30/10/2009

A treinta años de la muerte de Oski (1979-2009)

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Hace tiempo, Chris Ware hizo una distinción clave entre dos actividades que sólo en apariencia son similares: drawing y cartooning; en ese par, el dibujo de historietas (cartooning) se propone la construcción de un sistema de símbolos pensado para la narración: “Pienso que el dibujo”, dijo Ware, “o al menos el buen dibujo, es acerca tratar de ver. (…) Y los dibujos de historieta –por la propia naturaleza del modo en que son usados como símbolos— en buena medida no son realmente dibujos, debido a que la información que tienen es tan rudimentaria, o conceptual”.

TablaTabla, Comentarios a las Tablas Médicas de Salerno AlvarAlvar, Vera Historia de Indias PulperíaPulpería, Vera Historia de Indias

No caben dudas de que Oski fue uno de nuestros mayores cartoonists. De hecho, reconcilia un poco con la argentinidad –siempre tan al palo– el hecho de que Oski haya sido un dibujante muy popular, y que sea hoy parte indiscutida del canon del humor gráfico, la ilustración y la historieta: canon menesteroso pero canon al fin. Los dibujos de Oski no pretenden “ver” la realidad, sino que a realidades de lo más diversas (la pampa gauchesca, la sociabilidad urbana decimonónica, la edad media) les aplican una misma grilla: la línea fina e hiperprecisa, las narices largas, la frialdad en las expresiones, el gusto por el detalle, .

Ahora bien: ¿por qué esta repetición no es un empobrecimiento? Dicho de otro modo: ¿por qué Oski es uno de los mayores artistas que estas pampas le hayan dado al mundo? (Y lo de “mundo” no es hiperbólico, Oski es parte del canon occidental, como Borges y como pocos más). Porque nos hace “ver” el mundo, sólo que después de un rodeo. Una vez que pasamos por el sistema que construyó Oski, por la estructura conceptual de su “dibujo de historietas”, el mundo que vemos es otro: pocos artistas pueden sostener una proeza semejante.

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30/10/2009

Recibimos: Vete de mí

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Agradecemos a Editorial Norma por el envío de Vete de mí, la novela de Alejandra Laurencich que se presentó la semana pasada y se editó en la colección “La otra orilla”.

El día que Mariana tomó la última pastilla, pensó en Luis. A punto de casarse con otro, supo que nada ni nadie podría calmar su pasión enfermiza por ese joven de clase alta torturado por una trágica historia familiar. Luis, abandonado por Mariana, huyó de la clínica en donde se recuperaba de su intento de suicidio. Cerca del campo de su padre en la Patagonia, el doctor Ray Copeland lo encontró débil y desamparado. Por razones que poco tienen que ver con la piedad decidió hacerse cargo de él sin imaginar a dónde lo llevaría esta decisión.

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30/10/2009

Entrevista a Sergio Gaiteri {2

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Segunda y última parte de la entrevista que Javier Quintá le realizó a Sergio Gaiteri.
[Clic para leer la primera parte]

Sergio Gaiteri

Padres, tradiciones

Javier Quintá: La mayoría de tus relatos se desenvuelven en Córdoba, te interesa Córdoba como escenario.

Sergio Gaiteri: Mis personajes viven ahí. Y para mi hay que nombrar las calles de la misma manera que la nombraríamos nosotros hablando. Yo hablo de Alta Córdoba, Barrio Providencia. Ya sé que son espacios que no tienen un aura mítica, pero son los lugares por donde mis personajes transitan. Esto lo aprendí de Daniel Moyano, es el maestro de los narradores cordobeses. Es el primer tipo que para mí nombra Córdoba como al pasar. Nombra las calles, los barrios de Córdoba sin subrayar como hacen algunos escritores todavía.

JQ: Recién citabas a Moyano, me preguntaba en qué otros autores te reconocías.

SG: Yo tengo una tradición de literatura norteamericana que en Argentina no ha tenido mucho desarrollo. Moyano me gusta mucho en Una luz muy lejana. En otros textos de él, en donde la influencia de Kafka es muy fuerte, no tanto. Hay algunos escritores que han intentado hacer este tipo de realismo. Haroldo Conti, Fogwill a veces. Pero no hay una fuerte tradición de realismo en Argentina. Si tengo que nombrar un escritor importante de Argentina a mí me gusta Lucio Mansilla. Excursión a los indios Ranqueles me parece un libro genial, donde se pone a prueba lo que él piensa con lo que está constatando. Genéricamente es un poco amorfo y difuso. De Bioy Casares me gusta el oído que tiene para escuchar a la gente, cosa que en Borges no está. Borges es otra cosa.

JQ: Y cuáles son los autores que más te influenciaron.

SG: Raymond Carver, Piliph Roth, Jhon Updike. Hay uno que no es muy conocido en Argentina que es Richard Yates. Y después, una tradición que yo leía con inocencia pero que me di cuenta que era importante, que son los escritores judios, Isaac Babel, un ruso, y un polaco como Isaac Singer. Ya no se leen más. Son tipos que narran, que privilegian la narración sobre la forma. Chejov, Dostoievsky, hay cosas de Hemingway que me gustan. Faulkner es un escritor fantástico, aunque medio fascinado con la técnica narrativa. Y los Dublineses de Joyce me parecen una de las cosas más bellas que hay escritas en el siglo XX. Los escritores franceses, Balzac, Stendhal, Flaubert, grandes maestros de la forma de narrar.

JQ: No te interesa salirte un poco del realismo y probar con algo más experimental a veces.

SG: ¿A nivel de técnica narrativa? ¿Para qué? Ya demasiado problemas tengo con la realidad. Todo es tan complicado que me parece que la literatura tendría que tener el pudor de no complicar más las cosas. Menos técnica, o mejor dicho la técnica puesta a favor de la claridad. La realidad es un magma informe, tiene su lógica pero nosotros no la vemos. La literatura tendría que tranquilizar la realidad, plantear detalles, sutilezas, que en el fragor de la observación no se ven, pero no hay que agregar más signos.

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29/10/2009

Recibimos: El revés y la trama y Límites de la bio/política

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Agradecemos a 17 grises editora por el envío de El revés de la trama de Maximiliano Crespi y Límites de la bio/política de Maximiliano Lagarrigue. Ambos pertenecen a la colección “deslinde/ensayos críticos”

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29/10/2009

La literatura es una lucha contra el escepticismo. Entrevista a Sergio Gaiteri {1

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Es uno de los escritores cordobeses con mayor renombre en la actualidad. Su primera novela, Nivel medio, a publicar a principios del año 2010, obtuvo una primera mención en el premio Clarín. Este año fue finalista del premio EMECE. Lleva publicado dos libros de cuentos (Los días del Padre, 2006, ediciones Del Boulevard, y Certificado de Convivencia, 2008, editorial Recovecos, Córdoba) los cuales van por la segunda edición.

Sergio Gaiteri

A pesar de que sólo lleve publicados dos libros de cuentos, Sergio Gaiteri es, hoy por hoy, una de las prosas más fuertes en Córdoba. Cada cuento, algunos más largos, otros más cortos, parecieran formar parte de una gran novela que sólo va cambiando los escenarios y los personajes. Como en esas pinturas donde no hace falta mirar el nombre ni el título de la obra para saber a quién se refiere, así de impactante es la literatura de Gaiteri. Donde no es necesario derramar una gota de sangre ni desvestir a nadie para darse cuenta que, algunas veces, la literatura puede ser mucho más divertida que la televisión.

Se define a si mismo como un simple docente de escuela secundaria. “Soy lo más formal que hay”, dice. “Voy de saco y zapatos, uso anteojos, mi única extravagancia es que soy maratonista”, remata con una sonrisa. Antes de eso anduvo paseando por varios laburos: fue camionero y sodero. De aquellas experiencias ganó un registro que supo volcar en sus personajes, arrimándose a la materia prima de la que se nutre su literatura: la existencia humana.

Nos sentamos en su “oficina”: un barcito, kiosco, ciber y telecentro en la esquina de Rioja y General Paz, justo enfrente de la escuela donde trabaja. Hay varios papeles en la mesa, un libro abierto con anotaciones al margen, una taza de café. ¿Qué tomás? Un cortado para mí. Dos cortados, por favor

Javier Quintá: ¿Empezamos?

Sergio Gaiteri: Dale.

JQ: ¿Qué cambió desde tu primer libro Los días del padre, a este segundo libro Certificado de convivencia?

SG: Nada. No cambió nada. Sigo preocupado por los dos o tres temas que me interesan y me llevan a escribir: por qué la gente quiere o no a alguien; cómo hace la gente para levantarse a la mañana y no quedarse todo el día en la cama; cómo hace la gente para pasar la noche. La escritura para mí es como una forma de entender los actos mínimos de la existencia humana. Sobre las cuestiones políticas o más “filosóficas”, yo ya tengo algunas explicaciones.

JQ: ¿Y cómo se meten las cuestiones políticas en tu literatura?

SG: Yo puedo ser un intelectual ciertamente riguroso hablando de política, pero la política no tiene nada que hacer en la narrativa. Al menos no la política en el sentido del que habla la gente. Quizá sí en un sentido más ideológico. Mis cuentos tienen algo de lo que dejó la década del 90´, del furor neoliberal, de la situación de la gente desocupada. Yo no me había dado cuenta, me lo señaló un amigo, pero en mis cuentos las mujeres consiguen trabajo más fácilmente que los hombres. Y eso tiene que ver con una época, con tipos que laburaron toda su vida en oficios fijos y de repente se quedaron desocupados y no tenían esa facilidad de adaptarse para conseguir otro trabajo.

JQ: Es cierto, en tus cuentos se nota la construcción de un hombre en decadencia, y una mujer, por el contrario, que no sólo se sostiene, sino que es el sostén de su familia.

SG: Sí, pero no me lo había planteado. Yo veía amigos míos, en mi familia, gente desocupada que salían a buscar trabajo y después se desilusionaban y se entregaban a la desidia. No fue un planteo a priori. Me aparecían esos personajes, después me di cuenta de que había como una constante, pero eso tiene que ver con que la literatura plantea situaciones que todavía no están ni en el periodismo, ni en la sociología, ni en los libros de historia. Eso es lo que me interesa, lo que todavía no está esquematizado. La literatura, con ciertas intuiciones, puede plantear ciertos aspectos de la realidad que quizá después se vuelvan corrientes o visibles.

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29/10/2009

Boccanera, Gelman y Salas en la presentación de Palma real

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Juan Gelman y Horacio Salas acompañaron a Jorge Boccanera en la presentación de su libro de poemas Palma Real (Ediciones Continente / Visor) ayer en la librería Hernandez. A continuación un video con las palabras de Gelman y la desgrabación de lo que dijo Boccanera. Más abajo aún pueden ver el texto desgrabado de propia boca de Boccanera, también en un video.

Buenas noches, muchas gracias a todos ustedes por venir. Gracias a Ediciones Continente / Visor, que apostaron a este libro. Gracias a la legendaria librería Hernández y gracias a estos dos amigos que me acompañan, grandes poetas que quiero, que respeto y admiro. Como ustedes saben hace ya rato largo que viene cada uno de ellos en su estilo particular amansando palabras o desamansando, según se vea.

Hace poco le preguntaron en una entrevista a un poeta colombiano, Roca, qué es ser poeta y él dijo: bueno, lo estoy averiguando. Me parece que si bien eso le cabe a todos los poetas en sus búsquedas, la cuestión está en la profundidad en que se hace esa indagación para lograr eso que decía Eliseo Diego, que la poesía tenga el peso de la intensidad. Creo que en eso está la diferencia a veces cuando uno se encuentra con estos poetas grandes como Horacio Salas, como Juan Gelman.

Como dijo Horacio, quizás el protagonista de este libro sea la palmera, la palmera que viaja, yo no sabía que Horacio estaba tanto en el tema botánica, me deslumbró. Sé que hay más de ciento sesenta especies de palmeras. En este caso es una metáfora, pero sí en Cuba el árbol nacional es la palmera real.

Es una palmera que sueña, que viaja, que se traslada y una selva que su manera de crecer es imaginar, eso es un poco lo que tiene este libro que escribí en distintos viajes que hice por Centro América y en una estadía de ocho años en Costa Rica, por lugares de selva, de follaje. En Costa Rica le llaman selva a la montaña, pero es una montaña tupida, no una montaña pelada, una montaña de verde, muy enmarañada. Por lugares como La Tigra, por el sur, por Corcovado, por el norte, donde anduvimos pescando con Ernesto Cardenal por el Río San Juan, por Los Chile donde vivía un amigo común [a Gelman], por Tortugueo, por distintos lugares donde iba haciendo yo anotaciones de un libro que aparentemente iba a ser muy grande, que se iba a llamar Cuaderno de la selva y que terminó después de muchas correcciones en este exiguo libro, Palma real. Fue una escritura desde el año 1995 y le pude soltar la mano recién hace algunos años.

A mí me gusta contar una anécdota como inicio de todo esto. Andaba por uno de esos lugares de selva con un amigo costarricense, el poeta Norberto Salinas. Él encontró un tronco caído, me dijo que era un laurel negro y me regaló el laurel negro. Me lo llevó en una camioneta a mi casa y lo tuve ahí en un patio, no sabía qué hacer hasta que lo hice cortar y fabriqué una biblioteca. No tan bien como lo hubiera hecho acá mi amigo Rollano, que es un gran poeta y un gran ebanista, de los grandes, para envidiarlo en las dos cosas. Seguir leyendo

28/10/2009

Vuelve el Salón literario

Por

Aquí estaba el afiche sobre el Salón literario que se va a realizar en Villa Ocampo.

Lo retiré porque al evento se puede asistir únicamente con invitación.

Pido disculpas por el error.

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