24/10/2008

La novela que ganó el Pulitzer

Por

Sobre La maravillosa vida breve de Óscar Wao, de Junot Díaz

la maravillosa vida breve de óscar wao1. Infidencias

P.Z. me había invitado a escribir sobre la última novela de Federico Jeanmaire, Vida interior. La verdad es que la empecé a leer entusiasmada pero con el correr de las páginas sin que sucediera absolutamente nada, me aburrió tanto que tuve que desistir. Entonces, propuse un cambio y en vez de hablar del premio Emecé voy a reseñar el Pulitzer de este año. La novela se llama La maravillosa vida breve de Óscar Wao y la escribió el dominicano Junot Díaz.

2. La suerte

Ya en el prólogo, se introduce el tema del “fukú” (para nosotros sería “la yeta” aunque tiene una procedencia más ligada a la inmigración). Con mucho humor y precisión, Junot se dispone a leer la historia de su país bajo las coordenadas de la buena y mala suerte. En su descripción, lo liga al descubrimiento de América y evita mentar al “Almirante” causa principal de la maldición que parece regir a aquellas tierras. Todo en la República Dominicana pareciera referirse al fukú (kilómetro cero de la desgracia según el narrador), cuestiones históricas y políticas abrevan en esa doble cara de la buena/mala suerte. El fukú tiene un atractivo más, le permite enlazar mágicamente la historia de una familia en particular y la del país donde vino a nacer.

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03/10/2008

Dramaturgas

Por

Sobre Dramaturgias
Antología compilada por Juan Manuel Nadalini, Editorial Entropía.

dramaturgiasI

En el prólogo a Dramaturgias, Mariana Oberstein se plantea el interrogante: ¿existe una especificidad en la escritura teatral femenina? Formula la pregunta y la resuelve rápidamente: no, “no existe un teatro de mujeres como no existe un teatro de hombres”. Basta echar un breve vistazo a este libro para acordar con la prologuista, no se reconoce –y es uno de los grandes atractivos de esta antología– un recorte temático o estilístico que remita a “lo femenino” u otro engendro parecido.

Aunque debemos señalar que la sobriedad de la edición y lo acertado de la selección de las autoras no termina de expresarse en el título. ¿A qué se refieren en Entropía con “dramaturgias”, así, en plural? ¿No se trata de siete autoras que comparten una manera de entender el teatro, de escribirlo, de actuarlo? En las fichas técnicas y datos biográficos incluidos al final del libro, se pueden reconocer las coincidencias, los recorridos afines, la recurrencia a los mismos nombres, los mismos circuitos, los mismos maestros.

Mariana Chaud, Lola Arias y Romina Paula trabajaron al mismo tiempo con los mismos actores. Por ejemplo, Esteban Lamothe mientras participaba en la reposición de Budín inglés, coprotagonizaba Algo de ruido hace y mostraba sus tatuajes en El amor es un francotirador. Por su parte, Julieta De Simeone codirigió la obra de Laura Fernández y ambas fueron compañeras de Agustina Gatto en el teatro Apacheta.

Entonces, ¿cuáles serían las “dramaturgias” a las que se refiere el título? No se observa en los textos un abanico de alternativas para arribar al texto dramático (lo que se conoce como dramaturgias de actor, de director, creaciones colectivas, etc., etc., etc.) muy por el contrario, pareciera tratarse de una misma forma de entender y producir obras. De manera que el título termina pareciendo una tibia apertura de paraguas, innecesaria ante la contundencia de los textos.

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05/09/2008

Desafíos de la prensa

Por

Entrevista con Claudia Mac Auliffe.

Claudia Mac Auliffe es actriz y directora teatral pero hace unos años se dedica a hacer la prensa de espectáculos del circuito off. Le pedimos nos responda unas pocas preguntas sobre cómo conviven esos dos trabajos ligados de maneras tan distintas al hecho teatral.

Claudia Mac Auliffe

¿Cómo empezaste a hacer trabajos de prensa?

Era asistente de Santiago Gobernori en la obra Algo Descarriló y como también soy casi Licenciada en Ciencias de la Comunicación (me falta la tesina), me puse a hacerle la prensa a esta obra. Y así fue como empecé, Clara Muschietti me pasó un mailing que ella tenía y fui agregando cada vez más mails. Para llamar la atención mandaba juguetitos y sorpresas relacionadas con la temática de la obra junto con gacetillas de papel. Fue así que los periodistas me fueron conociendo.

¿En qué consiste específicamente tu trabajo? ¿Qué tareas realizás? ¿Cuáles son los desafíos? ¿Cuáles las limitaciones?

El trabajo consiste en tratar de que la mayor cantidad de gente posible se entere que hay una obra en cartel y que gracias a la gacetilla se interese por la misma y vaya a verla. Para ello sirve que la obra figure en carteleras, en páginas web, que le hagan críticas, notas a los directores o los elencos. Las tareas: Ir a ver la obra, elegirla, redactar la gacetilla, conseguir información del elenco, del grupo, del director, conseguir fotos. Una vez realizada la gacetilla, mando mails, llamo por teléfono, llevo gacetillas de papel a los medios más importantes. Después estoy atenta a las posibles críticas y destacados o notas que salen para avisarles a los elencos. A veces me piden clipping que consiste en hacer una carpeta con todos los recortes relacionados con la obra. Pero la mayoría de las veces les voy avisando a los directores semana por semana las cosas que van saliendo. El desafío es siempre que a la obra le vaya bien.

Cada obra es un desafío, como yo también soy actriz, productora, directora, sé el esfuerzo que es montar una obra, por eso quiero que les vaya bien y ese siempre es mi desafío. Límites para mi trabajo trato de pensar que no hay. Yo quisiera que a todo el público le interese la obra, pero eso a veces no pasa. Ese es el límite, que por más que uno le ponga garra al laburo, al público no le interese.

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22/08/2008

La verdadera historia del yo

Por

Sobre Re-genias, Diarios íntimos 1995-1997,
de Tatiana Saphir y Carla Crespo

1

Las dos actrices barren enérgicamente un montón de latas de gaseosa y cerveza y basura desperdigada por el piso. Se escucha algo de Britney Spears. El fin de fiesta, sí, pero también la forma más directa de entrar de lleno y sin preámbulos en este universo pop. Algo que comenzó con las latas de sopa Campbell de Warhol. Estamos en esa tradición. Las latas de coca se aplastan unas contra otras en la bolsa de basura. Dos chicas y una pantalla. La coreo de Toxic, virtuosa y tosca al mismo tiempo. Primera señal de admiración: ¡son unas genias!

2

La idea original fue trabajar con los diarios íntimos que, suponemos, prolija y compulsivamente escribieron estas chicas en su adolescencia. Cada una a su tiempo, toma un micrófono y lee. Para que se entienda, trabajan con sus propios diarios íntimos, fragmentos seleccionados entre la farragosa e imperiosa necesidad de escribir. Tienen estilos distintos, tienen gustos distintos, tienen ripios y redundancias distintas. Pero entre las dos se va entretejiendo la mirada generacional sobre una época. La reconocemos, la compartimos. Y terminamos espiando, con un placer casi obsceno, sobre cómo se dio el pasaje, el rito, el milagro de dejar de ser nenas y convertirse en mujeres. ¿Cómo se puede hacer arte con esos materiales? ¿Cómo lograron pararse frente a esos textos, tan propios, tan íntimos y exponerlos a la mirada de los espectadores? Son unas genias.

Re-Genias

3

No contentas con los diarios, las actrices desempolvan viejas fotos de ese período de sus vidas. El gesto refuerza la idea de intimidad y “divulgación personal” (que resulta el subtítulo de la obra). Una colección de todo aquello que una jamás quisiera que salga a la luz: el peor corte de pelo de tu vida, la pose más artificial, el enterito más feo que tuviste, la parada de carro más brutal que tu madre te hizo nunca, el más secreto amor por Rod Stewart… todo eso expuesto cual sopa Campbell al estatuto de arte. Y lo mejor de la obra es lo gozosa que resulta esta operación. Hay un regodeo en mostrar, en estar en contacto con esos materiales, que empapa la estética de la obra y que define el diseño de los objetos. Es necesario repetirlo, son unas genias.

4

Pero Re-genias tiene más. Otras zonas que completan la trama. La generacional con escenas representativas de gustos y costumbres totalmente fechables: como la manera de “sacar” un tema en tu habitación o la evolución del vestuario que resulta, por cierto, impecable. También está la trama ligada a la iniciación. En este punto encontramos el discurso reflexivo sobre el tema, desde el testimonio de análisis hasta el ensayo académico. Si algo de tu adolescencia transcurrió entre 1985 y 1997, no podés perderte esta obra. Quedan pocas oportunidades, baja de cartel el 6 de septiembre.

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15/08/2008

Tragedia en sepia

Por

Sobre Stefano,
de Discépolo con dirección de Cacace

Este año se cumplen ochenta años del estreno Stefano, de Armando Discépolo. Se suele decir que esta obra es la primera, única y mejor expresión del grotesco criollo. Los textos escolares lo repiten. Se analiza lo tragicómico, se habla de la inmigración, del tema del otro, se lo menta a Pirandello. Nada de eso importa demasiado. Stefano resiste. Sigue siendo, por lo menos para mí, una de las mejores obras de teatro argentinas, si no la mejor.

Stefano

La sala Apacheta es pequeña y acogedora. Esperamos un buen rato a que empiece la función. El espacio escénico muestra un comedor de otro tiempo: la alfombra raída, el aparador, la mesa servida. Todo está envejecido, como atesorando los buenos tiempos. Todo está bañado por la luz de un pasado mejor. Pero vemos algo más que rompe la ilusión realista, marca y signo de la representación teatral: bajo el mantel hay algunas piedras y cascotes. Imagen visual gráfica y explícita que nos instala en esa otra realidad, la ficción. Aparecen los ancianos: degradados, mezquinos. Aparecen los hijos: flacuchos y llorosos. Aparece la madre: avejentada y reseca. Todos apuntan a un mismo blanco para sus desgracias: Stefano.

La obra comienza muy arriba, con los abuelos que llegaron a un límite en su sufrimiento. Pero cada escena hará algo que parece imposible, agregar a ese dolor un punto más. Llega un momento en que se hace insoportable. Pero Discépolo no retrocede, Cacace, el director, tampoco. Parecen decididos a probar de qué madera están hechos los personajes. La situación llega al extremo y los muestra en carne viva. El discurso que cruza reproches e incomprensión generacional e ilusiones perdidas se vuelve revulsivo cuando corroboramos que nadie aprendió nada con ese sufrimiento. En este punto, el pesimismo de la obra es absoluto. El error perpetuado hasta la locura. La imposibilidad de cifrar la esperanza en un lugar donde pueda fructificar.

La opción de Cacace en la dirección fue respetar el texto pero destacando la profundidad de la tragedia y esfumando los pasajes de comicidad. Apenas un destello, la escena de Stefano con Pastore. Es para destacar la solvencia y expresividad de Antonio Bax como el clownesco aprendiz de músico. En realidad, todo el elenco está muy bien.

Para no perdérsela.

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08/08/2008

Duele oírlos caer

Por

Sobre Olympica,
del grupo Krapp

Ya en la cuenta regresiva para una nueva edición de los juegos olímpicos, intuimos que en las próximas semanas nos volveremos expertos en saltos ornamentales, gimnasia rítmica y nado sincronizado. Además de sufrir con el jóquey, el fútbol, el básquet y con cualquier otro deporte en el cual algún argentino tenga chances de ganar algo. Anticipándonos al espíritu de la competencia y la ética deportiva, nos dimos cita en el Portón de Sánchez para disfrutar de la reposición del último trabajo del grupo Krapp.

Luis Biasotto y Luciana Acuña dirigen Olympica, una indagación sobre el lado flaco del deporte. Las debilidades, las limitaciones, las bajezas de la “sana competencia” tratadas con el humor y la brutalidad que los caracteriza.

olympica

Se enciende la luz tenue del faro de una bicicleta fija y la obra comienza. Casi como una premonición, todo será igual de trabajoso para este grupo de deportistas. Los vemos jugar con una pelota cuadrada, se la pasan, se taclean y se caen.

Sucesión de cuerpos que se sobreexigen, se golpean, se desploman.

Duele.

Ovación.

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25/07/2008

El rey del humor negro

Por

Entrevista con Daniel Dalmaroni.

Daniel Dalmaroni es un hombre de teatro además de contar con el sentido del humor más negro de la escena porteña. Varias de sus obras están en cartel en este momento. El viernes pasado nos recibió en su casa del barrio de Congreso.

Daniel Dalmaroni

Contame cómo llegás al teatro. Sé que estudiaste actuación y dirección primero y después dramaturgia.

Una vez Daniel Fanego me dijo que entregarle una obra a un director es como entregarle tu hija de quince a un tipo para que la viole. Eso me lo dijo mientras yo le estaba dando una obra. Daniel es así: simpático y animal.

Empecé a estudiar actuación a los quince años. Hice la escuela de teatro de La Plata y después como a los veinte estudié dirección con Carlos Rivas. Hice un curso no me acuerdo de qué con Francisco Javier y vivía en La Plata y viajaba. Pero a los diecisiete ingresé en la Universidad de La Plata a estudiar Letras. Ya escribía. Narrativa. Después dirigí durante mucho tiempo. Siento que lo que hice fue unir dos vocaciones paralelas. Sospecho que ingresé a Letras por esa negativa presunción de que si te gusta escribir tenés que estudiar Letras. Y lo que hace Letras es anular cualquier posibilidad de que vos escribas.

¿Tan así te parece?

Yo estudié con un programa antiguo, donde tenía cuatro niveles de latín y cuatro de griego. Vivía para esas materias. Más aun, aprobaba las literaturas de taquito para poder dedicarle al griego y el latín. Ahora el programa de Humanidades en La Plata tiene dos niveles, vos elegís si los dos son de latín, los dos de griego o uno y uno.

En Puán es igual ahora.

Además hay cierta cuestión de que para estudiar literatura, lo que hacés es desarticular mecanismos que en realidad un escritor no debería conocer. Yo puedo analizar cosas de mi obra posterior a la escritura. Puedo contarte de qué escribo pero no de qué voy a escribir.

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