28/02/2011

El arcoiris de gravedad, de la mañana a la noche

Por

Fuimos con mi “todo menos pareja” a la última Feria del Libro y, después de largos años de ausencia, al preguntar por él en el stand de la editorial, lo depositaron en mis manos, anunciándome que saldría a la venta en breve, pero que aun no se encontraba disponible. Ya no pertenecía a la vieja colección, provisto de una encuadernación mejor pero, al menos, volvería a estar en las góndolas y escaparates y, por supuesto, en Alejandría –mi biblioteca-.

La novela

Este es un libro polifacético cuya lectura aborda diferentes planos. Ambientada a fines de la Segunda Guerra Mundial, las casi 1150 páginas de esta edición se dividen en cuatro partes asimétricas. La primera, “Más allá del punto cero” trata sobre un grupo de “paranormales” reunidos en Londres bajo una sección especial de los Aliados conocida como “La Visitación Blanca”, en la que se delinean algunos personajes importantes. Atravesado por una multitud de departamentos con siglas estrafalarias, allí se presentan Pointsman, el jefe del servicio; Mexico, un matemático estadista; Katje Borgesius, una agente holandesa y el protagonista principal, el teniente norteamericano Tyrone Slothrop, cuya principal cualidad es sufrir una erección cuando un cohete V-2 explota en las inmediaciones. Personajes trashumantes y funambulescos abundan en este entorno, en el que se discute acerca de los reflejos condicionados de Pavlov, entre otros.

En su segunda parte, “Un Perm’ au Casino Hermann Goering”, Slothrop goza de un permiso de licencia del que disfruta en el sur de Francia. Pero lo destacable es que tiene una misión: hallar una pista que conduzca a un cohete desarrollado por los alemanes, con el nombre de A-4. Vigilado de cerca por quienes también van detrás de él, Slothrop debe sortear una serie de celadas con que intentan atraparlo, para seguir el derrotero de esa maravilla de la técnica. Ésta lo dirige hacia la zona de ocupación. Aquí también aparecen Tchitcherine, un traficante ruso, y su opositor y discípulo, Enzian, ambos partícipes del desarrollo del cohete, como también un técnico alemán Van Göll –apodado “Der Springer” (el caballo), dada su afición al ajedrez-.

Ya desde el título, “En la Zona”, la tercera parte –la más voluminosa- nos indica el lugar en que se desencadenan los hechos. Es en esta región de dominio aliado, casi a las puertas de la rendición alemana, –en la que se trafican botines de guerra, informaciones y despojos varios- en la que más se detiene el relato y donde se expresa la mayor crudeza del final de la guerra. Es también en la que se van relacionando las historias personales de los personajes principales en pos de la trama, manteniendo el mismo objetivo de alcanzar el misterioso y venerado cohete.

Finalmente, en “La fuerza contraria”, se halla un grupúsculo –la Comunidad del Cohete- cuya misión es ensamblar las partes y hacerlo volar. Aquí todo se resume en un Nosotros contra un Ellos imaginario. Pero la línea que separa a ambos opuestos no está nada definida, como tampoco lo está el futuro del elenco protagonista.

Estructura interna

No sólo está compuesto por varios hechos que se entretejen, sino que Pynchon utiliza digresiones para contarnos la historia de cada personaje que toma parte en la trama principal. Por otra parte, continuamente intercala sueños con vida real, creando una atmósfera incierta donde por momentos se desdibuja el relato y en el que se pierde el marco referencial.

Para ello, se vale de múltiples efectos: la sordidez de los combatientes que se vuelven traficantes de drogas y adictos; la transcripción de cancioncillas para generar escenas propias de operetas o sketches; contrastes bizarros –como el grotesco de un “buque fiesta” en medio de una tierra arrasada- y un sinnúmero de partes donde conviven remedos de guiones cinematográficos, juegos de palabras, comentarios sobre música clásica, junto a descripciones técnicas minuciosas (la propulsión químico – mecánica del cohete es una joya). Además, apela a escenas netamente obscenas y sadomasoquistas en las que no se ahorran detalles, de manera de robustecer el entorno en el que se llevan a cabo las principales acciones.

Es tan amplia y variada la gama de temas incluidos que requiere toda la concentración del lector para poder seguir con cierto éxito aquello que hace a la esencia del texto, y no perderse en imágenes accesorias.

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25/02/2011

Las aventuras de Nestornauta

Por

El Eternauta tiene algo de Martín Fierro. No el personaje, para nada el personaje, ese dueño de una pequeña fábrica de transformadores al que ni una invasión extraterrestre podrá dejar sin hijos, hacienda y mujer. Me refiero al libro, con su segunda parte, ya no escrita en el aburrimiento de la habitación de hotel sino al calor de una primera que había excedido de un golpe todo lo esperado, todo lo escrito antes y todo lo que quedaba por escribir. Esa segunda parte que habla de la primera, de las ediciones de la primera: como en el Quijote, como si fuera un destino de las segundas partes el asunto de volverse sobre la industria editorial que ha tenido la nobleza de hacerlas posibles.

 

En la segunda parte sí: primero un gurbo rompe la casa pequeñoburguesa de Juan Salvo, que se había desplazado intacta por el espacio tiempo, después la ética militante lo dejará sin el combo elenamartita, listo para irse a las tolderías. Martín Fierro invertido: la tragedia comienza empujando a Salvo al ejército regular, y recién en la segunda parte hallará la tapera.

El destino de El Eternauta es notable: cuando parecía tener reservada una posición melancólica (ser lo más grande de algo pequeño, la historieta argentina), se convirtió en un texto canónico con destino de colegio secundario, otro Martín Fierro. Cuando parecía que iba a participar del ritual de los exámenes de diciembre, llegó Nestornauta y lo convirtió en un símbolo político vivo y, por lo tanto, sujeto a disputas varias.

No cuestiono la legitimidad del uso del personaje en la campaña política del oficialismo. Todas las objeciones me parecen débiles o inaceptables. Es legítimo en principio porque la cultura puede usarse como a uno se le dé la gana, y en cualquier caso no es arbitrario que un gobierno que hizo de la militancia del peronismo de izquierda en los ’70 su mito fundacional utilice la obra de un militante montonero. Elsa Oesterheld y Solano López convalidan ese uso, aunque éste es un tema menos interesante, más ligado a la propiedad intelectual que a la vida de los signos. Que El Eternauta primera parte haya sido realizado en los ’50 y que sea más desarrollista o socialista que peronista no afecta la cuestión: una obra es sus lecturas, y El Eternauta ha sido leído como ha sido leído. Incluso, quien comenzó esa lectura fue el propio Oesterheld en los ’70, con su concepto de “héroe colectivo”, su reescritura para la “remake” de 1969 y su segunda parte de 1976. Seguir leyendo

25/02/2011

Cara de editora

Por

Esta es una tira de Max Aguirre llamada “Jim, Jam y el otro” que se publica en La Nación diariamente. Toda la semana el que yo creo que es Jam se dedicó a hablar de su novela vanguardista. Para ver la serie completa pueden hacer clic en la imagen.

23/02/2011

El origen de las especies

Por

El siguiente poema integra el libro también llamado El origen de las especies de Belén Iannuzzi, Pánico el pánico, 2010.

*

Los pescadores de New Haven
buscan ostras y otras especies
cuando la marea baja.Suelo acompañar a Bob,
lo ayudo con las redes
a causa de su brazo metálico

Mi padre quería que fuese doctor, Bob,
-le digo-
colecciono insectos
y les pongo nombre propio,
desde los seis años.

Bob escupe tabaco al mar,
no me contesta,
me mira fijo,
las cejas con sal,
hay días menos felices.

23/02/2011

La mirada crítica que hace falta

Por

Me tomo la libertad de citar un fragmento del artículo que Andrés Hax escribió para la Revista Ñ en el que se detiene sobre un punto pocas veces abordado por los usuarios de dispositivos electrónicos. En este caso, el que nos ocupa, se refiere al Kindle y a sus condiciones de uso, muy lejanas a las que tenemos para comprar un libro tradicional.

Entre varias otras cosas, esta estipulado que no puedes prestar el libro; que, en el caso de diarios y revistas, Amazon reserva el derecho de cambiar los términos del contrato de compra; el aparato en si, y sus contenidos (tanto software como hardware) pertenecen a Amazon y no tienes el derecho de interferir con su funcionamiento de ninguna forma; Amazon recibirá información de tu dispositivo: “Anotaciones, bookmarks, apuntes, subrayados o tales marcas están respaldados por el Servicio, y la Información que recibe es sujeta al contrato de privacidad de Amazon.com”

Amazon no se hace cargo de ninguna perdida de información. Si has violado los derechos Intelectuales de Propiedad del aparato o sus contenidos, “Amazon puede buscar recompensación legal en cualquier estado o juzgado federal en el estado de Washington…”

Hay más: “Amazon reserva el derecho de cambiar las condiciones de este Acuerdo… En el caso que lo haga tu uso continuado del dispositivo implica tu acuerdo de estas revisiones del contrato…”.

El artículo completo se puede leer acá y no hace falta decir que lo recomiendo

22/02/2011

Recibimos: Matrioska y Juego de damas

Por

Agradecemos a Malas palabras buks por el envío de sus dos últimas novedades.  Se trata de Matrioska, libro de cuentos de Gilda Manso y de Juego de damas, novela de Jorge Sachero.

22/02/2011

Cheever también tuvo corazón

Por

Sobre Esto parece el paraíso,
de John Cheever (Emecé, 2005)

Esto parece el paraísoHay varios casos en la historia en los que célebres personajes que han defendido hasta el hartazgo sus convicciones políticas y religiosas –por citar algunas-, en la cercanía de la muerte dieron un vuelco, convirtiéndose en aquello que hubieron de combatir acérrimamente toda su vida. Así, se dice que Voltaire, gnóstico por antonomasia, en su lecho final pidió confesión. Asimismo Cheever, otrora acerbo crítico del sueño americano, antes de despedirse de nuestro mundo escribió esta novela esperanzadora, razón por la cual estaba dentro de mi lista de libros a conseguir. Una vez más, al ir en busca de otro título a una librería, ya estaba esperándome, como una novia ansiosa.

Es la historia de Lemuel Sears, un hombre acomodado ya entrado en años, que teme llegar al fin de sus días habiendo perdido la facultad de enamorarse. En el transcurso de una visita al banco, conoce a una bella mujer que frisa los cuarenta años, de la que se enamora perdidamente. Pero es también la historia de la defensa del medio ambiente, cuando la laguna en la que practica su otro amor –el patinaje sobre hielo- se ve convertida en vertedero de residuos contaminantes por una organización delictiva inescrupulosa.

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