22/03/2011

Escritores argentinos en París #2/2

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[Leer parte anterior]

Martín Kohan: Viniendo hacia aquí con el metro, pasé por Montparnasse. Es decir que pasé muy cerca de Sartre. Porque estamos hablando de él, de alguna manera. Probablemente, lo que estemos haciendo básicamente es esto. Una marca generacional, en todo caso, puede integrar generaciones distintas pero siempre posteriores a las de aquellos que creyeron en Sartre completamente. Nuestro legado ha sido la duda con respecto a esa tradición. Creo que en un punto muy concreto, Sartre, como un Platón contemporáneo, expulsa a la poesía de su República del “Compromiso”. Quizás nosotros la estamos repatriando, al descartar o abandonar la dicotomía que obligaba a los escritores a elegir por el lenguaje como forma o por el contenido político. Como si no fuese el lenguaje como forma el instrumento más eficaz para tocar lo político en la literatura.

Moderador: Muchas gracias, Martín, quisiera presentar a los demás escritores, porque aún no lo he hecho. Hernán nació en 1975 en Chivilcoy, es sociólogo, profesor en la Universidad de Buenos Aires, autor de La descomposición. Hernán es parte de La Joven Guardia. Su obra Le dernier train à Buenos Aires ha sida traducida al francés, y es una obra que quiero evocar a propósito de lo que señala Martín Kohan. Tu novela es un rompecabezas de cuatro épocas históricas diferentes que construye una historia que habla como Ciencias morales de un contexto político muy concreto. Hernán, ¿elegiste abordar la historia desde una elaboración formal muy marcada?

Hernán Ronsino: Bueno, sólo dos cosas más sobre política y después me meto en el texto. La primera: la cita que abre el texto de Operación masacre de Rodolfo Walsh me permitió pensar la novela como una esquirla de una violencia política nacional que sucede en otro lugar, distinto del pueblo donde ocurre la novela. Un lugar que además es el lugar donde yo nací y viví durante veinte años. En ese sentido, hay una idea que está presente en mis dos novelas: el trabajo con lo fragmentario, con el desvío. Recuperar cierta tradición que me interesa, pero trabajarla desde los desvíos y desde la periferia. La narración sucede en un territorio que está en la Pampa Húmeda, en la Provincia de Buenos Aires, un lugar que ya no es importante en términos políticos y culturales pero sí en términos económicos: la tierra siempre es importante. Estas ideas aparecen en mis novelas, también en el título de La descomposición, donde pienso ciertas tradiciones argentinas que a mí me interesan pero torciéndolas.

M: Esta descomposición no es sólo formal, en cuanto a la narración por fragmentos, sino también de aquellas cosas que se alteran, que se corrompen, aquellas heridas aún no cerradas.

Hernán Ronsino: Si, también hay una descomposición perceptiva de la realidad, de los espacios. Especialmente, en esta novela, la desaparición del ferrocarril como eje articulador. Una última observación política: es curioso que el liberalismo del siglo XIX pensó y construyó el ferrocarril para integrar el territorio nacional; mientras que el liberalismo de fin del siglo XX lo desarticuló totalmente. La novela piensa también ese espacio.

M: Muy bien. Quisiera presentar a Andrés Neuman. Naciste en 1977 en Buenos Aires, sos hijo de músicos emigrados, sos hispano-argentino. Estudiaste en la Universidad de Granada, en España, donde también diste cursos de literatura latinoamericana. Fuiste señalado por diferentes críticos, fuiste seleccionado en Bogotá entre los mejores 39 autores jóvenes de lengua española. [Neuman advierte al moderador que también Oliverio Coelho fue seleccionado]. Con él, sí, es cierto, preveía decirlo en su presentación, gracias. [Risas] Publicaste cuatro novelas, novelas cortas, cuentos. En francés sólo tenemos un libro de microficción, me gustaría que nos hablaras de este género, que creo que es muy contemporáneo en Argentina, vos sos parte de un grupo de jóvenes que re-escriben esta forma breve que practicaba Cortázar, por ejemplo. ¿Cuál es la importancia que das a estos géneros más breves, como la novela corta o el microficción?

Andrés Neuman: Igual que con la política, en la forma literaria, a mí me importa la opinión contraria. Lo contrario de lo que hago o lo que pienso. Respondo esto porque aparte de la microficción, curiosamente mi última novela tiene quinientas páginas, la va a publicar en el mes de septiembre Fayard, el título es Le voyageur du siècle. Es una novela que refuta totalmente la micronarrativa. Viendo a la inversa, lo que me interesa de la micronarración es cómo prescinde de todos los grandes valores que entendemos por novelísticos: la psicología del personaje, el desarrollo temporal, la descripción minuciosa, todo eso que en mayor o menor medida necesitaremos para construir una novela. En cuanto a la tradición argentina de la microficción, inclusive diría latinoamericana, tengo la sensación de que más que haber cambiado la escritura, lo que cambió fue la consciencia de lectura. Como bien ha mencionado usted, Cortázar, el mismo Borges, también Roberto Arlt, si queremos, por mencionar sólo argentinos (también Monterroso, Piñera, Denevi), han cultivado aquello que llamamos microficción. Lo que no había era un marco teórico y de recepción para destinar esos textos a una zona específica de la literatura. Creo que solamente hace unos veinte años, hay un montón de autores de microrrelatos que son conscientes de estar escribiendo un género. En último lugar, como bien ha dicho Hernán, a mí también me interesa mucho el posible puente entre estos dos extremos. Mi primera novela habla de basureros que recogen fragmentos, residuos, pedazos; la estructura de esta novela (que se llama Bariloche) reproduce esa fragmentariedad de una bolsa de basura. No me interesaría en absoluto como un paradigma formal si no tuviese su capacidad de mezclarse y de ser refutada. Inclusive en la obra de un mismo autor.

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21/03/2011

Escritores argentinos en París #1/2

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Después de que la UNESCO eligiera Buenos Aires como la capital mundial del libro 2011, una veintena de escritores argentinos fueron invitados a participar del 31° Salon du livre de Paris en una serie de charlas, debates y conferencias, que tuvieron lugar este último fin de semana. Las mismas inauguraron el “Tandem Paris – Buenos Aires”, con encuentros artísticos organizado por el Institut Français, el Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires y el de París. Ayer por la tarde, tuve ocasión de presenciar la charla “Les nouvelles voix de la littérature argentine” entre Martín Kohan, Andrés Neuman, Oliverio Coelho y Hernán Ronsino. Acá van algunos fragmentos muy interesantes, repartidos en dos partes.

***

Moderador: [En francés] Martín Kohan, voy a comenzar con vos, porque llegaste tarde a propósito, [risas] pero si quieren tomar el micrófono luego y continuar con el debate, no lo duden. Martín, naciste en Buenos Aires en 1967. Antes comentaba que diez años separan los nacimientos de ustedes cuatro, así que podríamos estar hablando de una generación. Vos escribiste ya un ensayo sobre Walter Benjamin y siete novelas. En Francia sólo dos han sido traducidas: Dix-sept secondes hors du ring (2007) y Sciences morales (2010). Teniendo en cuenta tu formación en teoría y crítica literaria así como tu trayectoria novelística, si digo que en tu obra se puede encontrar de forma simultánea una aproximación erudita y creativa de la literatura, quisiera saber qué es lo que te suscita esta definición.

Martín Kohan: En primer lugar quisiera excusarme por haber llegado tarde; soy discreto pero soy un discreto que fracasa [risas]. Con respecto a la pregunta, personalmente lo que me entusiasma de la literatura es que a diferencia de lo que puede pasar con los músicos o los artistas plásticos, que trabajan con materiales distintos a los que emplean en su vida cotidiana; los que nos dedicamos a la literatura hacemos nuestro arte con lo mismo que llevamos adelante nuestra rutina: con las palabras. Pero esas mismas palabras en literatura parecen sonar de otra forma, parecen cobrar más sentidos que los que tienen cuando las utilizamos cotidianamente. Esa posibilidad de descubrir cada palabra y al mismo tiempo reconocerla es para mí el milagro de la literatura. Esto me provoca un inmenso placer.

M: La mirada invisible, película basada en Ciencias morales, aparecerá próximamente en Francia. Si sintetizamos el argumento de la novela: se trata de la historia de una preceptora que vigila y reprime a los estudiantes del Colegio Nacional de Buenos Aires en los años ochenta. Además del placer que generan, yo creo que las palabras en Ciencias morales van siempre más allá, cuentan con otros sentidos. Ciertas palabras (en Argentina, en la actualidad, el caso más evidente es el de “desaparición”) que llevan una carga histórica particular. A veces parece que la significación de algunas de estas palabras es aquello que hace avanzar la narración.

Martín Kohan: Te agradezco las observaciones. Yo creo que estas características generales de la literatura deben subrayarse mucho más cuando se trata de una novela política. Porque la realidad política, sobre todo cuando se trata de un período muy intenso como puede ser la dictadura militar de un país, es muy potente. El riesgo de una literatura que se interesa por lo político, como es el caso de Ciencias morales, consiste en que esa realidad política imponga sus sentidos. Hay una fuerte tradición de literatura política en la que yo no me reconozco: aquella en la que la literatura se subordina a la representación de una realidad que impone su lógica y fija los sentidos. La literatura se limita a ser un espejo que refleja algo que está afuera. En cambio, a mí me interesa la posibilidad que la literatura tiene de transformar las palabras cotidianas, porque permite definir otros sentidos posibles para esa realidad. Incluso, esa posibilidad permite hacerle decir a la política aquello que la política por sí misma no dice, aquello que la literatura sí puede revelar. En ese caso, para mí sí cobra sentido la literatura política.

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09/09/2010

Piglia presentó Blanco nocturno en Barcelona #2/2

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Segunda parte de la presentación que Ricardo Piglia hizo de su libro Blanco nocturno en la librería La central de Barcelona junto a Jorge Herralde y Javier Maydeu. [Clic para leer la primera parte]

Fotos de Àngel Monlleó

***

Ricardo Piglia: Para mí, esta novela es muy personal. Ha tenido que ver con pequeños elementos de mi propia experiencia. Entre ellos, la experiencia de la llanura, que desde luego acá en España conocen bien. Nosotros, a diferencia de los ingleses, no tenemos el mar como gran metáfora. Pero tenemos la llanura. Del mismo modo en que los ingleses veían el mar desde la altura de los barcos y podían imaginarlo, nosotros vemos la llanura desde la altura del caballo. Eso nos da cierta perspectiva de qué es el horizonte. Durante la escritura de la novela, el intento de transmitir esta experiencia estuvo muy presente: la idea de un paisaje conectado con experiencias muy intensas.

Como ya he dicho alguna vez, creo que un escritor no puede decir nada sobre lo que ha escrito, no puede interpretarlo porque ni siquiera conoce el significado u el sentido de su obra. Lo único que puede hacer es contar cómo lo ha hecho a partir de este tipo de anécdotas: que yo tenía un tío, que una vez me contó sobre su caballo muerto y que esto a la vez se transformó en que hay muchos caballos en la novela. Pero no se trata de una cuestión turística de que voy y veo los caballos. Si yo no tengo esa emoción, no creo que los hubiera puesto.

En la Argentina había un licor muy popular que se llamaba Caña (no sé si hay en España también) y le habían puesto “Legui”. Es un enigma argentino. En la botella aparecía un jockey, inmortalizado por Gardel en un tango, que se llamaba Leguisamo. La gente se preguntaba por qué habían puesto los caballos ahí, porque no sabían quién era Leguisamo. Así que la pregunta de por qué están los caballos siempre es una pregunta pertinente. [Risas]

El otro elemento que he terminado por descubrir en mi propia experiencia como escritor es que siempre he localizado las historias que he escrito en lugares donde yo he vivido. Lo cual sin duda es un límite. Como si hubiera necesitado la experiencia de residir en un lugar para sentir que ese territorio podía ser narrado. Como si un narrador necesitara tener una relación personal con la historia que está contando, aunque casi nada autobiográfico aparezca en ese texto.

Javier Maydeu: Hay una frase tuya de Crítica y ficción que dice que “la literatura se construye siempre sobre la base de la ruina de la realidad”. Muchos de los personajes de la novela son extraordinariamente inseguros, no sólo de lo que dicen o de lo que creen que les han dicho sino de lo que han soñado o dejado de soñar. No hay ninguna certeza en un género que se supone que todo tiene que estar muy claro. Mi pregunta tiene que ver con una frase que aparece en Blanco nocturno, en la página 283: “¡Vos leés demasiadas novelas policiales, pibe, si supieras cómo son verdaderamente las cosas!” Entonces explica lo que yo llamo una parte de la poética interna de la novela, es decir, cómo son verdaderamente las cosas: “No es cierto que se pueda reestablecer el orden. No es cierto que el crimen siempre se resuelve. No hay ninguna lógica. Luchamos para establecer las causas y deducir los efectos. Pero nunca podremos conocer la red completa […] Aislamos datos. Nos detenemos en algunas escenas. Interrogamos a varios testigos […] A ciegas. Cuando más cerca estás del centro, más te enredas en una telaraña que no tiene fin”. Este fragmento de la novela Blanco nocturno podría pasar por un ensayo sobre la novela policial del propio Piglia, que ya existe afortunadamente para todos nosotros. Entonces, ¿por qué la novela pone en cuestión al propio género al que pertenece y por qué desmonta este género en algunas páginas sin decir que lo hace?

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08/09/2010

Ayer Piglia presentó Blanco nocturno en Barcelona #1/2

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La última vez que estuve en mi librería preferida de Barcelona, me encontré para charlar largo y tendido con Rodrigo Fresán. No sé muy bien por qué, pero el hecho es que esquivé La Central de la calle Mallorca durante casi un año, tal vez esperando un regreso que estuviera a la altura de mi última visita. Esta tarde de martes (ayer), mientras escuchaba cómo Jorge Herralde y Javier Maydeu presentaban a Ricardo Piglia y su última novela, entendí que mi espera había sido sistemática y premeditada. Con una moderada (casi imperceptible) lluvia de fondo, los tres charlaron sobre Blanco nocturno en una sala repleta y expectante.

***

Foto: Àngel Monlleó para Hda

Jorge Herralde: Estamos ante un acontecimiento histórico. Será la primera presentación, en nuestro país, del esperadísimo Ricardo Piglia. Como sabéis, es uno de los grandes autores en lengua española. J.A. Masoliver rememoraba hace poco que le parece incomprensible que aún no le hayan dado el Cervantes, sentimiento que comparto. Tenemos el orgullo y la satisfacción de que toda su obra esté publicada en Anagrama, sus cuentos y su crítica literaria, una de sus facetas más gloriosas. Ha sido algo parco en la escritura de novelas pero ha escrito cuatro imprescindibles. Todos estábamos esperando esta cuarta. No diría que Blanco nocturno ha sido una sorpresa, sino la confirmación de un talento narrativo impresionante. Así lo ha dicho la prensa argentina y española en la última semana. Ha habido un alud de críticas muy favorables.
Ahora Javier Aparicio Maydeu, reconocido y reputado crítico literario, tendrá un diálogo con Ricardo. Yo quiero felicitar a Ricardo: como comprobaréis, hablando en público es casi tan bueno, quizá, que escribiendo. Con lo cual, esta es mi doble enhorabuena.

Las relaciones que se pueden establecer entre la literatura y la vida son siempre muy enigmáticas. A veces basta una experiencia mínima para que uno se pase la vida dando vueltas alrededor de ella y pueda escribir por fin una novela.

Ricardo Piglia: Muchas gracias a Jorge, que es un editor generoso con los autores. Al menos verbalmente [Risas]. Me alegra mucho que hayan venido aquí. Muchas gracias. Le doy el micrófono a Javier.

Javier Maydeu: Es un placer, la verdad. No me extraña que esté llena la sala, porque llevábamos mucho tiempo esperando este libro. Ha valido la pena. Hablábamos con Ricardo después de vernos en la comida, que a veces pasa demasiado tiempo, pero que uno tiene la sensación de que este tiempo es necesario. El lector agradece que ésta sea la novela que Ricardo Piglia entrega cuando quiere y sobre lo que quiere. En los millones de entrevistas que han salido estos días, decía Piglia que había conseguido acabar la novela de la manera en que quería. Yo me lo he pasado francamente bien. Uno de los temas que yo hoy quiero sacar rápidamente es el inmenso buen humor, las bromas fantásticas, inteligentísimas, que hay sobre todo en la primera parte de la novela. A veces esto va reñido con la sensación de que un gran escritor no tiene derecho a ser divertido. Creo que se van a divertir extraordinariamente cuando lean Blanco nocturno. Teniendo en cuenta que la novela empieza con un cadáver, no es fácil pensar que uno va a leer una novela divertida. Casi en la segunda página ya sabemos que hay un muerto. Con lo cual, a partir de entonces todo puede ir a mejor. Y, efectivamente, todo va a mejor.

Han salido críticas y el mismo Ricardo Piglia ha dicho cosas muy interesantes sobre la novela. Yo, pobre de mí, me voy a limitar a decir mi experiencia como lector. Creo que es una novela de alguien que se lo ha pasado muy bien escribiéndola. Es un homenaje a una tierra teóricamente solitaria. Digo teóricamente porque se van apilando miles de personajes en ella y aquello acabará pareciendo un camarote de los hermanos Marx (felizmente para los lectores). Tengo la sensación de que tiene que ver con la civilización y la barbarie, pero no estoy seguro de que esté tan claro que el mundo terruñero de los caballos tenga que ver con la barbarie y el mundo de Buenos Aires tenga que ver con la civilización. A lo mejor es al revés.

La presencia de Borges aparece en el sueño, que tiene mucha importancia, como por ejemplo el del ferrocarril con los cuadros de Chagall. Una de las cosas que yo quería decir al final pero diré al principio, por si se me olvida, es que no deben perderse ni una sola de las notas a pie de página. Quiero leer algunas, para que ustedes vean que no lo digo para quedar bien, sino porque realmente cada una de ellas son una posible (o incluso una pasada) novela de Piglia, en todo su esplendor.

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30/12/2009

El arte en su época de reproductibilidad digital /9

Por

El arte en su época de reproductibilidad técnica

Última parte de la desgrabación. Gracias a los que tuvieron la paciencia de leer todo el texto y disculpas a los participantes por algún error que ya fue solucionado.

[Leer la octava parte]

Público: Tengo una pregunta, porque hay una tensión de la que no se están haciendo cargo, me parece o yo no termino de entenderlo, lo planteó alguien ya.

Yo como escritora hoy renuncio y me conformo con ganar       este 10% con extremísima suerte. A lo que estaría apostando con el copyleft es a difundir lo que yo escribo, no a vivir de eso. O sea, ¿sigo renunciando a vivir de lo que yo escribo? Esa es la pregunta.

Noelia Rivero: No, es aparte. El contrato que hagas con la editorial, de comercialización de tus libros, lo negocias vos. Lo que habilitas con estas licencias de distribución libre, es que se pueda compartir y que la gente lo pueda prestar a nivel digital, simplemente es eso sin fines de lucro. De golpe, si queres lo podes habilitar con fines de lucro.

Nicolás Echaniz: Eso en particular, si no se hace nada, no habría cambio. Vos seguirías firmando el mismo contrato, si ella te quiere hacer a vos un contrato del 5% y vos lo aceptas, listo. Si hacen otra cosa que les parece más razonable, también.

Pero me parece que se abren algunas posibilidades. Si se armara esta historia de una biblioteca que tuviera algún peso y tu obra pasara a estar ahí surge la pregunta de dónde queda el 40% del librero.

Yo podría ponerme a mirar en esa biblioteca qué me gusta, leería pedacitos de algunas cosas.

Estoy todo el día delante de una computadora pero es muy raro que lea un libro entero. El último que leí en algunos años fue este [señala el libro de Fundación Libre]. Pero igual uno no tiende a leer libros enteros. Por lo general a la gente que conozco no le gusta leer libros enteros en PDF. Entonces tener ese espacio daría visibilidad y tendría una función de evitar la venta de basura. Si lo que vos escribís es una porquería, yo lo voy a ver antes y no te voy a comprar. Cosa que si estoy todo el día viendo el poster por la calle de “comprá este libro que es buenísimo”, bueno, capaz que me lo compraría.

Ese espacio serviría para democratizar la cultura porque, por un lado, podríamos acceder a verlo antes. Por otro lado, si yo no quiero leer el libro entero sino consultar un pedazo, algo que pasaría muy frecuentemente en Bibliofyl, consulto ese pedazo y no me lo compro, o si me interesó, me lo compro. Además está accesible en todos lados, en vez de estar en las cuatro librerías de la Calle Corrientes. Lo podrían imprimir las diferentes imprentitas o editorialitas.

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29/12/2009

El arte en su época de reproductibilidad digital /8

Por

El arte en su época de reproductibilidad técnica[Leer la séptima parte]

Noelia Rivero: Yo creo que esta discusión supera a la camarilla estética, me parece que es una discusión ética. Cuando se hicieron las invitaciones un poco lo planteaba: esto no es un evento de la editorial o de las editoriales que están presentes sino que es una invitación a una discusión ética desde el lado de los hacedores. Así que habría que tratar de superar este tipo de tribus y tratar de convocar a esta discusión donde no importa la estética ni el grupo al que pertenezcas. Si estás haciendo libros, de esto te tenés que enterar, a favor o en contra, pero no puede ser algo que pase de largo.

Público: Me parece que en el caso de lo que menciona ella [Carolina Sborovsky] funciona mucho este sistema de validación cultural. Por ejemplo Oloixarac vendió no sé cuánta cantidad de libros porque en realidad tuvo el respaldo de Daniel Link atrás entonces todos los monos de Filosofía y Letras salieron a comprar el libro.

Noelia Rivero: Eso no se discute, pero esta discusión no hay que llevarla a lo estético sino a lo ético.

Público: Pero a mí me parece interesante observar este caso porque tiene que ver con el sistema de referencias que se crea alrededor de determinadas cuestiones. Es Link diciendo “yo no quiero que la CADRA me represente un carajo y desautorizo a la UBA a pagar cualquier tipo de dinero” y al mismo tiempo publicando una nota en Perfil donde dice que a partir de ahora todos los autores que estuvieran asociados a este tipo de organismos, que prohibieran el uso de fotocopias, “yo no los voy a citar más”. En todo caso es una decisión que se discutió muchísimo, dio a correr bytes a lo loco en Internet. Pero es algo que está apuntando a este tema de quiénes son los que generan el monopolio en el sentido de qué es lo que se va a distribuir; ya sea la no distribución de obras del interior o ya sea quiénes son los que generan el canon.

Hay otro tema bastante importante. En primer lugar lo que dijo Bea: si vos publicás tu libro en mi editorial vas a tener estas editoriales que te distribuyan. Además, pensar un sistema de validación que sea alternativo al modelo actual. Una de las cosas que habíamos charlado con Nico era la idea de armar una especie de biblioteca de autores que estén bajo la licencia Creative Commons. Digo esto viniendo desde Bibliofyl, nosotros recibíamos seis mil visitas por día. Es mucho más de lo que entra en una librería. Está bien, todo lo nuestro era “ilegal”, era delito, pero por cada texto teníamos más o menos 120 descargas y eran 8000 textos. Saquen sus números

Lo interesante del caso es generar un espacio que le de un valor agregado a esa biblioteca y que además funcione como sistema de validación, porque nosotros de una forma u otra éramos reconocidos y la gente entraba porque teníamos una cierta seriedad en el tipo de textos que colgábamos.

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23/12/2009

El arte en su época de reproductibilidad digital /7

Por

El arte en su época de reproductibilidad técnica[Leer la sexta parte]

Lucas Funes Oliveira: Todo bien, que circule la literatura, pero acá hay gente que trata de venderte las bolitas al doble de lo que sale enfrente con una mina que está buena y te dice “acá son más lindas”, o sea, una estupidez.

Por eso digo, desde la trinchera, que es re-difícil lo que ustedes proponen, porque yo entiendo la lógica, “de esta manera te lee más gente y vas a ser más famoso”, le digo al autor pero él me responde “no, yo quiero…”

Carolina Sborovsky: Pero qué raro lo que contás a mi todo el mundo me dice “buenísimo”.

Nicolás Echaniz: Hay que ver cómo explotas el sí. Hoy viene gratis el no, vas a la librería y cuántos libros vas a encontrar que sean copyleft. Acá abajo [en la librería del CCC] capaz que ni uno. Pero el punto es ver cómo lo explotas: hagan estadísticas, por ejemplo. Sepan cuántos PDF se bajan de cada uno de esos títulos. Hay que explotar la información.

En el mundo del software libre tenemos mucha información sobre todo esto para decir, todos los que vivimos de esto podemos dar fe, vivimos de esto. Me parece que habría que tratar de hacer causa común con estos casos. Si de diez tipos, dos te aceptan, bueno, seguilos. Seguí el caso y preguntate, ¿hubo diferencias?

Noelia Rivero: Cruzando con estas otras charlas que se vinieron dando sobre los autores que publican en blogs, se lo ponía como una novedad y realmente lo que llamaba la atención es que había muchos autores de la nueva generación, gente que empezaba a publicar o llevaba la obra a sus propios blogs, era gente que estaba legitimada por eso. Porque no hay más salón literario ni tampoco van los autores a la televisión a leer sus poemas. El nuevo salón es la Internet, la lectura y circulación en los blogs.

Carolina Sborovsky: Las bibliotecas en la actualidad están superponiendo la función con los museos. Me parece que están conservando ejemplares que los abrís y se descascaran. Algo urgente es digitalizar las bibliotecas, porque es nuestro patrimonio.

Nicolás Echaniz: Es ilegal.

Beatriz Busaniche: Es ilegal.

Carolina Sborovsky: Sí, ya sé, pero tenemos que hacer presión.

Nicolás Echaniz: El agua hace presión si se junta. Si somos cuatro gatos no podemos meter presión. Tenemos que ser más y si tu campo son los autores, bueno, es eso: charlar con autores, sumar autores, que acá estén sentados los autores. El día de la última modificación de la ley 11.723 presentamos alguna carta, nota de prensa, hicimos alguna movidita pero los cinco, diez de siempre.

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