11/11/2009

Necesitamos urgente el mito de la política.
Entrevista a Juan Terranova {2

Por

[Clic para leer la primera parte de la entrevista a Juan Terranova]

Los amigos soviéticos trascurre casi íntegramente en Congreso, que no es tu barrio. ¿Para qué te sirve Congreso?

Es que Congreso está muy ligado a Caballito, a la línea A y es una zona donde voy mucho. Tiene una arquitectura muy especial.  Es un lugar de paso, pero también pero hay mucha gente que vive ahí. Es un barrio céntrico, un poco lumpen. Está el Parlamento de paisaje y eso me apasiona. Y además está lleno de rusos que, finalmente, son en su mayoría ucranianos. Justo el otro día venía caminando por Paraná, que aparece en el libro, y estaba por cruzar al estacionamiento que describí, y al lado hay una Casa de Pesca donde venden rifles de aire comprimido como el que tengo yo y como el que tiene Volodia, y atrás mío venían dos tipos hablando en ruso. Yo me reía. Está muy confirmado que tenía que pasar ahí.

Una vez Josefina Licitra me dijo: “Yo no puedo escribir una novela como hacés vos, solamente usando la imaginación.” Y yo me empecé a reír. Mi literatura es un diez por ciento de imaginación y un noventa por ciento de escuchar, ver, archivar, oir, samplear.

Dado que la novela sucede durante la segunda mitad de 2008, pensé que quizás esa elección era más bien política…

¿Estaba tratando de decir que hay que transformar el Congreso en un Soviet? No, estoy muy lejos de pensar eso, pero sí creo que hay que mitificar el Congreso. Eso es algo que estuvo pasando ahora, gracias a Dios. Empezamos a ver como funcionan los engranajes de la democracia de una manera más visceral. Me parece que un mito que necesitamos urgente es el mito de la política, en su forma más sutil que es la de la democracia imperfecta. Si tuviésemos una democracia perfecta no sería interesante narrarlo. Qué otros narren la década del 60 y del 70, la guerrilla, los tiros, las subversión, la muerte. A mí dame esta democracia que tenemos hoy. Yo la hago chocar con otros factores y salen un montón de cosas. Yo creo que, como escritor, el único capital que no resignaría nunca es el presente.

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10/11/2009

Necesitamos urgente el mito de la política.
Entrevista a Juan Terranova {1

Por

Juan TerranovaJuan Terranova se mueve por Caballito con los ojos cerrados. Me busca en el bar y salimos, habla todo el tiempo, decide cruzar sin avisar.  No le preocupa el paraguas porque ya está empapado. Atravesamos una cantidad inverosímil de peluquerías, inmobiliarias y parrillas hasta que llegamos a su casa. Ofrece mate y charlamos un buen rato sobre Los amigos soviéticos y algunas cosas más.

***

Catalina Rossini: Hace pocos días presentaste Los amigos soviéticos en Córdoba, ¿Cuál es tu relación con las provincias?

Juan Terranova: En Córdoba tienen la sensación de que acá pasan con cosas buenísimas. Y sí, pasan. Si uno no entra en esa especie de hastío porteño, o no se mete en el personaje del porteño saturado se da cuenta de que acá pasan un montón de cosas. Pero en Córdoba tiene esa idea de que acá pasan cosas y allá no, y no es así, allá pasan un montón de cosas interesantes porque es una ciudad enorme y compleja. Aparte en Córdoba existe esa “segundidad” en su mirada sobre Buenos Aires, o esa “distancia segunda” que también es interesante. Los amigos soviéticos es muy porteño, entonces está bueno descentrarse un poco.

El porteño quiere estar en otra parte, en París, Nueva York, Barcelona. Y sin embargo nunca puede salir de Buenos Aires y sabe internamente que por más que viaje a esos lugares va a seguir siendo el mismo. No va a cambiar. Va a seguir siendo él.

CR: ¿Y con las otras provincias?

JT: Bueno, es una pregunta difícil porque encierra el problema del federalismo. Hay provincias que me gustan mucho, otras que desconozco. Quisiera conocer Tierra del Fuego, incluso escribir algo sobre eso. A Salta viajé mucho, a Córdoba también y conozco mucho la provincia de Buenos Aires. Estuve en Catamarca, en Entre Ríos, en Santa Fe, pero podría hacer una biografía de mi vida a través de las zonas de la provincia de Buenos Aires que transité. Por ejemplo, la ciudad, el primer cinturón de conurbano, la costa atlántica, la ruta 3 hasta Bahía Blanca. Por diferentes motivos hice esa ruta muchas veces, incluso una vez por mes. Me gustan mucho las rutas de Buenos Aires, me hacen acordar a mi viejo al que le gustaban mucho los autos y manejar y los caminos de tierra y las autopistas.

CR: ¿Qué ideas diferentes encontrás en las provincias?

JT: El porteño quiere estar en otra parte, en París, Nueva York, Barcelona. Y sin embargo nunca puede salir de Buenos Aires y sabe internamente que por más que viaje a esos lugares va a seguir siendo el mismo. No va a cambiar. Va a seguir siendo él. Pero insiste con esa idea de que lo importante está pasando en otro lado. Una forma de combatir eso es viajar a otras provincias de Argentina, porque la gente te señala a Buenos Aires como el lugar donde ellos quieren ir. Es muy interesante, para valorar lo que uno tiene en Buenos Aires, viajar a Córdoba, a Rafaela, a Salta, a Mar del Plata fuera de temporada.  No pasa lo mismo si uno va a Brasil o Uruguay. Además, en esos lugares, donde no está el ruido de la gran metrópoli, la relación con el Estado y con la política es diferente, está menos mediada. Hay una relación con el Estado que en Buenos Aires se puede ignorar completamente. Eso me resulta atractivo.

CR: ¿Y eso se traduce en inquietudes literarias?

JT: No necesariamente, pero en Buenos Aires, de tanta propuesta que hay, todo parece que se vuelve una cosa homogénea, y yendo a otro lugar tomás conciencia de que eso no es así.

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09/10/2009

Entrevista a Hinde Pomeraniec {2

Por

Hinde Pomeraniec

A continuación la segunda y última parte de la entrevista a Hinde Pomeraniec.

[Clic aquí para leer la primera parte]

***

¿La propuesta de hacer este libro parte de vos?

Yo estaba en Moscú para las elecciones cuando me llama el secretario general (del Diario Clarín) y me dice que estaban haciendo una sección nueva, que duró poco tiempo; me pidió que pensara algo que relacionado a casos policiales. Ahí escribí por primera vez la historia de Anna Politkovskaya y después escribí sobre Litvinenko. Me di cuenta que había para más.

Yo miro a los ojos sin nada en el medio y me gusta después reproducirlo como una fotografía. Me gusta que el lector tenga esa imagen, que diga: yo sentía que a ese personaje lo podía ver. Me parece que ahí está lo literario.

Una vez nos encontramos con Sergio Olguín en la entrega de algún premio, que ahora no recuerdo, y me dijo ¿tenés algo para la colección de Crónicas de Tusquets? Sí, quiero hacer los rusos.

La historia de Anna me resultó especialmente interesante, y además dejás entrever todo el tiempo cuáles son las particularidades de tu rol de periodista en el viaje. ¿Cómo juzgas el rol del periodismo con respecto a Rusia?

Tengo la edad que tenía Anna cuando la mataron. Hacer periodismo como lo entendemos nosotros es imposible en Rusia.

Pareciera que la opción es ser un empleado raso o ser Anna…

Definitivamente. De hecho, desde el fin de la Unión Soviética entre muertos sospechosos, asesinados y desaparecidos… son muchos. Lo de Anna está muy vinculado al tema Chechenia. Digamos que la responsabilidad del Kremlin es por apañar a la bestia de Kadirov. Ahí uno dice ¿cómo puede ser? con todas las pruebas que hay de las ejecuciones extra judiciales, del ejército paramilitar que tiene, de los centros de tortura… Porque hay pruebas y está documentado, ¿cómo puede ser que este tipo siga siendo recibido en el Kremlin y además se le dé dinero para convertir la Chechenia destruida por la guerra en un pueblo, como The Truman show?

Llegó un informe nuevo de The human rights watch, de la cantidad de denuncias que hay en la Corte de Estrasburgo. Es uno de los costados más negros. Lo de Chechenia alcanza a Moscú porque allí hay muertes que también están vinculadas a la causa chechena. Y ella (Anna) estaba enamorada de ese lugar. Hace poco mataron a Natalia Estemirova también, que era la representante de la organización Memorial en Chechenia. Era profesora de historia, periodista, escribía muy bien. No tenía la cosa apasionada por el relato, estaba más volcada a los derechos humanos.

Anna es central porque, además de haber escrito todos los libros sobre Chechenia que dieron a conocer esa verdad a Occidente, negoció en el Teatro Dubrovka, y quiso negociar en Beslán e intentaron envenenarla en el avión. Fue un personaje super trágico. La opción es esa: ser un personaje trágico, o al menos jugarte a serlo.

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08/10/2009

Entrevista a Hinde Pomeraniec {1

Por

Hinde Pomeraniec

Tusquests publicó Rusos, Postales en la era de Putin, hace poco más de un mes. Cada capítulo breve aborda un tema en particular sobre la Rusia de los últimos diez años, y entre todos tejen una trama compleja de relaciones y silencios. Hinde Pomeraniec, la autora, bien sabe disipar esos silencios con la voz de más de una decena de entrevistados, entre ellos: Vladimir Sorokin, Orlando Figes, la viuda de Litvinenko, el espía ruso envenenado en 2006. Hinde, además, nos recibió en el canal y nos contó sobre el libro, después de hacer el noticiero Visión 7 Internacional.

***

Rusos es un libro que tiene una estructura compleja: va y vuelve sobre varios temas, se cruzan voces en diferentes momentos ¿Cómo fue la planificación?

Es casi lo más epifánico que me pasó con el libro. Yo soy licenciada en letras, toda la vida estudié lo de forma y contenido y es la primera vez que lo tengo tan vivido porque la forma se fue dando. Sabía que quería capítulos más bien breves que mantuvieran la tensión. Sabía también que había cuatro tópicos que no podían faltar, que eran las grandes tragedias,  las colectivas y las individuales. Habría querido hacer algo con el Kursk pero todavía no trabajaba en Internacionales, no lo tenía tan elaborado y no conseguí las fuentes, entonces aparece como mención pero no forma parte del libro como Beslán, o como el Dubrovka. Sabía todo eso, pero a la vez  me preguntaba: si mi investigación es en el 2009 ¿cómo hago para contar el 2002? No quería que mis encuentros o entrevistas se contaminaran con las  crónicas. Entonces decidí arrancar con la crónica y después avanzar e incluso mostrar cómo se van desmintiendo algunos hechos. También me costó pensar en un cierre. Elegí terminar en San Petersburgo, que fue  el comienzo de la revolución pero también fue algo que se fue imponiendo.

Putin sigue siendo intrigante. Creo que es un político extraordinario. Es un espía ignoto que de repente se convierte en el presidente del país más grande de la Tierra.

¿Fue un trabajo en soledad?

No lo hablé con nadie. Hablé con Sergio Olguín, por supuesto, pero no es que le consultaba  cómo hacerlo ”. Yo se lo presentaba y lo conversábamos, pero no discutí con nadie, fue algo que se fue dando y se fue imponiendo. Hay mucho trabajo de producción, que es lo que más me gusta. Soy muy buena productora. No me gusta tanto cómo escribo, incluso si yo pudiera hacer otro laburo en el canal y no estar en cámara… No es una cuestión de falsa modestia, sé que lo puedo hacer, pero lo que más me gusta es conseguir, producir, entrevistar, y creo que sé escuchar, creo que soy buena charladora. Mi inglés no es muy bueno pero es, me arreglo y entonces puedo gestionar. Así fueron saliendo las notas.

Y así armaste la hoja de ruta de tu viaje tiene que ver exclusivamente con el libro …

La agenda que me armé para el segundo viaje, ya con el libro en la cabeza, y que fue Londres – Moscú, la miraba y no la podía creer. Cuando hice el viaje, ni hablar, pero ya sólo ver la agenda que había armado hablando con las editoriales… Por ejemplo, para conseguir a Vladimir Sorokin fue Alfaguara, Julia Saltzman, para conseguir a Misha Glenny fue Emecé, eran todos contactos que tenía de la época de “Cultura”.  Ahí lo de la soledad es relativo, hay gente que te asiste, que te ayuda, Julia me ayudó mucho con la viuda de Litvinenko y con Sorokin, y Emecé con Glenny, porque estaba a punto de salir Mc Mafia.

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25/08/2009

Entrevista a Shahrnush Parsipur {2

Por

[Clic para leer la primera parte de la entrevista]

Durante la República Islámica fuiste prohibida en Irán. Viajaste a Estados Unidos, pero seguiste escribiendo sobre Irán y sus mujeres. ¿Quiénes son tus lectores hoy?

Luego de cuatro años y medios en prisión, sin ninguna acusación, publiqué un libro titulado Touba and the Meaning of Night. Primero lo escribí mientras estaba presa, pero lo destruí y lo reescribí luego, cuando fui liberada. Tuvo una gran repercusión. Luego escribí Mujeres sin Hombres. El gobierno me atacó violentamente en sus periódicos durante un año y me encarcelaron otras dos veces.  Todos mis libros fueron prohibidos y no tenía medios para sobrevivir. Me fui del país para conseguir un trabajo que me permitiera mantenerme, así llegué  a Estados Unidos, casi por accidente, y me quedé. Quizás lo elegí porque es el lugar más alejado de Irán aunque, por otro lado, me gusta este país porque hay muchos iraníes viviendo aquí.

No escribo sólo para las mujeres, sino también para los hombres. En Irán, mis libros se consiguen en los mercados negros. Sé que mi libro Prison Memoire vendió más de un millón de copias, pero todo en el mercado negro. Nunca recibí dinero por eso.

¿Es verdad que sos la segunda persona en Irán en escribir una novela? ¿Qué papel creés que tenés en la literatura iraní?

No, en realidad soy la segunda mujer iraní que escribió una novela, Ahora, si buscas, hay casi 200 escritoras. Hoy en día las mujeres Iraníes tienen un gran deseo de trabajar en la literatura y son prolíficas en este campo. El 62 % de los estudiantes en universidades son mujeres. Hay muchas científicas serias también.

Mi rol es la literatura iraní es muy claro: vivo fuera de Irán pero escribo para ellos. En Estados Unidos escribí muchos libros en persa y luego los publiqué en Suecia, y los iraníes lo consiguen en los mercados negros.  No sé como afectó mi trabajo a las mujeres iraníes, pero me escriben y lo hacen con un profundo respeto. Creo que les gustan mis libros.

¿Cuáles son tus temas preferidos en la literatura?

Me interesa mucho la historia. La historia de Irán fue escrita muy mal, es solamente la historia de los reyes, los poderosos, pero nunca encontrás otra gente. A mí me gusta escribir novelas históricas en las que los héroes son personas comunes.

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24/08/2009

Entrevista a Shahrnush Parsipur {1

Por

Shahrnush ParsipurFoto de Barbara Adams

En abril de este año, Capital Intelectual editó la novela Mujeres sin hombres. Además de ser traducida a varios idiomas, la película basada en el libro, Women Without Men, dirigida por Shirin Neshat será presentada en el Festival de Venecia y en el Festival de Toronto en septiembre.

El libro reúne las historias de Madojt, Faezé, Munés, Zarrin Colá y Farrojlagha. Estas cinco mujeres iraníes viven su sexualidad de manera diferente, en la época del Sha: una elige echar raíces ante la sola idea de perder su virginidad, otra es asesinada por su propio hermano para salvar el honor de la familia y vuelve a la vida con capacidades extraordinarias, otra es una prostituta redimida por el autocastigo, otra se libera del miedo solo segundos antes de enviudar y reúne a las demás, sin buscarlo, en una casa con un parque y un río.

Shahrnush Parsipur la autora, nació en Teherán en 1946, publicó su primera obra a los 16 años y fue encarcelada 4 veces, durante el régimen del Sha y luego por la República Islámica. Actualmente vive en Californa, desde donde contestó a nuestras preguntas.


Mujeres sin hombres es un libro que reúne historias breves de diferentes mujeres que se relacionan al final. ¿Cómo fue el proceso de escritura?

Escribí estas historias en forma separada y mientras escribía la historia de Faezé descubrí que Munés era su amiga, entonces traté emparentarlas. Luego decidí relacionar a todas estas mujeres. Mi idea original era escribir sobre 12 mujeres, pero era el comienzo de la Revolución Islámica y la literatura no tenía ningún sentido. Entonces, decidí limitarme a 5 mujeres con la intención de publicar tan pronto como fuera posible.

¿Qué influencia tuvo la Revolución Islámica en tu literatura?

Esta Revolución fue contra las mujeres y su poder. Por ejemplo, ejecutaron a muchas prostitutas. Yo quería expresarme contra eso, pero antes de publicar, me encarcelaron. Cuando me liberaron quería publicar más firmemente que antes.

¿Por qué te encarcelaron?

Porque la esposa de mi hermano tenía algunas publicaciones políticas. La Passdaran (el ejército de la República Islámica) las encontró en el auto de mi madre, entonces la arrestaron junto con 2 hermanos y conmigo. Cuento esto en detalle en mi libro Prison Memoire (prohibido en Irán). Yo no era activista política pero pasé 4 años y 7 meses en prisión, sin ninguna acusación, y creo que en parte se debió a que yo no rezaba. No lo hacía por respeto a la religión, no quería rezar a Dios y que los guardianes formaran parte. Cuando me preguntaban por qué no rezaba les contestaba que había leído todos sus libros y que no creía que Dios fuese hombre y por eso no entendía por qué debía usar un velo para rezar. Dios no tiene género, pero si lo tuviese, sería una mujer.

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10/06/2009

Entrevista a Patricio Pron /2

Por

Esta es la segunda y última parte de la entrevista a Patricio Pron. [Leer la primera parte]


Patricio Pron

Vos, al igual que el protagonista de la novela, llegaste a Alemania buscando algo, pero a diferencia de él tuviste la oportunidad de experimentar la cotidianidad de su vida universitaria. ¿Cómo es, desde adentro, la visión sobre la responsabilidad académica en la justificación del nazismo?

Yo tuve la fortuna de estudiar en Göttingen que es una universidad con una tradición disidente, de rechazo al poder bastante importante. En la década de los 80 fue llamada por un político alemán “el agujero rojo de Alemania” por la gran cantidad de comunistas, o más bien de disidentes políticos, de anarquistas, y de okupas que había en la ciudad.

Para evitar los inconvenientes de hacer de Heidegger un personaje principal, decidí convertirlo en una  figura marginal y crear un filósofo que estuviera a medio camino entre Heidegger y Wittgenstein

Cuando yo llegué no era tan así pero aún se percibía un ambiente más bien liberal y esa tradición liberal, o alternativa, recorrió también el período nazi donde la universidad, si bien siguió las directivas que indicaba el Partido y tuvo además algunos profesores que se esforzaron por dotar  al nazismo de una justificación filosófica, fue cerrada en los últimos años de la guerra. Por lo tanto el proceso de desnazificación fue más simple para Göttingen. Fue, además, la primera que abrió después de la guerra.

El proceso (de desnazificación) se produjo con tal profundidad sólo en virtud de que Alemania estaba ocupada, entonces no fue llevado a cabo por los mismos alemanes sino por las potencias que la ocupaban. Y esa también supone una diferencia muy grande con Argentina.

En cuanto a la tarea de crear una memoria colectiva fue un proceso relativamente benigno para todos. Fue un movimiento ejemplar de borrón y cuenta nueva. De todas maneras, los profesores más consustanciados con el nazismo sufrieron la prohibición de trabajar en universidades por dos años o un poco más y después volvieron a trabajar en ámbitos académicos. Entonces realmente no fue todo lo radical que hubiera debido ser, pero aún así fue maravillosamente modélico. Eso no habla bien de los alemanes sino que habla mal del resto, de los españoles y de los argentinos.

¿Cuáles son las ventajas y las desventajas de tener a Martin Heidegger como personaje?

Pues yo sólo veo desventajas, francamente. No he pensado en ello previamente pero la ventaja principal es  que su vida ofrece mucho material narrativo.  Yo no estoy muy  conforme con la forma en que la figura de Heidegger ha sido abordada en la literatura, incluyendo la argentina. Me parece un abordaje pobre y yo no tenía intenciones de convertir a Heidegger en el centro de mi novela, aunque es un personaje muy atractivo y desde el punto de vista comercial no hubiera habido nada mejor que esta novela se llamara “Heidegger  ataca de nuevo” o “Heidegger y sus Paquitas” o algo así y que tuviera una foto de él en la portada… (piensa) “Heidegger era nazi. ¿Y qué?”  Y entonces era un best seller, pero yo no estaba dispuesto a escribirlo.

Pese a todas estas razones yo no quería usarlo como centro de mi novela y en cualquier caso mi formación filosófica no es muy  profunda.

Para evitar los inconvenientes de hacer de Heidegger un personaje principal, decidí convertirlo en una  figura marginal y crear un filósofo que estuviera a medio camino entre Heidegger y Wittgenstein en cuanto a las posturas acerca de la historia del lenguaje y que, a diferencia de Heidegger, tuviera una teoría menos abstrusa que permitiera una identificación más pueril con el nazismo.

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