30/04/2010

El oficio de las viñetas

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Escribir sobre historietas no es una actividad demasiado redituable. Ni en términos económicos, eso es evidente, ni en términos simbólicos. La escasez es la consecuencia: contamos apenas con un puñado de textos, muchos boyando entre el ensayismo impresionista y la enumeración un poco exasperante de datos. De manera que es tan poco (y en muchos casos, tan pobre) lo escrito sobre historietas que decir que El oficio de las viñetas de Laura Vazquez (Paidós, 2010) es el mejor libro sobre historietas que se haya escrito en estas tierras puede parecer un elogio medido, amarrete. “El mejor, sí, pero ¿contra qué compite?”

Aclaremos: tampoco es que no compita contra nadie: allí tenemos buenas páginas escritas por Masotta, Steimberg o Rivera, por Sasturain, por Trillo y Saccomano, por Scolari o por Von Sprecher, o valiosos trabajos bibliográficos como los de la Bañadera del Cómic. La cuestión es que no había hasta ahora un libro que combinara cierta ambición totalizadora con hábitos académicos –de los que se podrá decir mucho, pero que aportan un rigor de pensamiento y de investigación siempre bienvenidos– y con el conocimiento íntimo de un lenguaje y una sociabilidad que suelen quedar lejos de las costumbres intelectuales de quienes podrían ocuparse del tema. Nada de amarretismos, entonces: éste es un libro excelente por mérito propio.

El oficio de las viñetas : la industria de la historieta argentina es al mismo tiempo una historia de la historieta entre los años ’50 y principios de los ’80, y un análisis crítico de las condiciones de producción y de las tensiones que recorrieron el campo en el pasado tanto como en el presente.

El recorte temporal y el tipo de mirada sobre el medio eran explícitos en el título de la tesis de doctorado que dio origen al libro: “Oficio, arte y mercado. La historieta argentina 1968-1984″. El recorte temporal es una decisión arriesgada y aguda: se trata de un período que funda nuestro presente más allá de las obras concretas que merezcan recordarse. En cuanto al punto de vista, el libro se concentra en los autores en tanto productores, más que en la lectura de obras, y el conflicto que organiza cada relato está fundado, justamente, en la tensión entre la idea de oficio –la profesionalidad, la habilidad técnica, el trabajo–y las condiciones del mercado, por un lado, y ese “mundo económico al revés” (sombra terrible de Bourdieu, voy a evocarte, y no podría ser de otro modo en este libro que le debe tanto) que produce en los historietistas la fascinación de un deseo de legitimidad tanto como el rechazo de lo que se vive como una invasión.

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30/04/2010

Recibimos: Egos revueltos

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Agradecemos a Editorial Tusquets por el envío de Egos revueltos, el libro de memorias del periodista y escritor español Juan Cruz Ruiz.

El periodista juan cruz confiesa en egos revueltos, obra merecedora del XXII Premio Comillas de Historia, Biografía y Memorias, que desde muy joven sintió curiosidad por indagar en la cara más oculta de los creadores, por saber de sus inquietudes, sus ambiciones, angustias y obsesiones. Hoy, después de cuarenta años dedicados al periodismo cultural y tras seis años al frente de una prestigiosa editorial, esa curiosidad sigue tan viva como al principio, pero ahora se ve enriquecida por la experiencia de quien ha tenido la fortuna de entrevistar, acompañar como editor y, en definitiva, conocer de cerca a autores como Borges, Bowles, Cortázar, Benet, Cabrera Infante, Susan Sontag, Günter Grass, Jorge Semprún, Francisco Ayala, Rafael Azcona, Severo Sarduy, Camilo José Cela, Francisco Umbral, Eduardo Haro Tecglen o Manuel Vázquez Montalbán.

Estas páginas están llenas, pues, de inolvidables perfiles literarios, impagables anécdotas referidas a los entresijos del mundo de la cultura o lúcidos retratos de la fragilidad de los artistas. Pero, sobre todo, están llenas de un insobornable amor a la letra impresa que se transparenta constantemente en esta memoria; una memoria que se quiere personal pero no arbitraria, intimista a veces pero jamás indiscreta.

30/04/2010

El mar, el desierto, la pampa

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La crítica leyó hace muchos años ya en la literatura argentina ciertos rasgos del llamado orientalismo. Esto hablando de la literatura romántica de, obviamente, el siglo XIX. Se puede detectar en Sarmiento, en Echeverría, pero con seguridad en buena parte de la llamada generación del 37 y más allá.

Dentro de esa lectura quedó la concepción de la pampa, ese inmenso espacio llano, como un gran desierto. Se le decía “el desierto”. Pero también hubo escritores que la confundieron con el mar, por su extensión y monotonía. Esos elementos tan fuertes parece que conmueven y convocan aún hoy.

Los invito a escuchar esta brevísima anécdota que Alessandro Baricco contó hoy en el programa de Victor Hugo por Radio Continental.

Y un fragmento del Facundo en su primer capítulo sobre el aspecto físico del territorio:

Al centro, y en una zona paralela, se disputan largo tiempo el terreno la Pampa y la Selva: domina en partes el bosque, se degrada en matorrales enfermizos y espinosos, preséntase de nuevo la selva a merced de algún río que la favorece, hasta que al fin al sud triunfa la Pampa, y ostenta su lisa y velluda frente, infinita, sin límite conocido, sin accidente notable: es la imagen del mar en la tierra; la tierra como en el mapa; la tierra aguardando todavía que se la mande producir las plantas y toda clase de simiente.

30/04/2010

Polo en la Feria.

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30/04/2010

Literatura policial

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Encontré este librito de normas policiales editado en junio de 1979. Buena cosecha. En el colofón se especifica que la tirada constó de 38.000 ejemplares e incluye, además de las normas para izar la bandera nacional, un apartado especial con la “ley” 21.259 del 25/3/76 referente a la seguridad nacional y antisubersiva.

Por ahora, lo que contenía en lo referente a derechos de autor.

Ley 11.723

Art. 71º – Será reprimido con la pena establecida en el artículo 172 del Código Penal el que de cualquier manera y en cualquier forma defraude los derechos de propiedad intelectual que reconoce esta ley.

Art. 72º – Sin perjuicio de la disposición general del artículo precedente, se considerarán casos especiales de defraudación y sufrirán las penas que él establece, además del secuestro de la edición ilícita:

a) El que edite, venda o reproduzca por cualquier medio o instrumento, una obra inédita o publicada sin autorización de su autor o derecho-habientes;

b) El que falsifique obras intelectuales, entendiéndose como tal la edición de una obra ya editada, ostentando falsamente el nombre del editor autorizado al efecto;

c) El que edite, venda o reproduzca una obra suprimiendo o cambiando el nombre del autor, el título de la misma o alterando dolosamente su texto;

d) El que edite o reproduzca mayor número de los ejemplares debidamente autorizados;

Art. 73º – Serán reprimidos con prisión de un mes a un año o con multa de $100 a $1000 m/n. destinada al fondo de fomento creado por esta ley.

a) El que representare o hiciere representar públicamente obras teatrales o literarias sin autorización de sus autores o derecho-habientes;

b)      El que ejecutare o hiciere ejecutar públicamente obras musicales sin autorización de sus autores o derecho-habientes.

29/04/2010

Recibimos: Balnearios de Etiopía

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Agradecemos a Eterna Cadencia editora por el envío de Balnearios de Etiopía, novela del escritor venezolano Javier Guerrero.

En medio de una atmósfera narrativa que altera de manera incesante sus escenarios, la novela del escritor venezolano Javier Guerrero renuncia a la linealidad de su trama para internarse en el terreno móvil o fracturado por la memoria, el cuerpo y los espacios.

Una enfermedad sin nombre y sin órganos aluda a una prolongada condición afiebrada o a indeterminados procesos de descomposición. Esa misma enfermedad es la que opera como hilo conductor del texto para producir los incontables males que sobrevuelan el deseo y las fantasías de su protagonista hasta alcanzar un estatuto metafísico.

La enfermedad atraviesa los cuerpos y se transforma en un dispositivo intenso, abiertamente homoerótico, hasta configurar realidades maquilladas que conducen (como diría Baudelaire) hacia extensos “paraísos artificiales”. Se despliega así una operática y alegórica erección de brillantes signos estéticos que conforman esta importante novela que persigue incomodar y acelerar la revolución de los sentidos.

Diamela Eltit

29/04/2010

Catulo, una introducción #4

Por

Cuarta y última entrega de la introducción a la poesía de Catulo que nos cedió Leonor Silvestri, de Catulo, poemas. una introduccion critica. (Santiago arcos editores, 2005). [Leer la primera parte], [Leer la segunda parte], [Leer la tercera parte]

***

Catulo escribe variaciones sobre un mismo tema y repite conceptos lo cual es propio de la poesía alejandrina y de su labor limae, trabajo por el que el estilo de la poesía se pule y se perfecciona con repetidas pruebas al igual que el papiro sobre el que se va a escribir con la piedra pómez para que la superficie quede perfecta. Esto demuestra que Catulo trabaja sus poemas sobre modelos propios y ajenos más que sobre sus experiencias personales inmediatas. Más aun, si prestamos atención a las tesis que afirmaban que los tres libros de Catulo no tienen la misma calidad, siendo el primero (libellus) y el segundo (poemas largos) los más elaborados, y siendo el tercero una compilación de poemas “borradores” en los que habría estado trabajando cuando fue sorprendido por la muerte y que habían sido publicados posteriormente por un editor desconocido, todavía fortalecemos más la idea de que nuestro poeta estaba trabajando un tema y un vocabulario en diferentes poemas para un tercer libro y no tanto escribiendo un diario íntimo poético sobre situaciones que efectivamente vivió, o sea situaciones reales, sentimientos reales, amores con una Lesbia sexualizada que lo rechaza. Si por el contrario, apoyamos las tesis que sostiene que los tres libros fueron publicados o al menos compilados por Catulo, entonces el orden de los poemas en relación a una experiencia empírica se torna incomprensible. De ese modo, el análisis de estos poemas vuelve irrelevante la cuestión de quién es el personaje histórico puesto que sus acciones son textualmente motivadas y definidas. Como afirma Bakhtin, aunque el autor haya creado una confesión, permanece afuera del mundo que ha representado en su trabajo. Querríamos ir más lejos y decir que Catulo-autor sólo es eso que está en el texto, un texto inconscientemente politizado, históricamente determinado en la trama textual de su léxico. El texto apunta al cuerpo y a la persona del autor, el poema es Catulo, Catulo es el poema.

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