31/01/2011

Con New York de fondo

Por

Sobre La habitación cerrada,
de Paul Auster (Anagrama – Página 12, 2009)

No soy partidario de las colecciones de libros, por más que algunos de los títulos incluidos en ellas sean de mi interés. Particularmente, porque encuentro que todas se inician con dos o tres obras resonantes y luego continúan con una multitud de ilustres desconocidas con los que compensar los magros desembolsos de los primeros. Pero en esta ocasión, habiendo autores de la talla de Oé, McEwan, Carver, junto a los vernáculos Piglia y Pauls, entre algunos más, decidí hacerme de unos cuantos por poco dinero. Sobre todo porque ha coincidido con que a la mayoría de quienes se anunciaron no he leído aun.

La presente edición económica venía sellada en plástico, lo que no ha sido óbice para encontrar en su interior un ejemplar al que la lluvia o una inundación había causado estragos, desde sus arrugadas páginas hasta su falta de flexibilidad al pasar las hojas. No obstante, aun a sabiendas de algunos altibajos en la intensidad de la tinta y otras excentricidades –una fuente cuyo tamaño es más que diminuto, por ejemplo-, decidí encarar su lectura.

Este libro es la última parte de un tríptico denominado “Trilogía de Nueva York”, compilado en un único volumen, aunque también es posible encontrar a éste y sus otros compañeros separadamente.

Es la historia de un periodista y escritor al que un amigo de la infancia, desaparecido en circunstancias misteriosas hace un tiempo, lega toda su producción literaria a través de su esposa, para que se encargue de seleccionar aquello que pueda ser publicado. Ambientada en aquella ciudad y narrada en primera persona, la novela reviste cierto carácter de thriller donde el protagonista, relatando la historia común que los ha unido y poniendo de manifiesto los caracteres de ambos, se va apropiando lentamente si no de la identidad, al menos de lo que ha rodeado a su antiguo amigo: mujer, hijo y un inesperado éxito literario.

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28/01/2011

Reinterpretaciones de Kafka

Por

Una vez más me robo un post del blog canadiense The casual optimist, uno de mis preferidos. Algún día tengo que escribirle al autor para agradecerle.

En este caso se trata de una colección cuyas tapas diseñó Peter Mendelsund llena de sutilezas y convirtiendo en ícono esos ojos de Kafka que todos recordamos de sus retratos. La tipografía está basada en la caligrafía del autor. Comprar estos libros y ponerlos en una biblioteca de manera que solo se vean los lomos debe ser una picardía.

After all, what is it that makes Kafka, Kafka? The economy; the dark humor; the teasing inscrutability; the brilliance of the thought-experiments; the hieratic and esoteric flavor of the constructions; the disorienting cadence of the prose; the impeccable, internal, magical logic that drives the mechanical toy theaters of his work; the much discussed Jewishness (as if this was easy to parse); the “concrete abstractions” (in the words of Zadie Smith)…. I suppose what some find most relevant and compelling in Kafka is his ability to inspire in them that paradoxical feeling that great literature always aspires to arouse in readers—the feeling of the universality of their own alienation. Kafka is the ne plus ultra of alienation- alienation being arguably the defining emotional condition of the 20th century.

Acá pueden seguir leyendo, en inglés, toda la explicación del diseñador.

27/01/2011

Five dials, la revista de Hamish Hamilton

Por

Hace poquitos días recomendé la revista The Paris review, hoy llego con una nueva recomendación a la que llegué pero sin saber cómo. Al viejo estilo, antes se le decía “navegar”.

En fin, la revista en cuestión, antes que nada, está en inglés. Eso para muchos de los lectores de este espacio no es una limitación, así que prosigo. Es inglesa, se llama Five Dials y la edita el sello editorial Hamish Hamilton que tiene entre sus autores a Chandler, Capote, Camus, Chomsky, Sontag, Theroux y Zadie Smith.

Se trata de una revista literaria con una edición muy cuidada y minimalista, se distribuye en formato PDF y ya va por el número 17. Algunas incluyen ensayos, otras ficciones y no se limitan a temas literarios. El número 13, por ejemplo, incluye una entrevista a Mike Watt, bajista de los Minutemen, en el número 6 un texto de Jello Biafra (que hace poco tiempo visitó nuestro país) y el número 8 está completamente dedicado a la ciudad de Paris.

En fin, una recomendación brevísima para una revista que vale la pena ver. Como decía, se distribuye en formato PDF, pero me pregunto, ¿para cuándo revistas en formato Epub para descargar? Dejemos el odioso PDF.

26/01/2011

Entrevista a Paola Tinoco

Por

Hace algunos días me encontré con la escritora mexicana Paola Tinoco. La charla tuvo lugar en un bar de Palermo. Un bar que ella, cuando llegó a la ciudad, días atrás, conoció con un nombre y cuando la acompañé ya tenía otro.

Oficios ejemplares (Páginas de espuma, 2010) es su primer libro y da cuenta de una ciudad que también cambia todo el tiempo, gracias a las personas que tienen sus necesidades insatisfechas, ya sea económicas, ya sea de las otras. Hablamos un poquito sobre los personajes de sus cuentos, sobre el oficio de escribir, sobre México y sobre Buenos Aires. Paola también trabaja en la industria editorial mexicana por lo que la reflexión sobre el libro se convirtió en inevitable

Paola Tinoco por Daniel Mordzinski

¿Por qué son oficios ejemplares?

Porque no son ejemplares, es una ironía. Pensaba en una frase que creo aquí también existe “el trabajo dignifica al hombre”. Más bien en países de crisis como pueden ser México, Argentina, Colombia o Venezuela, pues en realidad el trabajo no tiene nada de edificante, nada de ejemplar, pero pone el pan en la mesa. Iba por ahí la cosa.

Algunos personajes son escritores. ¿Qué tiene de particular el oficio de escritor como para reflexionar sobre él?

Creo que no pude evitar reflejar un poco del universo en el que yo trabajo, me muevo y en el que soy muy feliz, los trabajos de escritores, editores y jefes de prensa. Yo misma he trabajado ocho años como jefa de prensa. Aunque en realidad creo que el escritor que está en el cuento podría ser cualquier hombre.

¿Sos lectora de cuentos, conocés cuentistas argentinos?

Me encanta el género y conozco, de los más recientes a Samanta Schweblin, Pedro Mairal y ahora me llevo los cuentos de Fogwill. No es “reciente” pero es lo más nuevo que tengo. Y bueno, también los clásicos, claro: Cortázar, Borges, Bioy Casáres, de mis favoritos y de los primeros cuentos que leí en mi vida.

¿Los escritores y los lectores pasan de un estado placentero a la adicción?

En realidad ese es un deseo oculto que quisiera que sucediera porque donde trabajo tenemos una bodega [o depósito] muy grande de libros como la que describo en el cuento. Veo a los bodegueros allí que irrespetuosamente ponen sus vasos encima de los libros y digo “cómo me gustaría que estos canallas un día se enviciaran con la lectura y dejaran de hacer esas cosas”.

En uno de los cuentos, no sé si será autobiográfico hay una jefa de prensa. ¿Cómo se siente estar del otro lado, del de autor?

Se siente raro. Pensé que no me iba a afectar nada porque esto es algo que he visto todo el tiempo, es casi natural para mí. Pero sí hay algo que se mueve, tengo que decirlo. Es como llegar al final de una carrera, como cuando terminas la universidad y sientes que ya, llegaste a lo último. He trabajado como correctora de estilo, he sido editora, jefa de prensa, promotora de libros, he estado en toda la cadena. Trabajo con libreros y a veces hago negociaciones para hacer coediciones con las editoriales españolas. Entonces llegar hasta el eslabón de escribir el libro, publicarlo y trabajar en este lado, incluso dar entrevistas, es una cosa muy curiosa.

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26/01/2011

Lectura de verano: no lo intenten en sus casas

Por

25/01/2011

El barrio y sus géneros

Por

Sobre Montserrat,
de Daniel Link (Mansalva, 2006)

1. Frente a un panorama en el que la crítica literaria, en general, por razones de mercado, cortesía o rigurosidad académica, se ve obligada a retrasar o reprimir la instancia del juicio de gusto, lo primero que me sale decir después de leer Montserrat, de Daniel Link, es, justamente, eso: me gustó mucho Montserrat de Daniel Link. Y también me sale dar un consejo (que nadie me pidió, claro) para los que conozcan al autor por su curriculum universitario (profesor de Literatura del Siglo XX de la Universidad de Buenos Aires y ensayista en temas literarios y estéticos) y, por eso mismo, sospechen de sus habilidades para la literatura, la ficción y/o el entretenimiento: abandonen, aquí, toda desconfianza.

2. El problema de la ficción en Montserrat fue tratado, con polémica, por Josefina Ludmer en su artículo “Literaturas post-autónomas”, que circuló por Internet antes de ser incluido y desarrollado en su Aquí América Latina. Allí Ludmer ubicaba este libro de Link junto con los de otros que, al mismo tiempo que elegían la geografía del barrio (Incardona, Washington Cucurto, Casas, etcétera), ponían en cuestión el estatuto de lo ficcional. ¿Lo que se lee en Montserrat es verídico o no? ¿Importa?

Ya desde la advertencia inicial, el autor se pone a resguardo de este tipo de preguntas. Dice: “La mayoría de las entregas que integran esta novelita fueron publicadas previamente en Linkillo (cosas mías) en las fechas que se indican en cada caso. Los hechos y personajes son ficcionales y cualquier semejanza con la realidad es mera homonimia o coincidencia”. Pero claro, a esta altura del partido, ¿cómo creerle a un autor -ya sea de libros, advertencias, novelitas o blogs-? ¿El blog significa pretensión de veracidad o más bien todo lo contrario? Difícil decirlo. En todo caso, y así como antes desatamos la instancia del juicio, ahora suspendemos la discusión sobre el problema de la ficción, aunque más no sea bajo las formas de las preguntas que ya se hacía Ludmer (¿podemos leer esto como literatura?; ¿tiene sentido, está bien hacerlo?; ¿cómo deberíamos juzgar su calidad?), y que ella ya ha respondido mejor de lo que yo puedo hacerlo acá.

Lo que sí me interesa retomar es el asunto de la geografía. Como muchos seguramente sepan, el problema de asociar barrios a movimientos literarios tiene un antecedente fundamental, en la literatura argentina, en la discusión Florida/Boedo, de principios de siglo XX. Como también seguramente sepan los lectores, en esa dicotomía, lo experimental en cuanto lo formal quedaba -al menos en el ámbito de las declaraciones- del lado de Florida, junto con el refinamiento, el olvido de la problemática social en la literatura, y así. Del lado de Boedo se ubicaban, en cambio, los temas más políticos y comprometidos, junto con formas literarias más conservadoras; el acercamiento al pueblo, la pedagogía literaria, y sigue la lista.

Hasta ahí lo que dicta la doxa. Pero si Montserrat, además de entretenido, me parece bastante interesante, es porque creo que retoma algunos aspectos de Boedo ahí donde la crítica suele detenerse. En la contratapa del libro, Diego Martínez Arce dice algo al respecto: “Boedo es un significante vacío. Link llena con pop aquello que Álvaro Yunque llenó de marxismo ingenuo”. Pero volvamos al comienzo.

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24/01/2011

Si tenés trece mil dólares es tu día de suerte

Por

Qué suerte el link que me pasó @capitanintriga. Justo andaba en la billetera con 13.413,30 dólares que no sabía en qué gastar. Entonces me entero que Penguin acaba de lanzar un combo con todos sus clásicos por esa módica suma.

No puedo esperar por agregarlos a mi changuito de Amazon y esperar el pedido. Son apenas 1000 libros así que el costo de envío será minúsculo, supongo.

Lo que me resulta curioso es que si uno divide el total por mil da la suma de U$S 13.41 por libro. Sin embargo si uno compra únicamente un libro (elegí uno) cuesta U$S 8. ¿Raro, no? ¿Penguin y Amazon quieren pasar el invierno?

Alguien que no pierde el tiempo es Cristina Pérez, confesa admiradora de la literatura inglesa, que ya debe haber recibido el container con los clásicos Penguin en Punta del Este y lee Great expectations de Charles Dickens al rayo del sol. Bien por ella.

La foto original fue publicada en la revista Hola.

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