20/08/2010

El hipnotizador o la vejez como tópico

Por

Sobre El hipnotizador de Pablo De Santis
y Juan Sáenz Valiente (Reservoir books)

Es probable que para muchos lectores este libro se lea como la incursión de un escritor en el mundo de la historieta. Si empieza a existir un lugar en los circuitos de producción cultural para eso que se llama “novela gráfica”, qué mejor que agregar al sustantivo “novela” el nombre propio de un novelista. Para los que leímos a De Santis en la revista Fierro de los años ’80, en cambio, este libro es un saludable regreso: aunque De Santis es sin dudas un guionista que trae un saber literario al medio, no es ocioso recordar que, al menos en lo que hace a su obra editada, fue en principio un guionista de historietas.

El hipnotizador recopila una historieta publicada en la nueva época de Fierro (a partir del número 6, de abril de 2007). Son ocho capítulos breves, con estructura de cuento, que recuperan un formato que alguna vez fue dominante en la historieta argentina: la serie centrada en un personaje y constituida por episodios que, aún organizados como un relato en conjunto, pueden leerse de manera independiente. De Nippur de Lagash a Alvar Mayor, se trata de un formato que alguna vez fue “natural”, pero que hoy se ha vuelto difícil en la medida en que los autores se han acostumbrado a alternar entre la expansión breve o el deseo de novelistas sin restricciones.

En los primeros capítulos leemos la llegada de Arenas, el hipnotizador, al hotel Las Violetas. En esos primeros capítulos Arenas será un catalizador de historias: más un testigo que un protagonista. Desfilan así una mujer que sueña con un tesoro, un hombre que perdió un día, el rey de Strombolia. De a poco, las historias de clientes y espectadores se mezclan con las del propio Arenas, y su recuperación de un pasado que le quita, literalmente, el sueño.

El formato de “serie” al que me refería antes parece traer adosados algunos inconvenientes a los que El Hipnotizador no escapa: sobre todo cierta necesidad de sorprender en cada ocasión mediante  invenciones y juegos de ingenio (objetos imaginarios como el mismo hipnotizador insomne, el comprador de días, la casa de los sueños verdaderos). Sin embargo, es de destacar la eficacia con que De Santis resuelve cada episodio: se trata sin dudas de un escritor que piensa en los lectores y les ofrece relatos construidos para proponer y eludir sus expectativas con una elegancia indudable.

Hace poco reseñamos por acá Matufia, una antología de trabajos varios de Juan Sáenz Valiente. Son notables la fluidez narrativa de Sáenz Valiente y su habilidad para construir páginas que no sufren por la  cantidad de viñetas y de texto, hecho que permite que este libro ofrezca mucho material de lectura, y eso es para celebrar. Por otra parte, El Hipnotizador parece una historieta perfecta para este dibujante, o al menos para uno de sus registros, y eso es probablemente un mérito adicional del guionista: los buenos guionistas piensan visualmente sus historietas, y eso implica pensar en las posibilidades del dibujante. Es que prácticamente todos los personajes del libro son hombres y mujeres maduros, alejados ya de los sueños de juventud. Y Sáenz Valiente está especialmente dotado para representar la melancolía de esos personajes de carnes ya un poco caídas y miradas tristes tanto como esas arquitecturas llenas molduras, techos altos y balcones de hierro forjado. La madurez y la vejez como tópicos no son muy habituales en historieta, y esa exploración es uno de los méritos de este libro. Y es probable que el romance entre Salinero, el dueño del hotel, y Ana, su empleada, sea una de las más lindas historias de amor de la historieta argentina.

10 comentarios en El hipnotizador o la vejez como tópico

  1. Tweets that mention El hipnotizador o la vejez como tópico | Hablando del asunto 3.0 -- Topsy.com dijo el

    […] This post was mentioned on Twitter by Roger Michelena, Yohel Amat and ssubero, Hablando del asunto. Hablando del asunto said: El hipnotizador o la vejez como tópico: Sobre El hipnotizador de Pablo De Santis y Juan Sáenz… http://goo.gl/fb/McRCF […]

  2. el_bru dijo el

    Con respecto a De Santis, a mí me llamó la atención que en el prólogo se proyectara como un extranjero a la historieta: “guionista ocasional” si mal no recuerdo. Si bien hoy esa no es su actividad principal, su actividad (imagino) debe haber sido profusa en la Fierro anterior… Su biografía en wikipedia casi no habla de su carrera de guionista, tampoco. Cuántos pudores…

  3. Berliac dijo el

    El otro día en casa del dibujante le comentaba, no sin cierta desazón, porqué no me gustó esta historieta.

    Para explicarme, usaré la misma página que elegiste, Fede, ya que si bien no es la mejor página del libro, resulta muy ejemplar:

    http://1.bp.blogspot.com/_Hy57EH6tQXI/TG7WjyfZupI/AAAAAAAACNs/7ALse3YW3sI/s1600/hip.jpg

    Se entiende perfectamente, ¿verdad?

    No ignoro que muchas de las hitorietas que conforman la tradición de este país pecan de este “defecto”. Por un lado, Juan es el dibujante ideal para el Hipnotizador, sí. Porque si de la totalidad de las viñetas, un altísimo porcentaje son primeros planos que hablan, quien mejor dotado que Juan para otorgarles el gesto justo. Pero Juan es un diamante en bruto, y relegarlo a dibujar rostros hiperexpresivos y demás pirotecnias visuales (“Sarna” también también lo hace, y no es casualidad que ambos guionistas sean acaso los mejores exponentes de esta tradición de la que hablo), es desaprovecharlo por completo.

    Así, todo lo que sabemos del Hipnotizador, los personajes secundarios, lo que pasa por sus cabezas, etc, se lo explica mayormente en el diálogo y en los textos en off. Juan apoya de manera excelente, pero cerré el libro reafirmándome en la opinión de que “grandes textos y grandes dibujos no equivalen a una gran historieta”.

    Pero tampoco me voy a poner fatalista, El Hipnotizador es sin dudas una historieta que se lee de forma amena, bastante rica en contenidos para aquellos que aún lo disocian de su forma.

    Mención aparte para la edición, bonita y barata.

    Un saludo.

  4. Marcelo Di Lisio dijo el

    Al leer la historieta a medida que salía en Fierro nunca me detuve a pensar en lo que mencionás acerca de la madurez y la vejez, tan patentes en los personajes y en la ciudad que muestra. Interesante.
    Yo creo que me gustan especialmente este tipo de historietas serializadas por eso que vos mencionás como un incoveniente: las sorpresas, los recursos ingeniosos.
    Muy lindo comentario Federico.

  5. Laura Ponce dijo el

    Gracias por el comentario. Me interesa mucho ese tema del tratamiento de la vejez, o en todo caso de la ausencia de juventud.

  6. FedericoR dijo el

    El_bru: habría que ver cuánto tiene que ver el lindo mundo de agentes literarios y editoriales multinacionales, que no termina de decidir si vale la pena hincarle el diente la “novela gráfica”

    Berliac: Buen ejercicio. En realidad no noté tantas “talkin’ heads”, pero es cierto que muchas veces la narración queda a cargo del texto (y cuando no, son secuencias mudas). Como si el texto no terminara de integrarse. Dista de ser un mal libro, claro, pero uno se pone en exquisito (lo que me parece bien)

    Marcelo, Laura: la vejez, ¿no tendría que estar entre LOS temas de cualquier ficción? Cada vez más. Pero seguimos tan juvenilistas…

  7. Berliac dijo el

    Hola Fede.

    Sisi, perdón si sonó como que me refería exclusivamente a cabezas que hablan, me refería a lo que decís vos.

    Me llamó la atención lo que decís: ¿por qué es el texto el que ha de integrarse? Se te escapó el guionista que llevás dentro ahí, o también vale un viceversa?

    Hay un momento (le decía a Juan el otro día), que mi crítica se anula por completo, en el paso de la viñeta anterior a la de la muñeca en llamas. Es preciosa, muy lograda, esa transición. Pero de ahí la bronca, saber que poder se puede, pero se elige lo contrario.

  8. el_bru dijo el

    Por ahí, lo del texto con los dibujos es una cuestión de tensiones y balances. No sé si es válido hablar de “bien” o “mal” si es que hay mucho texto o mucha imagen. Hace un tiempo Fede se quejaba de algo parecido en Transmetropoiltan. Qué sé yo. La historieta es las dos cosas…
    El tema es buenísimo. Es casi una cuestión de ideología…

  9. Berliac dijo el

    Jaja, muy bien Bruno, me vas conociendo! Para mi TODO es ideología, porque no hay nada sin ideas. Son maneras de ver y entender (y en mi caso de hacer) historieta de lo que hablamos todo el tiempo.

    Igual por eso “defecto” lo puse entre comillas. Es el mismo defecto que puede tener uno que come carne a ojos de un vegetariano.

    Pero yo no hablo tanto de cantidad, sino de relación entre dibujo/palabra. Una lograda relación entre ambos es lo que yo llamo una buena historieta, más allá del argumento o los ideas expuestas. En mi caso tengo “Dora” para ejemplificar esto que digo.

  10. ITZ VÁZQUEZ dijo el

    En este cómic está basada la serie “El hipnotizador” y sé que ha tenido mucho éxito y es por esto que me llamó la atención. Excelente como todas las series nuevas de HBO que han ido saliendo. La recomiendo ampliamente. Vamos a ver qué tal la nueva temporada.

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