09/08/2011

Relatos como excusas

Por

Cuando lo compré, su nombre me sabía a ayer. Claro, tenía otro de la misma autora en una colección de tapa dura aparecido hace algunos años atrás –sedicente su mejor título-, aunque ambos esperaban su oportunidad. Fue el último film del talentoso Woody Allen –aun en cartelera por estas tierras- que, al nombrarla, hizo sonar el timbre de mi memoria y me decidiera, al fin, a encarar su lectura. Lamentablemente, sospecho que la presente edición no abarca la totalidad de relatos que conforman el volumen original, debido al carácter de “selección” que se le otorga en su contratapa; mas no he podido dar con algún ejemplar de la editorial –aun- para constatarlo o refutarlo.

Este libro está compuesto por una serie de nueve relatos cortos que en su mayoría sirven de excusa para poner de manifiesto el carácter mordaz y sarcástico de los escritos de su autora. En “El terrible Pavo Real” un periodista nos muestra cómo puede valerse de su profesión para redundar en beneficios personales. Un equívoco buscado es el desencadenante de “Paprika Johnson”. El misticismo mezclado de cierto misterio y delirio es el eje de “¿Quién es este Tom Scarlett?”. La fábula del cazador cazado toma cuerpo en “La broma más pesada”, del que rescato la imagen:

Ella no había sido más que la espuma del jabón que queda en el fondo del lavabo.

La soledad femenina a cierta edad y la codicia se dan cita en “Boleto premiado 177”, del que se desgrana:

Algunas mujeres, al envejecer, pierden fe y peso, y sentadas sobre sillas de mimbre duro y delgado se inscriben en el libro de la vida entre signos de admiración, para dejarse caer, al final, como una astilla en las aguas del Estigio.

La pérdida de caracteres familiares al pasar las generaciones es el núcleo de “Humo”. La historia de un timador y su oponente se cuenta en “Monsieur Ampee”. La violencia que se hace pasar por revolucionaria es parte de “Los terroristas”. Finalmente, el ansia de libertad mantenido hasta el final de los días es el centro de “Una noche en los bosques”.

Todos los cuentos se narran en un estilo directo y descarnado que, por momentos resulta socarrón y en otros, surrealista, sin dejar de ser irónico, con abundancia de detalles que por lo molestos no son menos hirientes, sobre todo para un estrato social que se encuentra en plena decadencia. En esto, Barnes retrata la descomposición que tiene lugar en aquellos que aun se aferran denodadamente a la nostalgia, último bastión de toda una generación cuyo tiempo ha pasado. Como tal, un libro que describe una época social, tanto como literaria.

Dejanos tu comentario

Aprovechá este espacio para comentar, sugerir, criticar, saludar o lo que quieras.
Los insultos y cosas que consideremos inadecuadas serán borradas.
Los comentarios son de responsabilidad absoluta de sus autores y no expresan las opiniones del autor de la nota.