantidad de sus escritos primero es poeta, después es un escritor político, luego tiene algunos escritos satíricos pero la sátira es transversal a toda su obra, se mete en todo. Eso es lo raro de Swift, se lo confunde: a veces es un escritor político, a veces es un novelista, satirista, pero como poeta rara vez es mencionado, también porque la obra poética es bastante pueril y escatalógica, según algunos críticos. La obra poética estaba movida por las circunstancias políticas del momento, muchas veces eran panfletos en verso para criticar al poder político de turno, la idea de esos…eran panfletos en el verdadero sentido, un libelo, si se quiere, porque buscaba la reacción del público, que esos versos se canten en todas las tabernas de Dublin, de alguna manera para movilizar la oposición política a diversos proyectos y más que nada la opresión Inglesa en general, contra la que Swift luchó desde 1714 hasta que murió.

P: ¿Swift se educa en Inglaterra?

R: No, primero en Dublin, en el Kilkenny School, Kilkenny College, la universidad de Dublin y después en Oxford, Inglaterra, finalmente cruza y termina su master en artes.

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21/05/2011

Entrevista a Carlos Sampayo #2/2

Por

Segunda y última parte de la entrevista que Pablo Turnes le hizo a Carlos Sampayo.

[Para leer la primera parte]

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Ahora bien, después de “Viet Blues” ustedes hacen un corte y al volver con “Encuentros y Reencuentros” y “Nicaragua” lo que se ve es una síntesis narrativa: Muñoz usa menos viñetas, el estilo es diferente, hay una condensación de toda la vida de Alack Sinner, quien ha envejecido. Retoman un personaje al cual también le ha pasado la vida. Y ya no se puede hablar de un género, no hay un crimen que resolver – más allá de la realidad que es criminal -, la trama es lo que pasa en la vida del personaje. En “Nicaragua” lo político ya es explícito desde el título, pero mantienen ese estilo más sintético sin abandonar la crudeza. ¿Cómo fue la vuelta a Alack Sinner eligiendo esos términos?

Por un lado porque vimos qué podíamos, que había lugar. Las editoriales estaban en manos progresistas – siempre hablando de Italia y Francia ¿no? – Había lugar, dentro de las limitaciones del género historietístico. Por otro lado, estábamos muy tocados por lo que estaba ocurriendo. Ya habiendo estabilizado nuestras situaciones personales – más o menos -, podíamos limpiar el espectro de las preocupaciones con lo que ocurría. Nunca tuvimos intención de denunciar nada ni cosas por el estilo; eso estaba allí ¿por qué no mostrarlo? La historieta también tenía derecho a entenderlo y a pensar en estas cosas. Y empezó nuestro declive como historieta popular, sobre todo allí donde la política era una actividad pero no era algo que pudiera distraerse con otras cosas. Por lo tanto el que leía historietas se distraía, se entretenía y pensaba en términos políticos, tal vez, correctos. Por ejemplo, la gran masa militante en Italia en esos años dejó de leernos.

 

¿O sea que los militantes italianos leían Alack Sinner antes de eso, y no lo leyeron cuando estaba “Nicaragua” como tema?

 

No, y yo lo detecté por la cifra de ventas. Además los editores nos decían “Muchachos, vuelvan a los casos policiales”.

Pero en “Nicaragua”, hay un caso ahí, lo que pasa es que las dimensiones son otras. La denuncia de la criminalidad es el sistema mismo, es lo que está pasando. Usted mencionó la palabra “entretenimiento”, y alguien que iba a buscar entretenimiento no quería eso.

Yo no uso ese término peyorativamente, entretenerse también quiere decir sostenerse. Todos necesitamos entre-tenernos. Podemos leer un libro que plantea cosas terribles, pero es mejor si el libro está bien llevado desde el punto de vista narrativo, donde podés acceder a la historia y refugiarte en ella cuando la cosa es muy insoportable. Yo acabo de leer las tres obras de un escritor búlgaro llamado [Angel] Wagenstein que cuenta el horror del pueblo judío durante el siglo XX. Uno de los libros es un chiste judío ¡es en joda! Absolutamente sabio. Se llama El Pentateuco de Isaac. Cuenta la historia de alguien que vivió con cinco nacionalidades y en tres campos de concentración. Fue: austrohúngaro, austríaco de la República, polaco, alemán del Tercer Reich sin derechos ciudadanos y soviético. Y estuvo internado en dos campos en Alemania y en Polonia y después el estalinismo lo mandó a Siberia porque se equivocó en un formulario: en el lugar de nacimiento puso “Imperio Austrohúngaro”. Entonces le dijeron “¡Usted ahora es ciudadano soviético, Ud. es un traidor, un monárquico!”, y lo mandaron 10 años a un gulag.  Y es un libro fantástico, cada capítulo termina con un chiste judío. Por eso entre-tenerse es también mantener la cordura en un mundo que hace mucho es un desastre. Desde hace treinta años, después de Thatcher y Reagan y sus continuadores, es un mundo inhabitable. Hasta entonces no lo era. A partir de ahí, se ha desmantelado la idea de humanidad. ¿Cómo podés sustraerte a eso? Bueno, denunciando el tema y amargándote o a través de un vehículo en el cual el lector se sienta confortado de alguna manera; ya sea con los chiste de Wagenstein o a través de una trama…¿Quién dice que La jungla de asfalto de Huston no habla de la crueldad del capitalismo en las ciudades? Yo creo que el arte de contar historias salvaguarda de alguna manera al lector – el receptor de estas historias – de la amargura total. Lo que estás contando es simplemente la observación de lo que está ocurriendo. Y lo que está ocurriendo es muy alarmante…pareciera que no hay esperanza por ningún lado, aunque hay algunas que son las esperanzas morales y éticas que me temo cada vez más conciernen a la persona individual que al conjunto social. Cuando hay un proyecto social fuerte no es incluyente a través de una reflexión colectiva – en el caso que exista -,  sino que es a través de unas emociones proyectadas desde otro lado.

En nuestra obra están todas estas preocupaciones, a pesar de a veces la moderación de José [Muñoz] y mi impronta ideológica, que es un poco más específica, pero lo hacemos juntos, vamos equilibrando a través de nuestros propios medios, nos metemos cada uno en el trabajo del otro porque es una proyección del propio.

La misma figura de Alack Sinner es eso, uno ya lo ve en los mismos rasgos del personaje: con respecto al contorno que siempre es mucho más oscuro, en el rostro de Alack Sinner siempre se mantiene el blanco como preponderante y son líneas las que definen los rasgos; las arrugas, los pómulos, esta mezcla de Charles Bronson y Steve McQueen.

Al principio lo queríamos hacer como Richard Burton, pero era demasiado lindo [risas].

 

Y también está esto del policial negro, donde la protagonista es siempre la ciudad.

 

Exactamente, es un poco lo de la película de Jules Dassin [La ciudad desnuda]. La protagonista es la ciudad, son las voces que hay por detrás como cuando vos salís por la calle, y ahora aún más con los teléfonos la gente habla fuerte, hay un material impresionante. El otro día iba en el colectivo y me enteré de cosas de personas – yo ni miraba -, hablan más fuerte que hablando normalmente. Pero aún si coloquian entre ellos – las personas – tenés ese paisaje sonoro, y nosotros lo utilizamos. Y después hay cosas que le agregamos nosotros, eso lo hemos hecho siempre.

En esa Nueva York imaginaria, que es una ciudad muy dura: está el expresionismo de Muñoz, los rostros deformados…

¿Pero sabés una cosa? Creo que no es tan dura como esta ciudad [Buenos Aires]…[Preguntándole a su mujer, Susana] Vos que viviste en Nueva York, ¿no pensás que esta ciudad es más dura?

Susana: ¡Cien mil veces más dura! Yo viví en la Nueva York de los años ´76, ´77, ´78, cuando la ciudad era una ciudad durísima. Prácticamente de noche no podías meterte en el subte, no podías salir. Yo era una adolescente y vivíamos en New Jersey y teníamos que llegar hasta [la terminal de micros] Port Authority, donde está la Biblioteca Nacional, y por ahí no podías pasar.

 

Yo estuve en el año ´82 y casi me achuran, era como meterte en La Boca. Esa ciudad sombría que ponemos ahí, yo la saqué de una frase con la que empieza una novela de Saul Bellow [Las aventuras de Angie March, 1948]: Yo soy americano, nacido en Chicago. Chicago, esa ciudad sombría. Yo dije ¡éste es el título! Yo no tengo ningún escrúpulo para afanar, me hago cargo de una idea que me traduce lo que quiero decir y la pongo ¿viste? Tampoco le afané el título…

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26/01/2011

Entrevista a Paola Tinoco

Por

Hace algunos días me encontré con la escritora mexicana Paola Tinoco. La charla tuvo lugar en un bar de Palermo. Un bar que ella, cuando llegó a la ciudad, días atrás, conoció con un nombre y cuando la acompañé ya tenía otro.

Oficios ejemplares (Páginas de espuma, 2010) es su primer libro y da cuenta de una ciudad que también cambia todo el tiempo, gracias a las personas que tienen sus necesidades insatisfechas, ya sea económicas, ya sea de las otras. Hablamos un poquito sobre los personajes de sus cuentos, sobre el oficio de escribir, sobre México y sobre Buenos Aires. Paola también trabaja en la industria editorial mexicana por lo que la reflexión sobre el libro se convirtió en inevitable

Paola Tinoco por Daniel Mordzinski

¿Por qué son oficios ejemplares?

Porque no son ejemplares, es una ironía. Pensaba en una frase que creo aquí también existe “el trabajo dignifica al hombre”. Más bien en países de crisis como pueden ser México, Argentina, Colombia o Venezuela, pues en realidad el trabajo no tiene nada de edificante, nada de ejemplar, pero pone el pan en la mesa. Iba por ahí la cosa.

Algunos personajes son escritores. ¿Qué tiene de particular el oficio de escritor como para reflexionar sobre él?

Creo que no pude evitar reflejar un poco del universo en el que yo trabajo, me muevo y en el que soy muy feliz, los trabajos de escritores, editores y jefes de prensa. Yo misma he trabajado ocho años como jefa de prensa. Aunque en realidad creo que el escritor que está en el cuento podría ser cualquier hombre.

¿Sos lectora de cuentos, conocés cuentistas argentinos?

Me encanta el género y conozco, de los más recientes a Samanta Schweblin, Pedro Mairal y ahora me llevo los cuentos de Fogwill. No es “reciente” pero es lo más nuevo que tengo. Y bueno, también los clásicos, claro: Cortázar, Borges, Bioy Casáres, de mis favoritos y de los primeros cuentos que leí en mi vida.

¿Los escritores y los lectores pasan de un estado placentero a la adicción?

En realidad ese es un deseo oculto que quisiera que sucediera porque donde trabajo tenemos una bodega [o depósito] muy grande de libros como la que describo en el cuento. Veo a los bodegueros allí que irrespetuosamente ponen sus vasos encima de los libros y digo “cómo me gustaría que estos canallas un día se enviciaran con la lectura y dejaran de hacer esas cosas”.

En uno de los cuentos, no sé si será autobiográfico hay una jefa de prensa. ¿Cómo se siente estar del otro lado, del de autor?

Se siente raro. Pensé que no me iba a afectar nada porque esto es algo que he visto todo el tiempo, es casi natural para mí. Pero sí hay algo que se mueve, tengo que decirlo. Es como llegar al final de una carrera, como cuando terminas la universidad y sientes que ya, llegaste a lo último. He trabajado como correctora de estilo, he sido editora, jefa de prensa, promotora de libros, he estado en toda la cadena. Trabajo con libreros y a veces hago negociaciones para hacer coediciones con las editoriales españolas. Entonces llegar hasta el eslabón de escribir el libro, publicarlo y trabajar en este lado, incluso dar entrevistas, es una cosa muy curiosa.

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23/12/2010

Una invasión pacífica: entrevista a Michael Reynolds de Europa Editions

Por

Cuando Roger Straus y John Farrar iniciaron sus labores editoriales en 1946 el mundo ya no era el mismo. Fue, entre otras cosas, un año crucial para los libros y las editoriales. Todos los que rememoran esa época destacan el deseo que existía entre los jóvenes por leer y comprar libros. El nuevo orden precisaba un logos, un replanteamiento y eso llevó a muchos a pronunciarse con un ímpetu feroz. Anatole Broyard, crítico y bibliófilo, abrió, por esos años, una librería de usados en Carmine Street en Greenwich Village y cuenta en sus memorias “Kafka was the Rage” esa euforia de los primeros años de la posguerra. Décadas después y bajo condiciones muy distintas, algunos pequeños editores sintieron la necesidad de trazar un nuevo perfil, de acercarse nuevamente al lector, de restituirlo a ese lugar privilegiado.

Europa Editions emerge principalmente como respuesta a un vacío evidente en la oferta editorial norteamericana, y a su vez como renuencia a un período incierto sobre el rol de la literatura como símbolo inherente de nuestra cultura. Esos valores, estrechamente ligados al proceder editorial de épocas pasadas, fueron absorbidos arbitrariamente por lo comercial y lo corporativo.

La reciente generación global hizo que unas pocas manos se adueñasen de muchísimas disciplinas, destinos, métodos. La cultura del “asset” derivó en una uniformidad de pensamiento que nos fue acercando y alejando simultáneamente. Dice Kundera en Inmortality que la realidad está hecha de cosas que escuchamos pero nunca hemos hecho; experiencias y recuerdos prestados.

No somos una fundación sin fines de lucro, tenemos que publicar libros que se puedan vender. Y creo que es algo positivo. Ciertamente, no publicamos libros que no nos gustan o carecen de algún valor por el sólo hecho de que puedan vender.

Algunas de las propuestas de este sello, en un mercado donde existe una gran brecha en cuanto a ficciones traducidas, incluyen el éxito de un policial italiano (el caso de Carlo Lucarelli), la historia de una pareja alemana y una reflexión sobre la vida luego del 11/9 (The Have-nots de Katharina Hacker) y el pensamiento erótico del mundo árabe a través de los ojos de una mujer (The Proof of the Honey de Salwa Al Neimi).

“Somos simultáneamente esnobs y populistas” Se lee en una entrevista a Sandro Ferri (capo y cerebro de Europa Editions y de E/O en Italia). Al trabajar muy cerca de los textos y de su impacto en los lectores: “No publicamos para una élite ‘literaria’, para premios o para los críticos. publicamos para los lectores.”

Así como Straus y Farrar hicieron accesible a autores como Eugenio Montale, Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes, Elias Canetti y Yasunari Kawabata en esa época dorada del mundo editorial yanqui, también los chicos de Europa Editions se sienten un sello cuya fortaleza principal es la traducción.

Paralelamente al fenómeno de las Super editoriales (y sus supermercados de libros) se ha hecho visible un interés renovado por  la producción (cuasi) artesanal de textos, la librería independiente y el librero de oficio, con mesas y vitrinas irrepetibles, fruto de una selección personal en oposición a las mismas fotos y los mismos títulos reproducidos en serie; sugerencias que parecen dictadas desde los pasillos editoriales. En fin, demasiadas precauciones (proyecciones) en un oficio que nunca se caracterizó por tenerlas.

Bajo estos cánones modernos y corporativos muchos autores habrían sido relegados al silencio. Hubiera sido imposible, pienso,  dar un paso tan controversial como el que llevó a Feltrinelli a publicar Doctor Zhivago de Boris Pasternak en 1957 en Italia. A mi modo de ver, uno de los capítulos más emblemáticos de la editoría de la posguerra.

Los títulos de Europa Editions pueblan los anaqueles desde hace cinco años. La nómina de personal es de apenas tres empleados. Sus propietarios Sandro y Sandra Ferri “i Sandri” debutaron en el mundo editorial hace 31 años en Roma y suman ya un catálogo de importancia, con esa casa matriz, con autores internacionales y locales (entre los argentinos están Bizzio, Parisi, Saccomano y Arlt, todos traducidos al italiano)

Tuve una conversación con Michael Reynolds, uno de los editores jefe de la oficina neoyorkina y también traductor de varias novelas del catálogo. Su trabajo consiste en elegir títulos y desarrollar una estrategia de mercado, aunque reconoce que siendo tan pocos les toca hacer de todo. Seguir leyendo

26/08/2010

Siete preguntas al editor de Páginas de espuma

Por

Juan Casamayor es editor de Páginas de espuma, una editorial española de cuentos que publica en nuestro país gracias a un convenio mútuo de co-edición que tiene con La compañía. Con él tuvimos una historia de desencuentros, primero durante su visita al país para la Feria del libro y después en el tiempo y el ciberespacio. Finalmente, aquí están las siente preguntas que respondió amablemente sobre su editorial y su tarea cotidiana.

Foto de Marta Calvo Orenga

***

1. Cada editorial empezó con alguna idea primigenia que después persistió o no, ¿cuál fue la vocación de Páginas de espuma, por qué los cuentos?

Esa idea primigenia era llevar a acabo un proyecto independiente y especializado para tener una posibilidad de supervivencia, viabilidad y consolidación ante la creciente monopolización de los grandes grupos sufrida en la década de los 90. Esa especialización, por nuestro bagaje en lecturas y escaso acatamiento de lo que nos decían (“¡El cuento no vende!”), fue el cuento. Un editor ante todo es lector y nadie se había atrevido con el género. El cuento no vendía se repetía hasta la saciedad, no obstante el nuestro se ha convertido en un proyecto editorial estable, con una política de autor respaldada por un buen catálogo y un lento crecimiento de lectores, así como una creciente repercusión comercial y mediática. Algunos editores recientemente hablan del gran momento que vive el cuento, y es así en la medida que disfrutamos de un excelente momento creativo, heredero sin duda de una generación de escritores que escriben en castellano, nacidos en los 60 y que tienen la movilidad, en todo el sentido del término, de dos orillas. No creo que estemos ni ante un boom del género ni ante un punto de inflexión. El trabajo editorial en torno al cuento no deja de ser, como diría Claudio Rodríguez, un “rumoroso cauce”.

2. A priori podría pensarse que un editor español no se vería demasiado interesado por publicar en Argentina o Sudamérica, un mercado chico comparado con el europeo, ¿por qué sí publicar?

Sería torpe por parte de un editor español ver el mercado americano como un plato secundario, y sobre todo no resiste comparación lo que supone nuestra presencia y labor en América con lo que llevamos a cabo con la red de libreros europeos de fondo en castellano, que los hay, maravillosos y militantes, aunque sean pocos. Al menos para Páginas de Espuma, con un atlas de distribución perfilado en todo el continente americano y ediciones que salen a la luz regularmente en México y Argentina, es muy importante ese mercado. De ahí el interés, pero éste nace no sólo de razones comerciales, sino también de las literarias y culturales, ya que nuestra editorial siempre ha mantenido una vocación americana. Estoy convencido de que nuestra especialización en el género del cuento sólo es asumible mirando a las dos orillas a la vez. No hay que olvidar que hay muy buen cuento a ambos lados del océano.

3. Están trabajandoo en co-edición con La compañía. ¿Qué beneficios y limitaciones trae esa forma de publicar?

Limitaciones… ninguna. Y beneficios todos: desde una valiosa experiencia compartida con otros profesionales que mantienen semejanzas y diferencias en su ejercicio del día a día a la posibilidad de publicar nuestros libros más “argentinos” allí. Así, recientemente, el lector argentino podrá encontrar a un precio razonable a escritores como Andrés Neuman, con El último minuto, o a Luisa Valenzuela, con Tres por cinco.  Por último, está siendo apasionante abrir nuevas líneas en nuestro catálogo. Sangre nueva, aire fresco siempre necesario. Es todo un reto editar un libro como  Unos días en el Brasil, de Adolfo Bioy Casares, prácticamente inédito, que aparecerá simultáneamente en dos países, Argentina y España… y de allí al resto del mundo.

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25/08/2010

Me volví argentino escribiendo este libro #2/2

Por

Segunda parte de la entrevista de la entrevista
con Fermín Rodríguez. [Leer la primera parte]

Fotos y video de Josefina Mogrovejo

Si para llegar al paisaje y a la literatura en el siglo XIX había que borrar de algún modo los cuerpos, ¿qué es lo que hay que borrar hoy, en los textos sobre el desierto, para que sean literatura, si es que hay que borrar algo? Pienso en esa afirmación del inglés Raymond Williams (en El campo y la ciudad) según la cual un campo en producción no puede ser un paisaje.

Y ya hay algunos textos alrededor de eso: La villa, La virgen cabeza

Yo pensaría tal vez en esos textos, en esa franja producida activamente por el discurso neoliberal. Una de las líneas que yo sigo es algo así como cierta genealogía de la implantación del capitalismo; qué tipo de cuerpos produce el capitalismo. Y llegaría a versiones contemporáneas del neoliberalismo que produce activamente esta zona de exterioridad de cuerpos abandonados.

Habría que hacer una diferencia acá. En el siglo XIX había de algún modo una región o población civilizable, o, como límite, exterminable. Ahora más bien de lo que se trata es de producir activamente un abandono respecto de un Estado que se retira justamente a dejar esta especie de campo a los nuevos muertos vivientes del capitalismo.

En ese sentido tal vez pensaría en eso. Hay un texto maravilloso, que tuve que dejar afuera porque ya no había espacio, que es El desperdicio, de Matilde Sánchez, donde aparece una especie de paisaje, una especie de gótico, de un momento donde la Argentina ya no existe y lo que queda en el campo son ruinas del pasado agropecuario. La ganadería se ha reconvertido en nuevas tribus de hombres jóvenes, linyeras, que viven en el desierto cazando liebres, que no son de nadie y atraviesan alambrados, son animales sueltos. Hay como una ganadería donde la liebre es el nuevo ganado argentino, que corre por encima de los alambrados y de la propiedad, y que es faeneada por obreras de la zona en fábricas frigoríficas que la venden directamente a Europa. Se da esta conexión entre la mano de obra indiferenciada, sin sombre, sin protección legal, sin Estado y un aparato de globalización; hacen máquina. Parece que esa novela es inagotable a la hora de pensar esta relación y esto que vos proponés como nuevo desierto.

Tampoco desaparecieron las novelas que entienden el desierto como se entendía en el siglo XIX. Hay una mirada estética del campo.

Ahí hablamos ya del campo. Habría que diferenciar: así como un discurso significó ciertos lugares o ciertas lógicas como las del desierto, también hubo un discurso oficial. Es el mismo discurso que había construido ese espacio en la realidad y en los sujetos, diseñados a la medida de esa realidad (básicamente el consumidor capitalista se funda a partir de un vacío).

Y también hay un discurso en los ochenta para desmontar ese aparato discursivo para construir el campo, de algún modo. Cuando digo discurso acá no digo solamente textos, sino también prácticas, escrituras sobre lo real concretamente: agrimensuras, alambrados, tasaciones. Hay una escritura del espacio.

El movimiento inverso, digamos.

Sí. A mí me interesa la literatura contemporánea que desarticula el campo para armar este especie de desierto, para ver lo que pasa entre el campo. Como en el libro de Matilde Sánchez: las liebres van entre el campo, los liebreros van de noche. Tampoco se puede hablar de jornada laboral, porque no están sujetos a un régimen capitalista, están sueltos y son recapturados por esas empresas globalizadas.

Además pienso en una serie de textos, como Opendoor, de Iosi Havilio. Y vos hablaste de una serie de textos como, La villa, de Aira, La virgen cabeza, de Gabriela Cabezón Cámara, que están deshaciendo de algún modo la cartografía civilización/barbarie, ciudad/campo. Hay un espacio nuevo.

Sí, y esa cartografía es también una cartografía de tiempos, ¿no?

Si, exacto. Me parece que ahí no hay una vuelta atrás exactamente, al desierto del siglo XIX, sino que el desierto es lo que queda, lo que queda cuando la Argentina terminó. Por Argentina me refiero a cierta significación histórica de este espacio. Podríamos decir que esa significación está clausurada y ahora hay otra cosa. La literatura está explorando esa otra cosa.

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Puede fallar: mapa con divisi...

04/08/2011
Para los que nos saben, cada vez que en un libro o publicación (como los fascículos coleccionables que se venden con los diarios) se incluye un mapa del territorio nacional, éste tiene que ser revi...
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