29/07/2011

Marco, mono

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“Con Franco reíamos mejor”. La frase hace referencia a cierto fomento de la creatividad humorística en las dictaduras: la obligación de escribir mensajes cifrados y leer entre líneas favorecería, según parece, la sutileza y la invención. Hay algo incómodo en la frase, que me resulta aún más débil si se lo traslada a la literatura. ¿Hubiera sido distinta Respiración Artificial si le hubieran permitido a Isabel Martínez entregar el mando a un gobierno respetuoso de las tradiciones republicanas y elegido mediante elecciones libres?

Es cierto que la literatura tiene otros tiempos de producción, otras deudas con la tradición. El humor y la historieta suelen producirse en ciclos cortos, y el efecto de la coyuntura se instala de manera más directa sobre el cuerpo de los autores, aunque no tanto sobre la producción (salvo, naturalmente, en lo que hace al humor cuyo tema es directamente la política): es un exceso de la politización suponer que la historieta “seria” o “de aventuras” sufrió la censura oficial más de lo que sufrió los condicionamientos de la censura genérica. Las dictaduras –al menos, las que nos tocaron por estas tierras– suelen abominar del realismo, y el realismo –como retórica y hasta como género– no abundó en las historietas hasta tiempos recientes.

Lo que ofrecen las dictaduras es otro riesgo. Las dictaduras son grandes fábricas de alegorías. Y las alegorías sólo son soportables cuando se las somete a un retorcimiento tal que las vuelva irreconocibles, inútiles. Cuando el sentido estalla y la pedagogía se disuelve.

Estas cuestiones me parecen interesantes para enmarcar una lectura de Marco Mono, la historieta que escribió Carlos Trillo y dibujó Enrique Breccia entre 1979 y 1981 y editó en libro Doedytores hace un par de años. Marco Mono es un cínico, que recorre un mundo en descomposición y encuentra ocasiones para la aventura por el azar de los viajes, al modo clásico de los héroes de la historieta argentina: como Nippur, como Gilgamesh, como Alvar Mayor, la estructura episódica organiza los capítulos de Marco Mono, que es en buena medida una parodia de esos relatos. “Los héroes después de una buena acción se alejan siempre por un camino polvoriento”, reflexiona Marco después de la única buena acción que se permite en el libro.

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29/07/2011

Mañana, Pánico el pánico

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28/07/2011

La nueva Mujer de mi vida en los kioscos

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25/07/2011

Kavafis, el heredero helénico

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Sobre Poesías completas,
de Konstantino Kavafis (Hiperión, 2009)

Al verlo en una librería céntrica, no dudé en llevármelo. No solo porque ya algo había expresado desde este mismo espacio acerca de la poética de Kavafis, sino porque recordé que quien me lo había recomendado como poeta de gran talla en el género, sólo pudo poseer hasta hoy una burda fotocopia de este mismo ejemplar que, en su momento, me ofreció gentilmente, aun salvando las distancias geográficas que nos separan. Valga, entonces, en retribución de semejante gesto de desapego, el humilde comentario que prosigue.

Verdaderamente, recién ahora que he podido transitar los ciento cincuenta y cuatro poemas –ordenados por el autor-, junto a una compilación de otros ochenta y nueve propuestos por el traductor, me hago una cabal idea acerca de por qué Kavafis se ha convertido en el numen literario de toda comunidad homosexual. Escritos entre 1892 y 1933, en su mayoría predominan aquellos que expresan sin ambages su preferencia sexual –la que asume categóricamente- junto a una multitud de otros de carácter histórico, donde se realza la defensa del mundo helénico del cual el autor se asume heredero. Para ello, su fuente inspiradora es siempre la literatura clásica, con escritores de la talla de Plutarco, Suetonio y Herodoto, entre otros, a los que acompaña con algunos pasajes de obras de Shakespeare

Dividido en dos partes, en la que la primera está ordenada cronológicamente, lo destacable es que Kavafis utiliza la poesía como un lugar donde los recuerdos, el pasado y los deseos más humanos toman forma de consuelo y nostalgia. Pero también hay alusiones veladas a situaciones políticas contemporáneas, como a geografías familiares que dejaron su impronta en él. En suma, un libro editado para corazones sensibles y bien dispuestos. Por eso, te regalo “Ítaca”,

“Si vas a emprender el viaje hacia Ítaca,
pide que tu camino sea largo,
rico en experiencias, en conocimiento.
A Lestrigones y a Cíclopes,
o al airado Poseidón nunca temas,
no hallarás tales seres en tu ruta
si alto es tu pensamiento y limpia
la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.
A Lestrigones y a Cíclopes,
ni al fiero Poseidón hallarás nunca,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no es tu alma quien ante ti los pone.

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22/07/2011

Librerías raras alrededor del mundo

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Ya casi que nos la pasamos todo el tiempo hablando de libros electrónicos. Ebooks para acá, ebooks para allá. Y aunque las librerías ya no serán lo que fueron, estamos seguros de que las más especiales, seguirán existiendo. A continuación compartimos una brevísima galería de librerías raras, de esas que se ven poco y cuando se encuentran, terminan siendo más un refugio que un comercio.

Pueden ver las galerías completas y los detalles -en inglés- acá.

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21/07/2011

Recibimos: Meteoro de verano

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Agradecemos a La bestia equilátera por el envío del libro de relatos Meteoro de verano de Arno Schmidt. En este caso con traducción y prólogo de Gabriela Adamo.

Los textos de Arno Schmidt son un desafío para todo lector. Su primer obstáculo radica en que se oponen a cualquier lectura veloz: nos obligan a ir despacio para evitar los sacudones de un camino que parece plagado de ripios, pero que esconde un virtuosismo deslumbrante. Y que expone, si se lo recorre con calma, una idiosincrasia de posguerra que resulta rabiosamente actual. Los cuentos se repiten casi como una fórmula, pero es una fórmula que permite el lucimiento de todas las artes de Schmidt: sus constantes neologismos, sus juegos de palabras, su dominio sobre el aspecto plástico de la lengua –la sonoridad y el ritmo–, sus conocimientos literarios e históricos, su ironía implacable y su vocabulario infinito. Todos los relatos están unidos por un narrador que se repite en la obra de Schmidt: un alter ego del autor que algunos críticos han leído como una especie de Don Quijote “malo”. Porque con su ironía Schmidt destila una maldad implacable, una furia potente que se dirige contra el mundo que lo rodea y del que solo se permite rescatar tres zonas: las ciencias puras, el arte y la naturaleza. Su esfuerzo por destruirlo todo y, a la vez, reconstruir amorosamente estas estrellas que sobreviven en el lodazal, impulsa su fuerza narrativa, le da forma a un poder hipnótico del que es imposible sustraerse.

Del prólogo de Gabriela Adamo

21/07/2011

Una lectura de Urgente, llamado al país

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Ya el nombre del libro es sugestivo, y funciona. Ni bien lo compré, pospuse todo lo que venía leyendo (todo en realidad era otro libro) y empecé a leerlo, aunque con tranquilidad. El que haya leído la trilogía de Terragno que recomendé1 en otro momento verá que hay cierta fórmula estructural que se repite: todos los temas son tratados en párrafos cortos y concisos. No pasan más de tres carillas sin que aparezca un nuevo título. Esto le da fluidez a la lectura y además permite abordar cada cuestión de una manera ordenada, evitando que se confundan los conceptos.

La idea que Terragno intenta transmitir de manera Urgente es que para que haya una verdadera transformación y en poco tiempo (el propone seis años, tomando el lapso transcurrido entre las revolución de mayo y la declaración de la independencia) se pase de un país sin ilusiones a uno de esperanzas, con una economía desarrollada, educación masiva de calidad, y sin marginados es menester acordar políticas de Estado básicas e inamovibles, que se lleven adelante independientemente del gobierno de turno.

Hace aproximadamente dos años, Terragno comenzó a difundir esta idea en busca de consensos: se reunió con políticos de distintos partidos, les enseñó su plan, los distintos puntos que el consideraba que debían conformar el acuerdo y les pidió que propusieran nuevos puntos o que objetaran los anteriores. Finalmente en diciembre del 2010 consiguió que varios políticos de distintos partidos, entre los cuales no figura ninguno del gobierno, (algunos de ellos son Sanz, Alfonsín, Stolbizer, Macri, Michetti, Cobos, Binner, Cortina, Duhalde, Solá y Estenssoro) firmaran dicho “acuerdo de gobernabilidad”. Paralelamente, a través de su página, convocó a personas de distintas áreas de conocimiento para que enviaran propuestas con el fin de dar soluciones a los problemas que figuraban en dichos puntos. Tengo entendido que hubo una selección de personas y que entonces formaron comisiones para analizar cada uno de los puntos; supongo que buena parte de las propuestas de este libro son resultado de dichas comisiones.

Ahora bien: ¿Será posible que esto tenga algún tipo de validez en un país como la Argentina? Terragno dedica los primeros cinco capítulos a tratar de convencernos de que sí. Menciona las críticas y ataques que sufrieron tanto San Martín como Belgrano a la hora de hacer valer sus convicciones, analiza los pactos preexistentes, los pactos de la Moncloa y, por último, los acuerdos del siglo XX. Enseguida examina y detalla los puntos del firmado “acuerdo de gobernabilidad” en un capítulo que no duda en titular: “Un hecho histórico”.

De ahí en más, creo yo, el libro empieza a ganar vuelo y a mostrar al Terragno estadista. El verdadero progresismo, los lugares comunes de la política actual y el surgimiento del BRIC son algunos de los temas que repasa antes de llegar al análisis de los tres puntos más importantes a solucionar en nuestro país: La desigualdad social, la educación y el crecimiento sostenido. ¿Cómo lograr mayor inclusión social? ¿Cómo tener educación masiva y de alta calidad? ¿Cómo crecer rápidamente sin generar una gran inflación? Son algunas de las disyuntivas. Siempre apoyado en los números, las citas y las comparaciones, Terragno no sólo responde con soluciones sino que plantea cómo se deben llevar a cabo y qué resistencias y obstáculos encontrará su implementación.

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