29/08/2008

Cuarteto para autos viejos

Por


por P. Z.


cuarteto para autos viejos

I

Un Subaru blanco modelo 82, un taxi 504 que choca contra un rastrojero. Los autos viejos del cuarteto que se aferra al pasado.

“¿Por qué conservar y dejar envejecer lo que se tiene? ¿Acaso se conservan los autos viejos? Conservar lo que se tiene es capitular frente a lo que no se tiene, es privarse, disminuir, envejecer”.

II

Leticia y “el hombre que hacía las casitas” deciden separarse. Luego de ocho años, aceptan sin dolor que la relación los ha abandonado. Planifican la separación racionalmente: concuerdan en seguir conviviendo hasta dejar la casa en condiciones, venderla, repartir el dinero y luego seguir con la vida.

Pero la vida continúa antes de lo pautado. O al menos así parece aceptarlo Leticia, que al poco tiempo comienza a mantener una relación con Octavio. Es el momento en que “el hombre que hacía las casitas” –no sabremos su nombre– se aleje definitivamente. ¿No había sido él quien había propuesto –determinado– la separación? Y sin embargo, ahí está, consumido por celos indefinibles, siendo el tercero del triángulo.

“El hombre” es un matemático aficionado, pero apasionado. Tiene el hobbie de construir una ciudad en miniatura con casitas hechas con fósforos. Casitas reales, aquellas significativas en su vida, llevadas a escala. En un principio había pensado realizar nueve manzanas, tres por tres, formando lo que según los matemáticos persas es el cuadrado mágico. Luego decidió extenderse a dieciséis manzanas, para alcanzar el cuadrado hipermágico.

Al cuadrado hipermágico también se lo llama diabólico. Y es exactamente hacia donde parace tender el nuevo cuadrado, cuando “el hombre” introduce en escena a Perla, la mujer de Octavio.

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29/08/2008

Recibimos: Dramaturgias

Por

El agradecimiento a Editorial Entropía por el envío de Dramaturgias, antología de obras de teatro escritas por Lola Arias, Mariana Chaud, Julieta De Simone, Laura Fernández, Agustina Gatto, Agustina Muñoz y Romina Paula.

dramaturgias

Prólogo
Mariana Obersztern (Fragmento)

Siempre que alguien me pregunta si existe un teatro de mujeres, tiendo a eludir la respuesta, desalentada por algún desconocido motivo.

Cuando me llamaron para prologar esta edición pensé: “Caramba, ¿cómo voy a lograr, frente a siete obras teatrales escritas por mujeres, eludir este tácito interrogante? ¿Cómo voy a -alegremente- pasar por alto un recorte tan específico?” Luego pensé: “Quizás haya llegado la hora de contestar la pregunta”. Ni bien me dispuse a hacerlo, advertí inmediatamente cuál había sido, durante años, mi resistencia: la respuesta que tenía ante mí, un sencillo “no”. No, para mí no existe una escritura teatral de mujeres. Imagino que la resistencia a compartir esta presunción deviene de lo antipática que resulta: sin lugar a dudas lo que la mayor parte de las personaes desearía escuchar sería “Sí, claro que sí”, y a continuación la enumeración de un cúmulo de características de supuesta pregnancia en la escritura femenina, preferentemente ligadas a la sutileza de la mirada y a la selección de ciertas variables temáticas.

A mi juicio no existe un teatro de mujeres, del mismo modo que no existe un teatro de hombres. Avanzar en esa dirección nos llevaría a consideraciones tan esquemáticas que más que arrojar luz sobre el asunto contribuirían a confundirlo definitivamente.

Sin duda las mujeres se han mostrado menos en el campo de la escritura teatral y siempre hay una natural expectativa sobre aquello que aún no se ha desplegado acabadamente. Me ha gustado pensar, entonces, que esta curiosidad epocal sobre el teatro hecho por mujeres interviene sobre el objeto, dotándolo de características que surgen menos de la escritura misma que de la mirada inquieta y acuciante del lector/espectador que logra, con su protagónica y voluptuosa curiosidad, inducir un recorte de género.

28/08/2008

Bruzzone presenta 76

Por

Mañana, en el Patio Arrabalero, a las 20.

76

Le tenemos mucho afecto a Bruzzone. Y libro le gustó a Gordo Gostanian. Cita obligada.

28/08/2008

Fotocopias no more

Por

Matías Fernández


por Matías Fernández
matiasfernandez.hda@gmail.com


Más de una vez nos encontramos en HdA hablando del futuro del libro(1): si va a desaparecer, si va a perdurar o el plazo de cualquiera de las dos opciones. Ya se convirtió en un tópico(2) de este sitio. Sin embargo, no por eso lo vamos a abandonar.

Pero antes de llegar al futuro, quisiera hacer una pequeña escala en el presente. Por mis estudios frecuentemente tengo que caer en la opción de comprar fotocopias de libros varios, kilos de fotocopias se reparten en el piso de mi habitación, el escritorio y la baulera del placard, dependiendo de la frecuencia de uso o la necesidad de consulta. Algunos bodoques son libros completos, otros selecciones de artículos sueltos, muchos ya perdieron su identidad o filiación con algún tema hace mucho tiempo.

“¡Qué verdadera molestia!” Me quedé pensando en esto cuando un profesor me ofreció con toda la amabilidad del mundo prestarme uno de sus libros -que nos había recomendado leer-, para fotocopiarlo. Le dije que iba a intentar conseguirlo y recibió mi respuesta con una tímida mueca de sonrisa, como si interiormente se alegrara. Logré conseguirlo en una tradicional librería de Corrientes.

La explicación entre comprar fotocopias o libros es simple y se desprende del párrafo anterior: los libros se consultan, las fotocopias se guardan. Mientras que el rejunte uniforme de hojas A4 no ofrece ninguna posibilidad para diferenciar un ensayo sobre globalización de un libro de poemas, el libro puede permanecer erguido junto a sus congéneres, con el lomo al aire, siempre listo.

Hace algunos meses, y por mi trabajo, pude charlar con una estudiante alemana que había llegado al país para hacer su tesis de doctorado. El trabajo en cuestión tenía como objeto a un autor argentino muy estimado por la crítica pero no tanto por el gran público. Eso significa que las tiradas son chicas y lo que no se editó en este año o el pasado es prácticamente imposible de conseguir. Cuando le expliqué esto, ella se quedó con un gesto que combinaba incredulidad y pena. Pude prestarle el libro que buscaba y le expliqué cómo podía hacer para fotocopiarlo y así continuar con su trabajo. Está claro que el mercado editorial alemán, con más de 80 millones de habitantes en un espacio tan concentrado, sede de la feria de Frankfurt, la más importante del mundo, no se puede comparar con el argentino.

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28/08/2008

Hacía falta un festival de literatura en Buenos Aires

Por


por P. Z.


I

Malba. Miércoles 26 de agosto, 11.00 hs.

Afuera, el cielo amenazaba con una tormenta memorable. La gente caminaba apurada, mirando las nubes cada vez más grises. Los autos volaban por Figueroa Alcorta, intentando evitar el granizo pronosticado. Adentro, muchas sensaciones se chocaban: expectación, orgullo, ansiedad. En breves minutos se estaría presentando formalmente el primer Festival Internacional de Literatura de Buenos Aires.

Pablo Braun –coordinador general del proyecto–, tal vez el más distendido de los capos, se paseaba entre los periodistas acreditados. Soledad Costantini charlaba sobre un costado. Mariana Sández –coordinadora de Malba.Literatura– se movía un poco más ansiosa.

filba
Mariana Sández, Pablo Braun, Soledad Constantini

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27/08/2008

Adelanto tapa

Por

Hacé que la noche venga sale el 1º de septiembre.

hacé que la noche venga 11

En la contratapa, Claudia Piñeiro y Alberto Laiseca apuntan:

Hacé que la noche venga puede leerse como relato fantástico, como policial, como novela histórica, o hasta como una de vaqueros en la Buenos Aires del 39. Pero es, antes que nada, una historia de “atorrantes”, de esas que tan bien cuenta Oyola. Escrita con una prosa contundente y veloz, sabe tomarse el tiempo que necesita para introducir otros valores: la música, la poesía, lo mágico.
Claudia Piñeiro

Muy pocos pueden escribir una novela de terror, y aquí hay una muy buena. Originalísima. Oyola ganó en el más difícil género. Diablos que se materializan incorporándose sobre sus patas traseras, la Estación Canning, donde el más profundo y negro subterráneo es el castillo de Drácula en construcción. Un gato esquizofrénico, no malo del todo, que se quiere comer a su dueño porque lo encuentra riquísimo. Y la noche. La noche que si viene te mata.
Alberto Laiseca

27/08/2008

El peronismo de Jorge Asís

Por

Gordo Gostanián


por Gordo Gostanian
gordo.gostanian@gmail.com


Menem, entonces el Jefe Político, se encontraba compulsivamente alojado en la quinta-prisión de Gostanián, alias El Gordo, el crítico literario de Mavrakis y Valdés.

Interrógolo, estimado Profesor, acerca de los orígenes improbables de una facción genética del ser. Del ser precisamente político. Del ser, específicamente, político y nacional. Prescinda usted, en este momento anterior a la pregunta clave, profesor trepalón, de cualquier eco portantieril. Interrógolo, entonces, acerca de la cuestión central del único ser político y nacional del que vale la pena interrogarse algo: ¿cuáles son los orígenes del peronismo? Y aún pidiéndole, además, que prescinda de cualquier eco puiggrosiano, ¿cuáles son las causas del peronismo?

Como es usted el que firma mis cheques, sabrá muy bien que mi tarea consiste en interrogarlo para, inmediatamente después, ahorrarle la tarea de responder. Le propongo partir de una base defendible: en principio, el sociológico no es un camino potable para comprender al peronismo. Mucho menos el de esa sociología culposa, que se gestó inmediatamente después de septiembre de 1955. Y que, hasta ese momento, con la autosuficiencia comprensible del impudor, prefería cerrar los ojos. Y taparse, además, la nariz. Ante el fenómeno.

Trátase, convengamos, la única brecha de comprensión posible para la cuestión peronista, mi querido Profesor, de la literaria. Eso se sabe en La Biela de Recoleta y en el Charly de Gorlero y la 29. Sitios, ambos, no sólo dotados de la gentileza indescriptible de ofrecer un ambiente ideal donde lucir camisas Rigar´s, sino donde también gozar de un respetablemente rápido wi-fi.

Catastro político e ideologemas setentistas

Si no el único, le decía, el literario es el mejor método para comprenderlo todo. Incluso, por supuesto, al peronismo. Del que supo ocuparse, en su momento, en el libro de cuentos La manifestación, el escritor Jorge Asís. Concretamente, en el cuento “La resistencia”. Que por sólo faltar en aquella antología ad hoc, Perón Vuelve, la vuelve prescindible. Comencemos, entonces, la excitante vivisección textual.

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